Taoísmo, Sintoísmo y Budismo
Si se observan los mitos de creación del mundo, en la mayoría de ellos es identificable un patrón; el universo se forma en base a cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego. Lo vimos en el Génesis, que fue influenciado por el zoroastrismo y también es posible verlo en la mitología sumeria así como en los pitagóricos. Para ellos, la Tetraktys contiene la totalidad del universo; la Unidad, lo divino, origen de todas las cosas. La Díada: desdoblamiento del punto, origen de la pareja masculino-femenino. Dualismo interno de todos los seres. La Tríada: los tres niveles del mundo: celeste, terrestre e infernal. El Cuaternario: los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua, y con ellos, la multiplicidad del universo material. La teoría de los Cinco Elementos, llamada también ‘cinco fases’ o ‘cinco movimientos’, es una forma de clasificar los fenómenos naturales y sus interrelaciones según la filosofía china tradicional. Los cinco elementos o cinco fases son: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua. Estos elementos no solo representan sustancias físicas, sino también procesos, ciclos y cualidades dinámicas que interactúan en el universo. La filosofía de los cinco movimientos o cinco fases surge como un marco cosmológico dentro del taoísmo y otras corrientes filosóficas chinas, como el confucianismo, para explicar las interacciones dinámicas del Qi en el universo. Según la filosofía taoísta, el Qi es la energía vital que fluye a través de todos los seres vivos y cuerpos del universo, actuando como la fuerza que anima y conecta la vida. Su equilibrio y flujo armonioso son esenciales para la salud, la prosperidad y la armonía en el cuerpo, el entorno y el cosmos. El taoísmo es una filosofía y tradición espiritual originada en China hace más de 2.500 años, atribuida principalmente al pensador Laozi, autor del Tao Te Ching. En su esencia, el taoísmo busca la armonía con el Tao, un principio universal que representa el orden natural, el flujo del universo y la fuente de toda existencia. El Tao es una fuerza que subyace en todo lo que existe, guiando a los seres hacia el equilibrio y la simplicidad a través de la no acción y la alineación con los ciclos naturales. El taoísmo enfatiza la interconexión entre el ser humano, la naturaleza y el cosmos, promoviendo una vida en sintonía con las leyes universales. Un concepto central del taoísmo es el Qi (o chi), la energía vital que fluye a través de todos los seres vivos y el entorno. El Qi es la fuerza dinámica que anima la vida, presente en el cuerpo humano, los paisajes, los objetos y el universo entero. Según el taoísmo, el equilibrio y la fluidez del Qi son esenciales para la salud, la prosperidad y la armonía. Un Qi bloqueado o desequilibrado puede generar caos, enfermedad o conflicto, mientras que un Qi que fluye libremente promueve bienestar y orden. Este concepto es la base de muchas prácticas taoístas, incluyendo la medicina tradicional china, la meditación, el qigong y el Feng Shui, conocido originalmente como kan yu ("estudio u observación del cielo y la tierra"). Si bien filológicamente la traducción de los caracteres Kan Yu implica "observar" o "analizar", el objetivo ontológico no es la mera contemplación pasiva, sino alcanzar el equilibrio dinámico entre el Cielo (fuerzas cósmicas/tiempo) y la Tierra (geografía/espacio). En el fondo, Kan Yu puede expresarse conceptualmente en una sola palabra: Balance.
El Feng Shui, como expresión práctica de la teoría de los cinco movimientos, refleja la cosmovisión taoísta de que todo está interconectado. Al diseñar espacios que respeten el flujo del Qi y el equilibrio de los elementos, el Feng Shui no solo busca embellecer el entorno, sino también alinear a las personas con las fuerzas del universo y el equilibrio entre el yin y el yang. Su aplicación al urbanismo, especialmente en la fundación de ciudades y palacios, refleja la creencia taoísta de que los seres humanos deben alinearse con las fuerzas cósmicas y terrestres para prosperar. Por lo tanto, el Feng Shui, trata de la relación energética entre los seres vivos y la Tierra y su objetivo es el de sacralizar el espacio e interpretar el fluir de la energía vital (el Qi) en un lugar determinado, ya sea una vivienda o una ciudad, y de esta forma atraer buena energía durante la vida, la espiritualidad y la muerte. Dicho de otro modo; es la ocupación consciente y armónica del espacio. La geomancia china o Feng Shui se basó en la astronomía para encontrar correlaciones entre los humanos y el universo, en la antigüedad, este arte estaba reservado a la realeza y con el tiempo su uso se extendió un poco más entre la élite, hasta que llegó a ser prohibido con la instauración de la república junto con otras prácticas tradicionales (también fue una de las siete artes prohibidas durante el Renacimiento europeo).
En la cosmovisión taoísta, se considera que el Qi fluye a través de las llamadas "líneas dragón" (龍脈, lóng mài), también conocidas como venas o líneas de dragón. Estas son corrientes de energía que recorren el paisaje natural, especialmente a través de las formas geográficas como montañas, colinas, ríos y valles, y son fundamentales en la práctica del Feng Shui. En el apartado dedicado a las unidades de medida veremos su relación con el concepto occidental de las líneas ley. En el taoísmo, la figura más cercana al zahorí sería el maestro de Feng Shui o geomántico, un experto en interpretar el flujo del Qi en el paisaje y los espacios habitados. Aunque no usaban varillas de zahorí en el sentido occidental, estos maestros empleaban herramientas como la brújula Luo Pan y su conocimiento de los cinco elementos, el yin-yang y las líneas dragón, para identificar puntos energéticos auspiciosos o problemáticos en el entorno. La brújula no se inventó para la navegación sino para la geomancia, la adivinación y los rituales cosmológicos. En la dinastía Song, la luopan alcanzó su apogeo, usada por eruditos y geománticos en la corte imperial. Su complejidad era tal que sólo los iniciados en escuelas secretas de Feng Shui podían interpretarla plenamente, lo que la convertía en una tecnología esotérica. Las dos escuelas principales del Feng Shui son la Escuela de la Forma (Xing Shi Pai), que se centra en analizar las formas del paisaje natural, como montañas y ríos, para armonizar el qi con el entorno, y la Escuela de la Brújula (Li Qi Pai), que utiliza la brújula Luo Pan y cálculos basados en los cinco elementos, el Bagua y la astrología para alinear espacios con las energías cósmicas. Mientras la Escuela de la Forma enfatiza la observación visual del terreno, la Escuela de la Brújula prioriza mediciones precisas y principios metafísicos para optimizar el flujo del Qi. La Escuela de la Brújula sigue siendo ampliamente utilizada y es especialmente popular en contextos donde se busca precisión técnica, como en la arquitectura. Por ejemplo, se emplea para determinar la mejor orientación de una puerta principal o la disposición de muebles según el horóscopo chino o las fechas de nacimiento de los ocupantes. La Escuela de la Forma también sigue vigente especialmente en el diseño de espacios naturales, jardines, hogares y urbanismo. Por ejemplo, en la planificación de una casa, se considera la ubicación de colinas o cuerpos de agua para canalizar energía positiva. En ciudades, se evalúan edificios altos o carreteras como equivalentes modernos de montañas y ríos. Como veremos a continuación, las principales ciudades chinas, como Beijing y Chang’an, fueron diseñadas y ubicadas según los principios del Feng Shui.
