Persia
En el mapa de alineamientos que estamos elaborando nos situamos en la ciudad de Susa, capital de Elam. Elam fue ocupada por los asirios en el 645 a.C, lo que supuso su final. Posteriormente los medos, una especie de confederación de pueblos entre el mar Caspio y los ríos de Mesopotamia al noroeste del actual Irán, conquistaron Elam a los asirios. La capital de los medos fue Ecbatana y su religión el zoroastrismo, por eso Ecbatana se encuentra a 330 millas náuticas del principal templo de fuego de montaña del zoroastrismo, se trata de Kūh-e Chek Chek. Ahora bien, es importante tener en cuenta que el zoroastrismo es considerado el resultado de la evolución del paganismo iraní influenciado por la religión de Elam, que a su vez estaba influenciada también por la sumerio-acadia; como estamos viendo a lo largo de la cronología, la mayoría de lugares alineados entre sí, fueron motivo de culto, antes del contexto en el que se dan a conocer, en este caso el zoroastrismo. Por lo tanto, no se puede afirmar que el origen del culto en un determinado lugar corresponde a una u otra religión. El templo de Chek Chek es una gruta artificial protegida por dos grandes puertas de bronce. El recinto del santuario está revestido de mármol y sus paredes están oscurecidas por los fuegos que arden eternamente. En los acantilados debajo del santuario hay varios pabellones techados construidos para albergar a los peregrinos. Sobre este lugar, que se encuentra a 333.000 metros de Tappeh Sialk (visto en el apartado dedicado a Sumeria), no existen registros arqueológicos o textos antiguos que demuestren que la cueva de Chek Chek fuera un centro ceremonial importante antes del zoroastrismo, sin embargo, la gran mayoría de historiadores y arqueólogos sostienen una sólida hipótesis basada en la antropología religiosa: Chek Chek fue originalmente un templo dedicado a Anahita, la diosa de las aguas en el antiguo politeísmo pagano persa (cabe recordar que en Tappeh Sialk se rendía culto al agua). Para los medos (el pueblo iranio que precedió y luego se fusionó con los persas), Anahita tenía un significado profundamente sagrado, estatal y aristocrático. De hecho, los medos jugaron un papel crucial en la expansión de su culto, convirtiéndola en una de las deidades centrales de su imperio. Anahita no era solo una abstracción de la naturaleza, sino una presencia física en su capital, Ecbatana (la actual Hamadán). Los medos construyeron en esta ciudad uno de los templos más ricos, célebres y opulentos dedicados a la diosa. Según crónicas de historiadores antiguos como Polibio, este templo estaba decorado con columnas revestidas de oro y plata, y tejas de plata pura. Para la realeza meda, el templo de Ecbatana era el corazón espiritual de su soberanía y representaba la legitimidad real. Antes de emprender grandes campañas militares o al ascender al trono, la aristocracia meda le ofrecía sacrificios masivos para asegurar la prosperidad del reino y la supervivencia de sus guerreros. Como se ha mencionado, Ecbatana se encuentra a 330 millas de Chek Chek (santuario de Anahita).