Alrededor del siglo V a.C, cuando los historiadores sitúan tanto el origen del taoísmo como del confucianismo, la religión en China no estaba dividida en sistemas organizados, la espiritualidad se basaba en la cosmovisión Zhou. Las tradiciones que precedieron y se desarrollaron durante la dinastía Zhou (1046-256 a.C.) sentaron las bases culturales, filosóficas y religiosas que influyeron en la formación del taoísmo. Los Zhou introdujeron el concepto de Tian (Cielo) como una fuerza suprema que otorgaba el derecho a gobernar (Mandato del Cielo). Este era un principio ético y político que legitimaba el poder del rey Zhou, pero también implicaba que el gobernante debía actuar con virtud para mantener este mandato. Es lo equivalente al concepto de la 'Vara y el Aro' de Sumeria, el Cetro Heqa y el Flagelo egipcios o el báculo pastoral, que han ido surgiendo en apartados anteriores, u otros que surgirán como el 'dios de los báculos' Huiraocha, como se muestra en el apartado posterior dedicado a la colonización española. Así como en Mesopotamia vimos que los dioses entregaban la vara y el aro al rey para trazar canales y domar las violentas crecidas del Tigris y el Éufrates, en la antigua China el "Mandato del Cielo" nació cuando el ingeniero Yü el Grande (fundador de la semilegendaria primera dinastía) logró domar las inundaciones catastróficas del Río Amarillo utilizando herramientas de medición geométricas. Mientras el soberano mesopotámico usaba la vara y la cuerda de medir para convertir el lodo en campos cuadriculados, el mito fundacional chino establece que el orden de la civilización solo emerge cuando el rey mide la tierra y canaliza las aguas caóticas. Tanto en el Próximo Oriente como en el Extremo Oriente, el agua desbordada representaba el caos primordial que amenazaba con destruir a la humanidad. En ambas culturas, el primer acto del gobernante civilizador es de ingeniería y agrimensura, demostrando que el poder legítimo proviene de la capacidad de imponer la geometría sobre las fuerzas descontroladas de la naturaleza. En los ritos de veneración al cielo (Tian), los gobernantes y nobles realizaban sacrificios a deidades celestiales y terrestres en sitios naturales como montañas y ríos. Los Zhou dieron mucho énfasis a los rituales para mantener la armonía social y cósmica, éstos reflejaban una visión de un cosmos ordenado, con un equilibrio entre el cielo, la tierra y la humanidad. Los Ritos de Zhou (Zhouli) y otros textos codificaron estas prácticas. En los períodos tardíos de la dinastía Zhou surgieron textos como el I Ching (Libro de los Cambios), que se originó en prácticas adivinatorias. El I Ching explora los principios del cambio, el equilibrio entre yin y yang, y la interacción de fuerzas opuestas, conceptos que se convirtieron en pilares del taoísmo y posteriormente, del confucianismo. Aunque su desarrollo como práctica distinta ocurrió más tarde, el Feng Shui tiene sus orígenes profundamente vinculados al I Ching.
El taoísmo como filosofía (atribuida a Lao-Tsé) estaba en formación durante la vida de Confucio y no existía como religión organizada con templos o sacerdotes. El confucianismo, desarrollado por Confucio (551-479 a.C.) durante el período de Primaveras y Otoños, se basó en las tradiciones Zhou, incluyendo sus prácticas religiosas y el I Ching, como pasó con el taoísmo. Confucio veía los rituales como esenciales para mantener el orden social y cósmico, y consideraba el I Ching un texto sagrado para guiar la conducta moral. La reverencia por las montañas, como lugares de conexión con Tian, se integró en el confucianismo como parte de los rituales estatales que reforzaban la autoridad del gobernante y la armonía social. Las Cinco Montañas Sagradas; Monte Tai, Monte Heng (Shanxi), Monte Song, Monte Hua, Monte Heng (Hunan), son conocidas como las montañas sagradas del taoísmo pero eran veneradas desde al menos la dinastía Shang (1600-1046 a.C). Durante la dinastía Zhou, las montañas sagradas se convirtieron en lugares de rituales oficiales. Confucio nació a 333 millas de la cima de una de estas cinco montañas sagradas, el monte Heng de Shanxi.
La casa natal de Confucio estaba en lo que hoy es el centro de la ciudad de Qufu, donde actualmente se encuentra el Templo de Confucio y la Mansión de los Kong (la residencia histórica de los descendientes directos de Confucio). A dos kilómetros al norte de la ciudad, siguiendo los preceptos del Feng Shui, se encuentra el cementerio de Confucio, también llamado Bosque de los Kong. Allí están enterrados el propio Confucio y algunos de sus discípulos, así como las tumbas de más de 100.000 descendientes de Confucio, que han sido enterrados allí durante un período de unos 2.000 años. Estos tres lugares: la mansión, el templo y el cementerio, conforman los tres lugares sagrados del confucianismo. Desde el centro del cementerio Kong hasta Hongmen (Puerta Roja) del Monte Tai, la más importante de las Cinco Grandes Montañas en la cultura Zhou, hay 66,6 kilómetros. Es una puerta simbólica que marca el inicio oficial de la escalinata principal hacia la cima, desde éste punto, el camino asciende por más de 6.000 escalones hasta el Templo Dai (Dai Miao), pasando por varias puertas y templos en el recorrido. Hongmen, como punto de acceso, era el lugar donde los peregrinos, incluidos los emperadores Zhou y posteriores comenzaban su ascenso ritual. Confucio escribió sobre el Monte Tai en los Anales de Confucio, criticando los sacrificios ilegítimos y destacando su papel como símbolo del Mandato del Cielo. Confucio veía esta montaña como un símbolo de estabilidad cósmica y moral. Su énfasis en los rituales correctos en el Monte Tai refleja su preocupación por preservar las tradiciones Zhou, que consideraban las montañas como puntos de conexión entre el Cielo y la humanidad. En contraste con el taoísmo, que más tarde asoció el Monte Tai y otras montañas (como el Monte Heng) con la mística y la búsqueda del Dao, Confucio enfocó el Monte Tai en términos de gobernanza y ética. Sus comentarios en el Lunyu sobre el Monte Tai destacan su papel en los rituales estatales, criticando a quienes los realizaban sin legitimidad moral.
Entre el siglo IX a.C y el III a.C, existió en la zona que hoy conocemos como China, el estado de Qin (el origen etimológico de la palabra China probablemente tiene su origen en la palabra Qin), el apogeo de este Estado se personifica en Qin Shi Huang, rey del estado de Qin del 247 a.C hasta el 221 a.C y después primer emperador de una China unificada del 221 a.C al 210 a.C, reinando bajo el nombre de "Primer Emperador", título creado por él mismo y que sería adoptado por futuros monarcas. Qin Shi Huang es considerado un importante fundador en la historia del país y es conocido en el mundo entero porque durante su mandato se construyeron los guerreros de Terracota de Xi´an. Como en el resto del mundo, en China se tenía la costumbre de construir túmulos, y la tumba de Qin Shi Huang es uno de ellos. Qin Shi Huang también es conocido por ser el primero en celebrar una ceremonia a gran escala para conferir Zen en el monte Tai, el más sagrado de los cinco montes del taoísmo.
Las cinco montañas sagradas del taoísmo, conocidas como las Cinco Grandes Montañas (五岳, Wǔyuè), son sitios venerados en la tradición taoísta por su conexión con el Qi, las líneas dragón y el orden cósmico. Estas montañas, asociadas con los cinco elementos, son consideradas centros de energía espiritual y puntos clave para armonizar el entorno con el Mandato del Cielo que tenía el emperador. Las cinco montañas están distribuidas de acuerdo a las direcciones cardinales de la geomancia china, que también son los cinco elementos. Por eso se considera del monte Tai, en el este, que su elemento es la madera, que el del monte Hua, en el oeste, es el metal, que al monte Song, le corresponde el elemento tierra, que el monte Heng de Hunan, en el sur, tiene como elemento el fuego y que el elemento del monte Heng de Shanxi, es el agua.
El monte Tai es el más importante de todos porque es el primero que recibe el sol del amanecer. En la cultura china, disfrutar del amanecer desde el monte Tai es una de las mayores aspiraciones en la vida. Desde los templos que hay en la cima de la montaña, donde destaca uno de forma circular por ser una representación del cielo, hasta los templos de la cima del monte Hua (correspondiente a los pies) hay 666.600 metros. Un dato que existe en la cultura popular china es que las escaleras que llegan hasta la cima del monte Tai tienen 6.600 escalones de piedra.
La entrada del mausoleo de Qin Shi Huang, donde se encontraron los famosos guerreros de terracota de Xi'an se encuentra alineada entre la cima del monte Hua y el centro de Xi'an. Este alineamiento mide 66 millas. Aún es posible hacer otro alineamiento desde el monte Hua hasta la cima del monte Heng de Shanxi (simbólicamente el brazo izquierdo), la distancia es de 660 kilómetros.
Tras derrocar a la dinastía Qin, la dinastía Han (segunda dinastía china) siguió con la costumbre de construir este tipo de mausoleos y en el siglo II a.C construyeron el mausoleo Maoling, a 33 millas náuticas del mausoleo de Qin Shi Huang. También durante el siglo II a.C la dinastía Han construye el mausoleo Yang Han a 66 millas de la cima del monte Hua. Este mausoleo se encuentra a 1.660 kilómetros del centro de Seúl, capital de Corea del Sur, y alineado se encuentra el monte Tai, la más importante de las cinco montañas del taoísmo. El Imperio Han extendió su influencia sobre los actuales Vietnam, Mongolia y conquistó el norte de Corea, estableciendo Cuatro Mandatos Han. Apartados posteriores muestran alineamientos que se dan entre edificaciones modernas y el mausoleo Yang Han y a lo largo de la cronología son varios los lugares que se conectan al mausoleo Qin Shi Huang conforme la historia de China se desarrolla.
Romperé el orden cronológico para señalar un ejemplo que lo es doblemente ya que, además de conectarse al mausoleo Qin Shi Huang también se conecta al centro de Seúl del mismo modo que los dos mausoleos de la dinastía Han (Maoling y Yang Han). Se trata de Xanadú, que significa “capital superior”, que fue primero capital y luego capital de verano del Imperio mongol cuando Kublai Khan conquistó China. Xanadú fue diseñada por el arquitecto chino Liu Bingzhong entre 1252 y 1256 y se encuentra a 666 millas del mausoleo Qin Shi Huang y a 660 millas del centro de Seúl.
La dinastía Han, como centro de poder, construyó el palacio Weiyang que sería el centro de la nueva capital Chang'an, cuya ubicación se calculó a 66,6 millas de la cima del Monte Taibai, el punto extremo de mayor altitud del antiguo Estado de Qin. Maoling, un mausoleo de la dinastía Han, también se encuentra a 33.300 metros del centro moderno de Xi´an.