Además, desde Ecbatana es posible hacer una línea de 660 kilómetros hasta la cima del monte Ararat, el monte sacro del territorio al que pertenecía esta confederación de tribus que formaron el imperio medio y que la biblia asocia a Madai, hijo de Jafet, hijo de Noé. De nuevo, descendientes de Noé alineándose con él, o al menos, con uno de los lugares asociados a él. En la primera etapa del imperio medo, el Ararat era el corazón de un reino rival. El volcán nevado que hoy llamamos Monte Ararat era conocido en todo el Medio Oriente por su nombre en lengua asiria: Urartu (del cual se deriva fonéticamente el término bíblico Ararat). La región del "Ararat" era el territorio de un imperio montañés vecino y sumamente belicoso, el Reino de Urartu. A finales del siglo VII a.C, el Imperio Medo se alió con los babilonios. Juntos destruyeron Asiria y, poco después, los medos marcharon hacia el norte y conquistaron el Reino de Urartu, absorbiendo su geografía. A partir de ese momento, los medos empezaron a interactuar con los mitos locales de esa montaña, la cual consideraban el límite septentrional de su vasto imperio. Los medos, al ser de etnia irania (aria), compartían el mismo tronco mitológico que más tarde heredaron los persas a través de los textos sagrados del zoroastrismo. No tenían en su panteón a un personaje llamado "Noé", pero veneraban con devoción absoluta a su equivalente exacto: el rey primordial Yima (Jamshid en persa posterior). Como menciona el apartado anterior (en el contexto de la tabla de las naciones), en la mitología nativa persa, reflejada en los textos sagrados del zoroastrismo como el Avesta, el equivalente al diluvio es un mortal invierno apocalíptico lleno de escarcha, nieve y hielo que al derretirse inunda los valles. El dios Ahura Mazda advierte al rey primordial Yima (o Jamshid) sobre esta destrucción inminente pero en lugar de un barco, le ordena construir la Vara de Yima, un inmenso refugio amurallado o fortaleza subterránea. El mito zoroastriano sitúa la salvación de la vida en la cima de "la montaña más alta" de su geografía mítica, el monte Damavand. La ciudad de Ray es espiritualmente e identitariamente una creación zoroastriana, pero se convirtió en una creación geopolítica y arquitectónica gracias a los medos. En el Vendidad (uno de los libros sagrados del Avesta), Ragha (Ray) es listada como una de las tierras primigenias creadas directamente por Ahura Mazda. Esto ocurrió mucho antes de que los medos se consolidaran como un imperio coordinado. Históricamente, Ray no era solo una urbe común, funcionaba como la sede del Masmoghân, el Sumo Sacerdote de la religión zoroastriana. Era un territorio teocrático donde la casta sacerdotal (los Magos) gobernaba con un nivel de autonomía espiritual que incluso los imperios posteriores tuvieron que respetar. Diversas tradiciones asocian de forma directa el nacimiento del profeta Zoroastro o el de su madre con la ciudad de Ray, consolidándola como un "Vaticano" de la antigüedad persa (los magos zoroástricos son los Reyes Magos de Oriente, posteriormente se hablará de ellos). En esta ciudad se observa de nuevo la intención de conectar con Noé ya que desde su Mausoleo en Najicheván hasta el centro de Ray hay 666,6 kilómetros. Aunque no fue la capital continua de Persia a lo largo de su historia, fue una de las capitales más prominentes antes del ascenso de Teherán, ciudad que tiene su origen en Ray. Con el crecimiento de Ray y su transformación en Teherán, la ciudad de los magos quedó conectada también al Damavand. Desde la cima del Damavand hasta la Torre de la Bandera de Irán, en el parque Taleghani de Teherán, hay 66.000 metros. Otra ciudad que también fue capital de Persia es Tabriz, cuyo centro se encuentra a 333 millas del centro de Ray.
Evidentemente, hay una élite con el mandato de ordenar el territorio de esta forma. Antes de que existiera el Imperio Medo, los magos ya funcionaban como una casta sacerdotal hereditaria, exclusiva y sumamente influyente, eran sacerdotes del paganismo politeísta indoiranio. Adoraban a las fuerzas de la naturaleza, custodiaban los altares de fuego y practicaban rituales extáticos utilizando una bebida sagrada e embriagante llamada Haoma. Eran los únicos autorizados para realizar sacrificios animales y se les temía y respetaba por su supuesta capacidad para interpretar los sueños y leer el destino en las estrellas (de ahí que su nombre derivara en nuestra palabra "magia"). A finales del siglo VII a.C. (hacia el 612 a.C.), cuando los medos unificaron la meseta de Irán y destruyeron el Imperio Asirio, los magos se habían convertido en la élite espiritual y política de la superpotencia durante la evolución del imperio. Ningún rey medo (como Ciaxares o Astiages) podía gobernar