El monte Taibai forma parte de la sierra de Qinling donde actualmente el gobierno de China mantiene la mayoría de sus ojivas nucleares en una instalación de almacenamiento. Instalaciones nucleares como esta, incorporadas a esta red de alineamientos, es algo que surgirá en varias ocasiones a lo largo de esta cronología. También vimos, en la segunda parte, varios lugares como Stonehenge o Montecassino alineados con este tipo de instalaciones, como lo seguiremos viendo a lo largo de la exposición.
En el siglo I a.C, la dinastía Han se divide en Han Oriental y Han Occidental y la capital se traslada de Chang´an a Luoyang. Entre los dos lugares hay 333 kilómetros. Pero además, la ubicación de Luoyang se calculó de forma que también dista del templo del monte Song, correspondiente al punto cardinal centro, por ser la capital del país, 33,3 millas. En los siguientes siglos, aunque en manos de sucesivas dinastías, el poder se mantuvo entre Luoyang y Chang'an, que en ese momento era la ciudad más grande de la Tierra. En el siglo I d.C, el emperador Ming de Han de la Dinastía Han Oriental en Luoyang fundó el templo del Caballo Blanco, el primer templo del Budismo en China. Este templo se encuentra a 1.330 kilómetros del centro de Seúl, ciudad sobre la que se volverá a hablar en el apartado dedicado a la división territorial. Obsérvese que el mausoleo Yang Han se encuentra también alineado con el centro de Seúl a 1.660 kilómetros desde que la dinastía Han conquistó el norte de Corea.
En el siglo III d.C, la dinastía Jin sustituyó a la dinastía Han y el taoísmo se polarizó. Los emperadores Jin reprimieron duramente a los taoístas. Durante los siglos IV y V d.C, la dinastía Wei del Norte tomó el control de China y fue entonces cuando el budismo se estableció firmemente. La capital durante este tiempo fue Datong, ciudad que había sido fundada por la dinastía Han como puesto clave para frenar las invasiones de los pueblos bárbaros procedentes del norte. Sin embargo, la función de defensa de la ciudad no fue muy eficaz y en el año 386 uno de estos pueblos, los Tuoba, tomaron la ciudad y fundaron la dinastía Wei del norte. La ciudad fue la capital de esta dinastía hasta el año 495. Desde el centro de Datong hasta el centro de Luoyang hay 330 millas náuticas. Datong se situó de modo que también se alinea con uno de los montes sagrados del taoísmo, el monte Heng de Shanxi, a 33 millas náuticas. El centro de Datong también se conecta a uno de los cuatro montes sagrados del budismo chino, el monte Wutai, a 66,6 millas náuticas. En breve entraré en detalles sobre ellos pero antes veamos que es durante la dinastía Wei cuando se construyen las Grutas de Yungang cerca de Datong a mediados y finales del siglo V y hacia la última parte de la dinastía, las grutas de Longmen en las afueras de Luoyang, en la que se encontraron más de 30.000 imágenes budistas. Los dos lugares, Longmen y Yungang, se ubican de modo que Longmen se conecta a Datong a 333,3 millas náuticas y Yungang se conecta a Luoyang a 330 millas náuticas.
El apartado anterior, dedicado al hinduismo, explica el surgimiento del budismo en Kosala y muestra el alineamiento entre Ayodhya y Chang'an; en el siglo VII, monjes budistas chinos como Xuanzang viajaban a la India para estudiar textos sagrados y reliquias, y regresaban con traducciones. Mientras Europa vivía su edad media, la China de la dinastía Tang se convertía en la mayor potencia de la Tierra, el budismo se hizo muy popular y durante este tiempo se construyeron importantes templos. Del mismo modo que se crearon las cinco montañas sagradas del taoísmo vistas anteriormente, se crearon las cuatro montañas sagradas del budismo, que han sido centros de culto budista desde la introducción de la religión en China durante la dinastía Han. Cada una de las montañas se considera el bodhimaṇḍa (lugar donde está presente la esencia de la iluminación) de cada uno de los cuatro grandes bodhisattvas; monte Putuo corresponde al bodhisattva Avalokiteśvara, el monte Emei al Samantabhadra, el monte Wutai al Mañjuśrī y el monte Jiuhua al bodhisatva Kṣitigarbha. Bodhisattva es un término propio del budismo como metáfora de una virtud budista. Wutai es el hogar del Bodhisattva de la sabiduría y es considerada la más importante. Es sede de más de 53 monasterios sagrados, alberga además, muchos de los templos más importantes de China y se encuentra a 1.660,6 millas náuticas de la estupa Ramabhar de Kushinagar, lugar de incineración de Buda, y a 1.666 millas náuticas de Maya Devi, lugar de nacimiento de Buda, como vimos en la tercera parte de la cronología. Pero también se encuentra a 666,6 kilómetros de la puerta Xuanwu del palacio Daming de Xi'an, lugar vinculado desde su origen a la dinastía Tang y que volveremos a ver alineado en capítulos posteriores.
Kṣitigarbha es el bodhisattva cuyo bodhimanda se encuentra en el monte Jiuhua, generalmente representado como un monje con un halo alrededor de su cabeza rapada, lleva un bastón para forzar la apertura de las puertas del inframundo y una joya que ilumina la oscuridad. En el monte Jiuhua se encuentra el templo Tiantai, también conocido como templo de Ksitigarbha, y también se encuentra conectado a la stupa Ramabhar de Kushinagar, en este caso a 3.330 kilómetros. Pero además, el templo Tiantai también se encuentra conectado al monte Heng, una de las cinco montañas del taoísmo vistas anteriormente, ya que están separados por 330 millas náuticas. El monte Emei (bodhisattva Samantabhadra) se encuentra a 660 millas de Wuchan, ciudad origen de la moderna Wuhan, el gran laboratorio del budismo moderno y el epicentro de la globalización de la fe entre los siglos XIX y XX. A principios del siglo XX, el budismo en China estaba en crisis, visto como una religión anticuada y supersticiosa. En la década de 1920, el legendario monje reformador Taixu (considerado el pensador más importante del budismo moderno) eligió Wuhan como su base de operaciones a nivel nacional. Fundó la célebre Academia Budista de Wuchang (1922), la primera escuela que rompió con el aislamiento monástico tradicional para enseñar a los monjes materias como ciencia y filosofía occidental. Aquí nació formalmente el concepto de "Budismo Humanista" (Renjian Fojiao), que dictaba que el budismo no debía servir para rezar por los muertos, sino para mejorar la vida, la educación y la paz de la sociedad viva siendo la corriente que hoy rige a las mayores organizaciones budistas del mundo. Tras fundar la Academia Budista de Wuchang para modernizar la educación de los monjes, Taixu eligió los templos del Monte Emei para pasar largas temporadas de meditación, escribir ensayos teóricos y planificar la estructura de su movimiento nacional. Wuhan funcionaba como el "cerebro intelectual y de acción", mientras que el Monte Emei proveía la "raíz mística y tradicional" para el renacimiento de la fe. El famoso Templo de Gude en Wuhan es conocido por albergar una de las pocas estatuas fuera de Sichuan que rinde tributo directo al estilo artístico esotérico del Monte Emei.
La dinastía Tang construyó el Mausoleo Qianling, exactamente a 33.000 metros del templo Famen y a 66.600 metros de su palacio en el centro de Chang'an. El Templo Famen es uno de los centros budistas más venerables y misteriosos de Asia Oriental. Conocido tradicionalmente como el "Antepasado de los Templos y Pagodas de Guanzhong", su historia abarca unos 1.700 años y está intrínsecamente ligada al resguardo de la reliquia budista más sagrada del mundo: el hueso de un dedo de Siddhartha Gautama (el Buda histórico). Desde el templo Famen hasta el lugar de nacimiento de Buda (Maya Devi Temple), visto en el apartado dedicado al hinduismo, hay 1.333 millas náuticas.
Antes de dejar los montes sagrados momentáneamente, nos detenemos en un relato que ofrece la rica mitología china, el cual explica el origen del universo mediante la leyenda de Pangu, el gigante primordial que separó el cielo de la tierra y dio forma al mundo tal como lo conocemos. Este mito, profundamente arraigado en el folclore y el taoísmo popular, no sólo explica la creación cósmica, también establece una conexión simbólica con los pilares eternos de la espiritualidad china, las Cinco Montañas Sagradas. El mito de Pangu narra el nacimiento del cosmos a partir del caos primordial, conocido como Hundun, una mezcla indiferenciada o un estado fusionado del Yin y el Yang antes de que el universo fuera ordenado por Pangu. Según la tradición, al principio del tiempo solo existía el Hundun, un huevo cósmico envuelto en oscuridad y confusión, sin cielo ni tierra. Dentro de él yacía Pangu, un ser colosal que, tras dormir durante 18.000 años, despertó y con un hacha gigantesca partió el huevo en dos. Con sus manos y pies, sostuvo el cielo hacia arriba y la tierra hacia abajo, impidiendo que volvieran a unirse. Durante otros 18.000 años creció cada día un zhang (unidad de medida equivalente a 3,3 metros) separando más y más los dos planos hasta que el cielo se elevó y la tierra se asentó firmemente. Al morir exhausto, su cuerpo se transformó en los elementos del mundo: su cabeza se convirtió en las montañas, sus ojos en el sol y la luna, su aliento en el viento y las nubes, su voz en el trueno, su sangre en los ríos, sus huesos en las rocas, su piel en la tierra fértil y sus cabellos en las plantas y los bosques. Así, Pangu no solo creó el universo, sino que literalmente se convirtió en él, simbolizando la unidad entre lo divino y lo material.
El origen literario de esta historia es relativamente tardío en comparación con otras tradiciones chinas. La primera mención escrita aparece en el Sanwu Liji (Registro de los Tres y los Cinco), un texto del siglo III d.C. atribuido a Xu Zheng, durante el período de los Tres Reinos. Antes de esa fecha, no se encuentra en obras clásicas como el Shan Hai Jing (Clásico de las Montañas y los Mares) ni en textos pre-Qin. Los especialistas consideran que el mito tiene raíces en el folclore del sur de China, posiblemente influenciado por culturas no han o por ideas cosmogónicas locales. Con el tiempo, se integró al taoísmo popular y al budismo chino, convirtiéndose en un relato emblemático de la creación. Aunque no forma parte del canon confuciano oficial, su popularidad creció en templos y festivales, especialmente en regiones como Henan, Guangdong y Guangxi, donde aún hoy se le rinde culto. El vínculo del mito de Pangu con las Cinco Montañas Sagradas del taoísmo es posterior; estas montañas ya eran veneradas como lugares sagrados mucho antes de que surgiera la leyenda de Pangu. Como hemos visto, su culto se remonta a las dinastías Shang y Zhou (más de 3.000 años atrás), cuando los emperadores realizaban sacrificios imperiales para legitimar su poder y mantener el equilibrio cósmico. El sistema de las Cinco Montañas Sagradas se consolidó durante la dinastía Han y fue adoptado por el taoísmo como morada de los inmortales y puertas al cielo. La conexión con Pangu es una interpretación folclórica posterior: según las leyendas populares que surgieron siglos después del mito original, las Cinco Montañas Sagradas no son solo picos geográficos, sino partes del cuerpo del gigante creador. Por ejemplo, algunos relatos afirman que el monte Tai representa su cabeza o su torso, mientras que el resto de las montañas corresponden a sus extremidades o huesos. Esta asociación simbólica sirvió para “explicar” por qué estas cumbres ya eran consideradas sagradas: eran restos literales del acto de creación de Pangu. Así, el mito enriqueció el antiguo culto montañoso sin reemplazarlo, fusionando la cosmogonía con la geografía sagrada del taoísmo. En Pangushan (Montaña de Pangu), en la provincia de Henan, existen ruinas de templos dedicados exclusivamente a Pangu que datan de las dinastías Ming y Qing. El Templo de Pangu en la cima es el epicentro de este culto desde hace siglos. La Feria del Templo es un festival cultural dedicado a Pangu y se celebra cada año, en el tercer día del tercer mes lunar. Al pie de la falda norte del monte Pangu se encuentra una plaza (a veces llamada Plaza de la Escultura de Pangu o Plaza Cultural), con elementos arquitectónicos tradicionales, caminos paisajísticos, grabados en el suelo como los cuatro guardianes daoístas, un lago, fuentes y zonas verdes. El diseño combina estilo clásico y moderno, con énfasis en el mito de Pangu abriendo el cielo y la tierra, simbolizado en la gran estatua de Pangu en mármol blanco. En ese lugar se celebra el festival cultural dedicado a Pangu y también es el punto de partida del peregrinaje hasta la cima. Como vimos anteriormente, el ascenso al monte Tai, la más importante de las montañas sagradas del taoísmo, empieza en Hongmen (Puerta Roja); desde ésa puerta hasta la plaza de la escultura de Pangu hay 330 millas.