o tomar una decisión de guerra sin consultar a un consejo de magos. Se convirtieron en burócratas, jueces y guardianes del orden real. Sin embargo, su fe seguía siendo mayoritariamente el paganismo tradicional de las montañas, mezclado con las influencias de los templos de Elam y Babilonia. Como pasa en la actualidad, eran una élite que, aunque gobernaba mediante el mantenimiento de cultos populares, tenían los suyos propios. Todas las religiones han tenido su lado esotérico y su lado exotérico. Mientras los magos dominaban el occidente de Irán (en los Zagros), la reforma monoteísta de Zaratustra estaba naciendo en el oriente (Asia Central). Al principio, Zaratustra atacó duramente las prácticas de los magos. En sus himnos sagrados (los Gathas), el profeta condenó los sacrificios sangrientos de animales y el uso del Haoma ritual que los magos medos defendían. Zaratustra predicaba que el único Dios era Ahura Mazda. Cuando Ciro el Grande derrocó al Imperio Medo los magos medos perdieron su poder político temporal, pero retuvieron su estatus como únicos sacerdotes reconocidos. Al darse cuenta de que la nueva dinastía persa aqueménida simpatizaba con el monoteísmo de Ahura Mazda, los magos medos decidieron adoptar la religión de Zaratustra. Los magos tomaron el zoroastrismo oriental y lo fusionaron con sus propios rituales tradicionales occidentales (como la astrología y el resguardo del fuego eterno). Los sacerdotes paganos de las tribus del norte se transformaron en los refinados "sabios zoroástricos" que vigilaban los cielos y que más tarde inspirarían el relato del Nuevo Testamento. En el contexto que hemos venido analizando sobre la Tabla de las Naciones, el linaje ario de Jafet y el misticismo persa cobrarán un significado relevante cuando la cronología llegue al relato de los Magos de Oriente del Nuevo Testamento. Pero no antes de acabar de ver el recorrido de Abraham y del pueblo judío. El texto sagrado del Avesta y las crónicas antiguas sitúan de manera contundente a la ciudad de Balj como la verdadera cuna espiritual e institucional del zoroastrismo. En la memoria histórica de Irán y Afganistán, Balj es el "Año Cero" de la fe porque Tanto el Bundahishn (un compendio de escrituras zoroástricas del siglo IX) como historiadores de la antigüedad clásica (Plinio el Extraño o Ammianus Marcellinus) afirman explícitamente que Zaratustra nació en Balj. Desde Balj hasta la cima del monte Damavand hay 1.330 kilómetros. Como se ha dicho anteriormente, el zoroastrismo es considerado el resultado de la evolución del paganismo iraní influenciado por la religión de Elam, que a su vez estaba influenciada también por la sumerio-acadia, la expansión del zoroastrismo es la crónica de cómo una fe nacida en las remotas estepas nómadas de Asia Central se transformó en la religión estatal de tres de los imperios más colosales del mundo antiguo: el Aqueménida, el Parto y el Sasánida. Es relevante en esta exposición porque es el paso en el que las tribus arias (de la línea de Jafet/Madai) unifican su fe y la imponen como el orden moral del Medio Oriente, interactuando directamente con los hebreos y el resto de las naciones del Génesis.
Justo al lado de la actual Kandahar, en Afganistán, se encuentra Alejandría de Aracosia (Alrededor del año 330 a.C, Alejandro Magno llegó a la zona persiguiendo a los rebeldes persas tomó la fortaleza aqueménida de la región y la refundó como una monumental ciudad-fortaleza griega bautizada con su nombre). Es considerada históricamente como el segundo hogar espiritual del zoroastrismo. En el Avesta (Vendidad 1.12), la región es bendecida y la describe como una de las dieciséis tierras perfectas creadas directamente por el dios supremo Ahura Mazda. El nombre significa literalmente "Rica en aguas o lagos", haciendo alusión al fértil río Arghandab que alimentaba sus oasis. Durante los periodos Parto, Indo-Griego y Sasánida, Alejandría de Aracosia (Kandahar) se llenó de majestuosos templos que encendían fuegos sagrados permanentes. Los sacerdotes y magos de Aracosia eran tan influyentes que en los relieves de Persépolis aparecen retratados en procesiones formales portando vasijas y animales selectos destinados a los grandes sacrificios rituales del imperio. Desde Alejandría de Aracosia hasta Persépolis hay 666,6 millas náuticas y hasta el templo de Yazd hay 666 millas. Aracosia cayó bajo dominio islámico muy temprano y sus templos de fuego se apagaron, los zoroástricos tuvieron que huir hacia el corazón de la meseta iraní. Como hemos visto antes, Yazd se convirtió en la capital espiritual indiscutible del zoroastrismo en el mundo moderno, albergando hoy el único fuego sagrado de máximo grado (Atash Behram) que ha ardido sin interrupción desde el año 470 d.C.