Volviendo al bodhisattva Avalokiteśvara, en Japón es conocida como Kannon y en la región de Kansai se realiza un peregrinaje centrado en ella llamado Saigoku Kannon que consta de 33 templos budistas. Es generalmente aceptado que la enseñanza de la literatura más antigua sobre las doctrinas de Avalokiteśvara es el Sutra del Loto. Estos se encuentran en el Capítulo 25 del Sutra del loto: ‘Puerta universal del Bodhisattva Avalokiteśvara’. Este capítulo está dedicado a Avalokiteśvara, y lo describe como un bodhisattva compasivo que escucha los gritos de los seres sintientes y que trabaja incansablemente para ayudar a quienes invocan su nombre. El Sutra del Loto declara que Avalokiteshvara se manifiesta en 33 formas diferentes para salvar a todos los seres vivos, desde reyes hasta mendigos. La geografía sagrada de Avalokiteshvara en Asia Oriental comparte un concepto matriz: la mítica isla Potalaka, descrita en los sutras indios como la morada marina del Bodhisattva, cuando el budismo fue penetrando en China, Corea y Japón, cada país "localizó" su propio Monte Potalaka en sus costas o montañas. Como hemos visto, el Monte Putuo (Putuoshan), una pequeña isla en el archipiélago de Zhoushan (provincia de Zhejiang), es considerado en China la versión terrenal del Monte Potalaka. En Corea, donde la figura de Avalokitesvara es conocida como Gwanseum-bosal, el peregrinaje más famoso está unificado por la orden budista Jogye, que conecta 33 sitios sagrados de Avalokiteshvara en todo el país. Dentro de este circuito, destacan tres templos costeros principales que emulan la morada oceánica de Potalaka en Corea del Sur: el Templo Naksansa (Yangyang), el templo Haedong Yonggungsa (Busan) y el templo Boriam (Namhae). Cuando el monje coreano Uisang regresó de estudiar budismo en China, buscó un lugar y fundó el templo en el Monte Naksan, a 666 millas del monte Putuo de China. La estatua de Putuoshan es llamada formalmente la Guanyin del Mar del Sur y la estatua de Naksansa se conoce como Haesugwaneumsang (Buda de la Mirada Marina). A 330 kilómetros de Naksansa, en Busan, se encuentra el templo Haedong Yonggungsa el cual dista 66,6 millas náuticas del templo Boriam de Namhae. De esta forma, los tres templos sagrados de Avalokiteshvara más importantes de Corea del Sur dedicados específicamente a su manifestación marítima, se encuentran conectados a esta red de alineamientos. Aunque cada país gestiona sus propios peregrinajes nacionales oficiales (como los 33 Sitios Sagrados de Corea o la milenaria ruta de Saigoku Kannon en Japón), el verdadero peregrino transnacional viaja buscando las tres réplicas oficiales de la morada costera de Avalokiteshvara, recorre las rutas de los tres países utilizando libros oficiales de sellos (Shuincho en Japón o el Injang-cheop en Corea). Estos sellos no solo sirven como recuerdo, sino como un registro de práctica meditativa y hermandad espiritual transnacional. La parada 16 del peregrinaje de Saigoku Kannon es el corazón histórico del circuito, se trata del templo Kiyomizu-dera fundado en el año 778 d.C, en la ciudad de Kioto, antes de se convirtiera en la capital imperial, y se encuentra a 1.330 millas náuticas de Chang’an. El viaje a Chang’an era el máximo logro intelectual y espiritual al que podía aspirar un monje en Asia Oriental durante los siglos VII al IX. Chang’an (la actual Xi'an) no solo era la capital de la Dinastía Tang y la ciudad más poblada del mundo, sino también el epicentro global de la traducción y la filosofía budista. El apartado dedicado al hinduismo explica el surgimiento del budismo en Kosala y muestra el alineamiento entre Ayodhya y Chang'an; en el siglo VII, monjes budistas chinos como Xuanzang viajaban a la India para estudiar textos sagrados y regresaban a Chang’an con traducciones. Del mismo modo se puede seguir el rastro del budismo desde Chang’an a Corea y Japón mediante esta red de alineamientos. Corea, por su cercanía geográfica, tuvo una conexión intensísima con Chang'an, los monjes coreanos dominaban el idioma de forma perfecta y muchos llegaron a ocupar puestos de altísima confianza en la corte imperial china. El impacto de Chang'an fue tan profundo que cuando los monjes y embajadores regresaron, convencieron a sus gobernantes de construir sus propias capitales replicando exactamente el diseño de cuadrícula geométrica de Chang'an. Como se mencionó antes, el monje Uisang (fundador del templo Naksansa) viajó a Chang'an y estudió en el famoso templo Zhiyan, al regresar a Corea, fundó la escuela Hwaeom, la cual se convirtió en la ideología estatal que ayudó a unificar espiritualmente los Tres Reinos de Corea bajo el mando de Silla, con capital en Gyeongju, a finales del siglo VII. A principios del siglo VIII, a 330 millas náuticas de Gyeongju, surge Heijō-kyō (Nara), la primera capital fija y verdaderamente monumental de Japón. La emperatriz Genmei ordenó su construcción en el año 710 d.C copiando de forma directa el plano geométrico y el modelo político-religioso de Chang'an que los monjes de las misiones Kentōshi habían traído en sus pergaminos. Además, Heijō-kyō se encuentra a 1.333 millas náuticas de Chang’an, y el templo del Caballo Blanco (el primer templo del Budismo en China) queda alineado. Heian-kyō (Kioto) fue fundada por el emperador Kanmu en el año 794 d.C. El emperador decidió trasladar la corte desde Nara para alejarse de la enorme influencia política que habían adquirido los monasterios budistas de esa ciudad. Se diseñó como una versión aún más grande y perfeccionada de Chang'an y sirvió como el hogar del emperador durante más de mil años. Desde Chang’an hasta Kioto hay 1.330 millas náuticas.
Durante la dinastía Tang, China se encontraba abierta al mundo, en el siglo VIII varios monjes japoneses llegaron a Chang'an para estudiar el budismo, entre ellos se encontraba Kobo Daishi (Kukai) a quien que se le atribuye, entre otros muchos logros, la invención del kana, el silabario con el cual, en combinación con los caracteres chinos (kanji), la lengua japonesa es escrita. Conoció al famoso Maestro Huiguo en el monasterio de Qinglong en la capital de Chang'an y de él recibió el encargo de llevar el budismo a Japón. Kukai fue a China en el año 804 junto al monje Saichō, a estudiar el budismo esotérico (Vajrayāna) en Chang'an. Se hizo discípulo de Hui Kuo, uno de los maestros más importantes del budismo en China. Kukai y Saichō regresaron a Japón y con el tiempo Kukai desarrolló su propia síntesis de la práctica y de la doctrina esotérica centrada en el Buda cósmico y fundó la secta shingon. Saichō construyó el monasterio Enryaku-ji en la cima del monte Hiei (mencionado anteriormente) que se convirtió en uno de los más grandes centros de aprendizaje budista. Debido a su posición al noreste de la antigua capital, según las prácticas del Feng Shui, se pensaba que era un baluarte protector contra las influencias negativas en la capital, que junto con el surgimiento de la secta Tendai de Saichō significó que la montaña y el complejo del templo eran políticamente poderosos e influyentes. Desde Chang'an hasta el monte Hiei hay 1.330 millas náuticas. Este alineamiento nos permite visualizar el recorrido del budismo de India a China y luego a Japón, primero mediante el monje chino Xuanzang y luego mediante Kukai.
Cuando Kukai regresó a Japón creó una importante ruta de peregrinación circular que recorría toda la isla de Shikoku, su isla natal, que consistía en visitar 88 templos. En el año 819 comenzó la construcción de un gran templo en la montaña de Koya o Koyasan donde hoy se encuentra su mausoleo en el templo Kongōbu-ji. El lugar que eligió para fundar este importante complejo de templos provoca varios alineamientos, uno de ellos con la cascada Nachi, a 66.000 metros, esta cascada es uno de los Kami más poderosos de Japón por lo que cada año, sintoístas y budistas celebran una ceremonia considerada esencial para el bienestar de todo el país. Otro alineamiento se da entre el mausoleo de Kukai y el santuario de Ise, el lugar más sagrado del sintoísmo, a 66 millas, y otro con la tumba del Príncipe Shōtoku, fundador del budismo japonés, a 33.000 metros. La tradición cuenta sobre el regente que fue una reencarnación de Buda, debido en gran medida a la gran difusión del Budismo que realizó. A raíz de esto, se pueden encontrar estatuas de madera de Shōtoku esparcidas por una gran cantidad de templos budistas. Con los tiempos modernos, la ciudad de Osaka ha puesto su centro (donde se encuentra el ayuntamiento) a 33 millas del mausoleo de Kukai.
La religión tradicional china, coreana y japonesa está basada en el culto a los millones de aspectos que tienen las fuerzas de la naturaleza, es la forma en que el animismo encontró su máximo desarrollo. En China estas fuerzas son llamadas Shen y en Japón, donde esta religión es llamada sintoísmo o shinto, se les llama Kami y el santuario de Ise es el templo más sagrado de esta religión. Uno de los principales es la diosa Amaterasu, la diosa del sol, cuyo templo principal es el santuario de Ise. Amaterasu, según los preceptos del sintoísmo, es ancestro de todos los emperadores de Japón, por lo que es la madre del imperio y deidad suprema en el país. A 66 millas del santuario de Ise se encuentra el Monte Hiei, el monte sacro del sintoísmo ya que se creía que era el hogar de los Kami. Se considera que el monte Hiei es un baluarte protector contra las influencias negativas en la capital, es decir, está relacionado con el Feng Shui. El sintoísmo se basa principalmente en la influencia y armonía constante de una pléyade de ocho millones de deidades que controlan la naturaleza y el espíritu de todo lo que rodea: montañas, bosques, ríos, mares, plantas, animales e inclusive el clima; estas deidades son conocidas como kamis. El término shinto del cual proviene la palabra sintoísmo significa "camino de los dioses", en un principio, esta religión étnica indígena no tenía nombre hasta la introducción del budismo en Japón. Una de las denominaciones que recibió el budismo fue butsudo, que significa "la vía del Buda". A fin de poder diferenciar el budismo de la religión nativa, ésta que hasta entonces no tenía nombre, pronto llegó a ser conocida como shinto (camino de los dioses). Desde entonces hasta hoy en día, el sincretismo entre las dos religiones ha ido en aumento hasta tal punto que es muy habitual encontrar un templo budista dentro del espacio sagrado de un templo sintoísta.