La tradición persa afirma que Tus fue fundada originalmente por el rey primordial Jamshid (el Yima zoroástrico que salvó a las especies del invierno apocalíptico). Arqueológicamente, Tus fue una próspera e importante metrópolis durante el Imperio Sasánida, donde el zoroastrismo era la religión estatal. La ciudad alberga la tumba de Ferdousí, el poeta nacional de Irán, quien, en el siglo X d.C, escribió el Shahnameh (El Libro de los Reyes). Gracias a que este poeta rescató la memoria en la región de Mashhad, hoy conocemos las hazañas de Rostam. Vuelven a unirse aquí los dos héroes, y de nuevo vinculados al Damavand porque desde Tus hasta este monte hay 666 kilómetros. También es posible hacer un alineamiento de 660,6 kilómetros desde Tus hasta Balj.
Observando éste último y los siguientes ejemplos análogos es posible determinar que existen una serie de lugares que los mitos de las culturas de oriente medio asocian al diluvio universal y los pobladores posteriores, después del reinicio. En el 550 a.C, Astiages fue el último rey medo, fue vencido por Ciro el Grande, fundador del imperio aqueménida. Persépolis fue la capital del imperio persa durante la época aqueménida, según los historiadores su edificación comenzó en 521 a.C por orden de Darío I, cuya tumba está esculpida en un acantilado, se llama Naqsh-e Rostam y se encuentra a 3,3 millas náuticas de Persépolis. Pero esta tumba también se encuentra a 666,6 kilómetros de Eridu y a 1.333 kilómetros de la cima del monte Ararat. Cuando los persas, bajo el mandato de Darío el Grande, comenzaron a construir Persépolis alrededor del año 518 a.C, no conocían los escritos de la Biblia hebrea. En ese momento histórico, los textos del Génesis y de la Torá eran rollos sagrados custodiados celosamente por la comunidad judía que acababa de regresar del exilio en Babilonia y Jerusalén. Para la corte real aqueménida en Fars, la literatura hebrea era un asunto administrativo y religioso local de una provincia menor del imperio. Sin embargo, el vínculo simbólico entre los persas y el personaje arquetípico de Noé existió de forma paralela y profunda, no a través de las páginas de la Biblia, sino mediante la antropología de los mitos compartidos en el Medio Oriente y la asimilación cultural posterior. Kūh-e Nūḥ, en persa: کوه نوح, significa literalmente "Montaña de Noé". Es el nombre tradicional en el idioma persa para el Monte Ararat, aunque esto ocurrió con la entrada en contacto con el cristianismo y el mundo persa. Pero aunque Darío no conocía al "Noé" bíblico, sí conocía a la perfección a su equivalente ario/persa: el rey primordial Yima (o Jamshid). Ambos personajes cumplen exactamente la misma función mitológica: son los elegidos por la divinidad suprema (Yahvé / Ahura Mazda) para salvar las semillas de la vida y de la humanidad ante un cataclismo apocalíptico global (un diluvio de agua / un diluvio de nieve e invierno mortal). Ambos cierran la "primera era" de la humanidad y actúan como el nodo de reinicio de la civilización. Este vínculo místico es tan fuerte que la propia población persa terminó borrando los nombres de sus reyes históricos y reemplazándolos con los héroes del diluvio. Persépolis no es el nombre original del sitio (ese es un término griego que significa "Ciudad de los Persas"). Con la llegada del islam y la fusión de las tradiciones coránicas y bíblicas, los propios iraníes olvidaron que Darío o Jerjes habían construido esos palacios monumentales. Al ver los inmensos tronos grabados en las piedras de Persépolis, el folklore persa concluyó que tales megaestructuras solo podían haber sido obra del rey primordial que gobernaba a los hombres y a los genios antes o justo después del cataclismo. Por eso, durante siglos y hasta el día de hoy, el nombre popular y local de Persépolis en Irán es Takht-e Jamshid (El Trono de Yima/Jamshid), el equivalente persa al "Trono de Noé". Persépolis fue diseñada específicamente como una "maqueta arquitectónica de la Tabla de las Naciones"; en los famosos relieves de la monumental Escalera de la Apadana, delegaciones de 23 naciones diferentes del imperio, incluyendo a los medos/arios de Madai, los babilonios, los egipcios y los propios judíos o pueblos sirios, avanzan en paz portando tributos ante el Gran Rey. Mientras la Biblia ponía por escrito en Canaán que la humanidad se había dividido tras el diluvio en tres ramas bajo Noé, los persas levantaban en piedra una monumental capital imperial diseñada precisamente para gobernar, unificar y congregar en un solo lugar sagrado a todas esas ramas dispersas de la creación. Naqsh-e Rostam, en Persépolis, también está ubicada de modo que dista de la cima del monte Damavand, 666 kilómetros. Persépolis se construyó muy cerca de Naqsh e Rostam por lo que, en realidad, juntos forman un complejo ya que entre ambos se encuentra Naqsh e Rajab. Los persas ubicaron su centro de Poder conectado a Noé y a Yima pero además, si se mide la distancia entre Persépolis y el mausoleo de Noé en Najicheván la distancia es de 666,6 millas náuticas. La construcción de Persépolis hizo que el complejo quede conectado con, al menos, tres de los lugares más relacionados con el arquetipo de Noé: la cima del Damavand, su mausoleo en Najicheván y la cima del monte Ararat. Incluso, la tumba de Ciro el Grande, que está separada de Persépolis, se encuentra ubicada de modo que dista 1.330 kilómetros de la cima del monte Ararat. Como muestra el apartado anterior, el Imperio Persa tiene a Elam hijo de Sem y a Madai hijo de Jafet como antepasados. El centro de Teherán se encuentra a 660 kilómetros de Persépolis y también a 330 millas del monte Dena, mostrado en el primer apartado. Para que el centro moderno de Teherán (área de Abbas Abad) y Persépolis estuvieran conectadas alguien tenía que hacer la obra. Ésta zona fue elegida durante la dinastía Pahlavi para construir el Shahistan Pahlavi. Este proyecto urbanístico fue diseñado en 1969 por el arquitecto y urbanista británico Llewelyn Davies y preveía la creación de un nuevo distrito para asuntos administrativos, políticos e internacionales donde las embajadas de los países en Irán se trasladarían. Contaba con una gran plaza denominada “Shah y Mellat” para múltiples usos; políticos, administrativos, de servicios y culturales, incluyendo salas de música, teatros, un World Trade Center, tiendas y estaciones de metro. La plaza era más grande que la Plaza del Sha en Isfahán o la Plaza Roja en Moscú y estaba dedicada a importantes ceremonias nacionales. Después de la revolución de 1979 que acabó con la dinastía Pahlavi, la construcción del Shahistan Pahlavi se interrumpió y con la llegada de la República Islámica el proyecto cambió alguno de sus elementos pero el área ha seguido desarrollándose como un importante centro neurálgico de la ciudad. Allí se encuentra la Gran Mosalá de Teherán (también conocida como el Santuario del Imam Jomeini por albergar su tumba) que será el complejo de mezquitas más grande del mundo cuando esté terminada. También se encuentra allí el museo de la Sagrada Defensa, la Biblioteca y Archivo Nacional, el Banco Nacional, la Academia de Ciencias y en el punto más elevado del complejo un mástil de más de 200 metros con la bandera de Irán distanciado 66.000 metros de la cima del monte Damavand, como hemos visto.