Según una tradición, el templo de Sennyu-ji en Kioto fue una reconstrucción de un templo anterior, Hōrin-ji, que había sido fundado por Kōbō-Daishi Kukai, sirviendo durante siglos como un templo mortuorio para los aristócratas y la casa imperial. Este lugar se encuentra a 6,6 millas de la cima del monte Hiei y se encuentra alineado con el famoso templo sintoísta de los Mil Toriis, fundado con anterioridad, y que se encuentra a 6,6 millas náuticas de la cima del monte Hiei, monte sagrado por excelencia para los sintoístas.
En el año 794, siguiendo la orden del emperador Kanmu se construyó el palacio Heian con el propósito de trasladar la capital, esto ocurrió a la par que el monje Saichō fundaba el monasterio Enryaku-ji del monte Hiei. Desde el palacio hasta el monasterio hay 6,6 millas. De nuevo vuelve a repetirse el patrón del misionero que establece centros de peregrinaje conectados alineándose con los lugares sagrados que ya existían en el lugar y monarcas que urbanizan de modo que ordenan las construcciones de esta misma forma numerológica, como veremos en los siguientes apartados, en los que también volveré a hablar de Japón.
El emperador Go-Horikawa y el emperador Shijō, ambos del siglo XIII, fueron los primeros en ser consagrados en un mausoleo imperial en Sennyū-ji. Es un templo budista en Higashiyama-ku en Kioto que se encuentra a 3,33 millas del centro del palacio imperial de Kioto. Durante siglos, Sennyū-ji fue un templo mortuorio para los aristócratas y la casa imperial. Según una tradición, este templo fue una reconstrucción de un templo anterior, Hōrin-ji, que había sido fundado por Kōbō-Daishi Kukai. Esta tumba imperial fue ubicada respecto a otro mausoleo más importante ya que es el del emperador Jimmu, el primer emperador legendario de Japón, que reinó hasta el 660 a.C. La distancia entre ambos es de 33,3 millas. Alineado se encuentra el Mausoleo de Fushimi Momoyama (Meiji), emperador de Japón hasta 1912. El mausoleo Meiji no es el primero que se colocó en ese lugar ya que al lado se encuentra el mausoleo del emperador Kanmu del siglo IX. El Santuario Meiji, en el parque Yoyogi de Tokio está consagrado a los espíritus deificados del Emperador Meiji y su esposa y se encuentra a 660.000 metros del punto extremo septentrional de la isla Honshu, la principal de Japón.
En las islas del sur de Japón, en el año 1261 se construyó el Mausoleo Urasoe yōdore y se ubicó de modo que dista del mausoleo de Kanmu (y posteriormente Meiji) 666 millas náuticas.
Kinkaku-ji (templo del pabellón de oro) es el nombre informal del Rokuon-ji (templo del jardín de los ciervos) en Kioto, Japón. Fue construido originalmente en 1397 como villa de descanso del shōgun Ashikaga Yoshimitsu, llamada Kitayama. Se encuentra a 6,66 millas de la cima del templo Enryaku-ji, mencionado anteriormente, en la cima del monte Hiei. El Templo del Pabellón de Oro es un edificio de tres plantas, las dos plantas superiores del pabellón están recubiertas con hojas de oro puro (también conocido como pan de oro). El tercer piso, con ventanas, es de estilo templo Zen, y es llamado Kukkyoo-choo, alberga una tríada de Budas, funciona como un sheriden, guardando reliquias del Buda y en el techo está ubicado un fenghuang o "fénix chino" dorado.
Volviendo al mausoleo del emperador Jimmu y la tumba imperial Sennyu-ji, ambos lugares, además de encontrarse conectados entre ellos a una distancia de 33,3 millas, ambos están conectados al monte Everest, el primero a 4.666 kilómetros y el segundo a 4.660,6 kilómetros. Lo mismo sucede con el mausoleo del emperador Kanmu y con la ciudad de Nara, primera capital de Japón, el centro de Nara se encuentra a 4.666,6 kilómetros del Everest y el mausoleo del emperador Kanmu se encuentra a 4.660,6 kilómetros del Everest. En la prefectura de Nara, cercano al mausoleo de Jimmu, se encuentra el templo Tsubosaka, construido en el siglo VIII. Es una mezcla de estilos japonés e indio que hace único a este templo. Hay varios budas de estilo indio, un santuario estilo Taj Mahal y tallas en bajorrelieve, todo en piedra blanca; estos fueron regalados por India. Tsubosaka también se encuentra a 4.666,6 kilómetros del Everest.
Unas líneas atrás se ha hecho mención del Santuario Meiji, en el parque Yoyogi de Tokio, que también está conectado con un punto extremo de Japón. Si se mide desde el santuario hasta Lumbini, lugar de nacimiento de Buda, al que también están conectados el monte Wutai y el monte Hua, la distancia es de 3.330 millas y si en lugar de medir desde el santuario se hace desde el palacio imperial de Tokio la distancia es de 3.333 millas. Téngase en cuenta que éstas no son las únicas tumbas de emperadores conectadas al Everest que hemos descubierto; en la primera parte de la exposición vimos que el Valle de los Reyes se encuentra a 3.330 millas de la cima del Everest.
En este apartado que termina aquí podría estar incluído el sijismo, la religión que surgió en el Punyab en el siglo XVI y cuyo fundador está enterrado conectado al Everest. Como veremos, existen importantes analogías entre ejemplos mostrados hasta ahora y los relacionados con el sijismo, sin embargo, éstos son mostrados en el apartado dedicado a la colonización británica. Lo mismo sucede con el budismo tibetano, del cual no se dice ni una palabra en esta tercera parte de la exposición. Apartados posteriores continúan el análisis de los sitios sagrados asociados a estas religiones; en el dedicado a la colonización británica se puede descubrir que el monte Meru, sagrado y un símbolo cósmico central en varias tradiciones religiosas del sur de Asia, especialmente el hinduismo, el budismo, el jainismo y la religión Bon (indígena del Tíbet), también forma parte de esta red. Al terminar este apartado también se echan en falta algunos ejemplos sobre Corea en cuyo caso, el sistema Baekdu-daegan es el ejemplo más puro y explícito de Feng Shui aplicado como política de Estado, el cual se aborda en el apartado dedicado a la división territorial.