Naqsh-e-Rostam es de gran importancia para la historia de Irán y para los iraníes, ya que contiene varios sitios arqueológicos tallados en la pared de roca durante más de un milenio, desde los elamitas y aqueménidas a sasánidas. Naqsh-e-Rostam significa 'relieve de Rostam' porque se creía que el relieve eran representaciones de Rostam, el héroe de la mitología persa pero no lo son, el relieve es una representación de reyes históricos aqueménidas; cuando la población persa medieval e islámica vio esos relieves gigantescos de guerreros a caballo aplastando enemigos, olvidaron a los reyes históricos y asumieron que el personaje central de las rocas era el héroe invencible de sus leyendas, Rostam. A Rostam, como a Heracles, se le encomendó una lista de trabajos, que en su caso fueron siete en lugar de doce. Siendo niño, Rostam mató un elefante blanco de un solo golpe así como Heracles, aún en su cuna, mató a las dos serpientes que Hera envió para matarlo. También tienen en común realizar un viaje a una tierra lejana y peligrosa por lo que estamos hablando del mismo arquetipo y es porque, durante el Periodo Seleúcida (el imperio griego que heredó las tierras tras la conquista de Alejandro Magno), cuando llegaron al este de Mesopotamia, esculpieron a Heracles en Behistún. Este famoso acantilado es el que Darío el Grande eligió para tallar su inscripción fundacional del imperio en tres idiomas, está inscrita sobre la pared de un acantilado en la provincia de Kermanshah, al oeste de Irán, a unos 100 metros de altura. El camino imperial de Ecbatana a Bagdad y Babilonia, pasaba al pie de la montaña. Fue ordenada inscribir después de 522 a.C. La inscripción incluye tres versiones del mismo texto, en tres lenguas diferentes, empleando escritura cuneiforme: persa antiguo, elamita y acadio, por lo que esta inscripción es a la escritura cuneiforme lo que la piedra de Rosetta a los jeroglíficos egipcios: el documento clave para el desciframiento de una escritura antigua desconocida que muestra el mismo texto en otro idioma conocido. A pocos metros se encuentra la estatua de Heracles esculpida en la roca, detrás de la cabeza de Heracles hay una inscripción tallada puramente en idioma griego antiguo. Cuando el Imperio Parto (otra dinastía irania de la línea de Jafet) expulsó a los griegos y tomó el control de Behistún, no destruyeron la estatua. Al contrario, la protegieron y la siguieron adorando. Los pueblos iranios no vieron en la estatua a un dios extranjero, sino el espejo de sus propias creencias. Con el paso de los siglos, la figura de ese guerrero sobrehumano con piel de fiera que derrota monstruos se mudó de los templos religiosos a la mitología popular, transformándose finalmente en Rostam, cuyo nombre terminó bautizando para siempre los acantilados reales de Naqsh-e Rostam. Esta obra monumental en Behistún se encuentra a 333 millas de la cima del monte Dena.
Lo que ocurre entre Heracles y Rostam es el mismo mecanismo de traducción cultural que opera entre Noé y Yima, cuando dos culturas distintas (en este caso, la semítica/hebrea, la indoeuropea/griega y la irania/persa) comparten un mismo espacio geográfico o una raíz ancestral, no inventan historias desde cero, en su lugar, toman un arquetipo universal profundo y lo visten con los ropajes, nombres y valores morales de su propia sociedad.
Quizás es posible identificar otro alineamiento; desde Behistún hasta Ugarit hay 666. Es el lugar donde se encontró el primer alfabeto de la historia por lo que la relación con el lenguaje es directa. Por otra parte, Ugarit es el mismo lugar que hemos visto anteriormente conectado a Gobekli Tepe y este al mausoleo de Noé. De nuevo, no se puede afirmar que este alineamiento haya sido creado en determinado momento ya que conecta lugares con miles de años de prehistoria pero es posible identificar ciertas pautas o analogías, en este caso del lenguaje. Cabe recordar que la Tabla de las Naciones es una clasificación lingüística. Por otra parte, recuérdese que la cima del monte Dena está identificada desde el apartado dedicado a Sumeria como punto extremo del territorio al que se conecta Tappeh Sialk y Susa; a lo largo de la exposición veremos otros lugares prehistóricos alineados con puntos extremos.
Volviendo al Zoroastrismo, en Chek Chek observamos otro alineamiento; la cueva se encuentra a 33 millas del templo zoroástrico de Yazd, su valor primordial radica en que alberga el Atash Behram o "Fuego Victorioso", el único fuego consagrado de máximo grado que sobrevive en suelo iraní. Hay que sumar a esto que la Torre del Silencio de Yazd se encuentra a 6.660 metros del templo. La tradición zoroástrica considera que los cadáveres humanos y los cadáveres de animales son impuros, contaminantes. Específicamente, se cree que Nasu, el demonio del cadáver, se precipita en el cuerpo y contamina todo con lo que entra en contacto. Por esta razón, el Vīdēvdād (un código eclesiástico cuyo título significa 'dado contra los demonios') tiene reglas para deshacerse de los muertos de la manera más segura posible. Además, el Vīdēvdād requiere que las tumbas y las tumbas elevadas también sean destruidas. Para evitar la contaminación de los elementos sagrados: tierra (zām), agua (āpas) y fuego (ātar), los cuerpos de los muertos se colocaban en lo alto de las torres y allí se exponían al sol y a las aves carroñeras.
Volviendo de nuevo al templo de montaña Chek Chek se puede hacer una línea de 666,6 kms hasta el monte Khajeh, al este de Irán, una colina de basalto negro de cima plana que se eleva como una isla en medio del lago Hamun, en la provincia iraní de Sistán y Baluchistán. Es la única altura natural en el área de Sistán en muchos kilómetros a la redonda y está rodeada por un paisaje desértico, casi lunar, por lo que, de nuevo hay que reparar en lo insólito de este tipo de nodos en los que la orografía es verdaderamente especial y aun así está en harmonía con la numerología de estas unidades de medida. El monte Khajeh es muy importante en el zoroastrismo, mucho antes de recibir su nombre actual islámico, la montaña era conocida en los textos sagrados del Avesta como el Monte Ushidā ("El Monte de la Sabiduría Divina"). Para el zoroastrismo, las aguas del lago Hamun que rodean la montaña operan como un "útero cósmico". La escatología zoroástrica profetiza que la semilla del propio profeta Zaratustra está milagrosamente preservada en el fondo de este lago, cuando el fin de las eras esté cerca, una joven doncella virgen entrará a bañarse en el lago Hamun, quedará encinta por la semilla sagrada y dará a luz al Saoshyant (el Redentor del mundo, equivalente a la figura mesiánica). Tras nacer, el Salvador ascenderá al Monte Khajeh para iniciar la destrucción del mal y la renovación del universo. Es decir, el epicentro del apocalipsis zoroástrico (monte Khajeh) y el único fuego consagrado de máximo grado que sobrevive en suelo iraní, se encuentran separados por una línea de 666,6 kilómetros. Hoy en día, la montaña mantiene vivo su carácter sagrado. Su nombre actual (Khajeh) rinde honores a un mausoleo y cementerio islámico ubicado en su llanura superior: la tumba de Khwaja Ali Mahdi, un venerado descendiente de la línea del imán Alí (figura central del chiísmo). Peregrinos musulmanes locales y de regiones vecinas siguen ascendiendo al promontorio negro para rezar. En un apartado posterior volverá a surgir alineamientos relacionados con el monte Khajeh.
La tumba de Khwaja Ali Mahdi, en la cima del monte Khajeh se encuentra a 330 millas náuticas del lugar más importante de peregrinación chiíta de Irán, el santuario del Iman Reza (octavo imán de los chiíes). En un capítulo posterior, en aras de no romper la cronología se hará una exposición de los lugares involucrados en el chiísmo y los alineamientos que provocan, por ahora regresamos al primer milenio a.C. Tan solo decir que el templo de fuego del monte Khajeh se encuentra a 660 millas exactas de la torre de telecomunicaciones Milad de Teherán. El suelo de la plataforma que hace de base de la torre está decorada con un patrón geométrico que posteriormente veremos en lugares como el Campidoglio, la basílica de Montserrat o el Kremlin, lugares muy distintos pero que tienen en común esta red de alineamientos. Los lugares ancestrales de culto, hoy en día están ocupados por las religiones instauradas posteriormente, por este motivo no es posible entender del todo esta red de alineamientos, para ello haría falta conocer la conexión entre el culto actual y el anterior en un lugar determinado y eso precisamente es lo que el Poder evita constantemente a lo largo de la historia de las civilizaciones. Sin embargo es tal la cantidad de alineamientos que, en conjunto, será posible atisbar una explicación a este fenómeno.
Abbas el Grande o Abbas I de Persia, quien vivió en el siglo XVII, fue el quinto rey de Irán y generalmente se lo considera como uno de los más grandes gobernantes de la historia persa y de la Dinastía safávida, mandó construir el Maranjab Caravansary de modo que su ubicación dista 666,6 kilómetros de Behdesīr y además, como hemos visto antes, se alinea entre Persépolis y el centro de Teherán. Esto es un ejemplo de cómo se van añadiendo construcciones a alineamientos antiguos. La dinastía safávida pasaba sus vacaciones en Tappeh Sialk, donde se encuentra el zigurat más antiguo del mundo y donde se encuentra enterrado Abbas el Grande o Abbas I de Persia.
Otro alineamiento que ofrece el área del parque Talegani de Teherán es el que se da con en el país vecino Azerbaiyán, ya que desde la ciudad vieja de Bakú hasta el parque hay 330 millas. Uno de los puntos geográficos más significativos de Irán por su importancia estratégica es el estrecho de Ormuz. Lo ha sido durante siglos y probablemente lo seguirá siendo durante mucho tiempo. El nombre lo recibe de la pequeña isla de Ormuz y los eruditos, historiadores y lingüistas derivan el nombre "Ormuz" de una palabra persa local que significa palmera datilera. Sin embargo la semejanza de esta palabra con el nombre del dios persa Hormoz (una variante de Ahura Mazda) ha dado lugar a la creencia popular de que estas palabras están relacionadas. El caso es que desde la ciudad portuaria de Ormuz hasta el centro del Teherán moderno hay 666 millas.
Volveremos a estas ciudades de Irán e Irak pero antes, para no romper demasiado la cronología, veremos la continuación del linaje de Noé en Jafet, quien es ancestro de los griegos por su hijo Javán. En el Génesis se enumera la progenie de Jafet a través de Javán: Elishah (representa a la Magna Grecia), Tarshish (Tartesos), Kittim (Chipre) y Dodanim (Rodas). El historiador romano Tito Flavio Josefo afirma la creencia tradicional de que Javán era el antepasado de los griegos y es comúnmente aceptado que el epónimo Javán puede referirse a los jonios ya que es la transliteración exacta al hebreo de Yavan, el término que los pueblos de Oriente Medio utilizaban para referirse a los griegos jónicos (Ionia). Jubileos también dice que el hijo de Jafet, Javán, recibió islas frente a la porción de Lud.
Estudios de ADN revelaron que los griegos actuales son descendientes de los micénicos que estaban emparentados estrechamente con los minoicos, aunque no eran idénticos. Ambas civilizaciones antiguas descendían en parte de agricultores que emigraron del suroeste de Anatolia, en lo que es actualmente territorio de Turquía. Efectivamente, como hemos visto anteriormente, los hijos de Jafet y Sem se propagaron por el Mediterraneo y Anatolia. Vimos que Antalya se encuentra conectada a sus ancestros, el monte Ararat. La investigación sobre el ADN comprueba que, al contrario de lo que muchos pensaban, estas dos culturas no tenían raíces distintas. Ambas culturas heredaron además, ADN de habitantes del este del Cáucaso, cerca del territorio actual de Irán, es decir, donde se encuentra el monte Ararat. Como se hizo mención anteriormente, desde Antalya hasta Heraclión hay 330 millas y como estamos viendo, la genealogía de Noé se encuentra conectada alineándose numerológicamente, ordenando la civilización.
Como ejemplo de que estos alineamientos siguen funcionando actualmente, observemos que, desde Persépolis hasta Abu Dabi, concretamente hasta el distrito cultural, donde se encuentra el edificio Louvre Abu Dabi (Emiratos Árabes), hay 333 millas náuticas. El gobernante de Abu Dhabi ha decidido hacer del distrito uno de los principales destinos culturales del mundo y un "faro de la experiencia y el intercambio cultural". Desde Persépolis hasta el puerto de Doha (Qatar) hay 333 millas náuticas, concretamente hasta el museo del Arte Islámico, otro faro para el turismo cultural. De este modo, tres grandes centros de este tipo de peregrinación quedan conectados. La exposición seguirá en este sentido en los apartados relacionados con el Islam, donde se muestra que muchos de los lugares clave se encuentran alineados entre ellos y con muchos de los lugares mostrados hasta ahora.