Metro, Milla y Milla Náutica
Los apartados dedicados a la cuarta parte de esta exposición han mostrado alineamientos directamente relacionados con la actividad militar desde la revolución francesa hasta bien entrado el siglo XX, y las divisiones territoriales que han provocado, no sólo los comprendidos en esta etapa, también en anteriores. En conjunto, muestran que existe una pauta en el orden geográfico de la civilización que trasciende las eras. Este apartado de una nueva parte que empieza aquí, vuelve atrás en el tiempo para volver a abordar esta etapa de la historia pero esta vez poniendo el foco en el avance científico y tecnológico de la civilización para ponerlo en contraste con los procesos geopolíticos vistos anteriormente y las analogías y patrones que se puedan extraer de ello.
Tal como vimos en el apartado dedicado a la división territorial, el Tratado de los Pirineos de 1660 estableció la frontera actual entre Francia y España otorgando a Francia el territorio de la Cataluña del Norte. La ciudad de Dunkerque estuvo bajo posesión española durante la guerra de Flandes hasta que fue capturada por las fuerzas franco-inglesas tras la batalla de las Dunas de 1658. La ciudad fue otorgada a Inglaterra en la paz del año siguiente según lo acordado en la alianza franco-inglesa contra España, y en octubre de 1662 Inglaterra vendió Dunkerque a Francia. En 1663 el rey Carlos II constituyó la Royal Society, otorgó sus armas a la sociedad, donó una vara y fue nombrado miembro fundador. Como hemos ido viendo a lo largo de la exposición, el acto político y litúrgico de entregar una vara, cetro o maza de soberanía tiene una línea de continuidad histórica y simbólica directa que se remonta al célebre símbolo mesopotámico de la vara y el aro (conocido en la arqueología como el «Rod-and-Ring symbol»). Aunque con el paso de los milenios el objeto cambió físicamente y se adaptó a las cortes europeas, el trasfondo místico de la entrega de la vara y el aro conserva el mismo propósito que tenía en la antigua Sumeria, Babilonia y Asiria. Cuando el dios le entrega estas herramientas al rey le está dando las herramientas geométricas necesarias para medir la tierra, construir templos y aplicar la justicia de forma exacta. El rey recibía el mandato divino de poner orden frente al caos. La Maza Ceremonial de la Royal Society (The Royal Society mace), es uno de los objetos históricos más sagrados, simbólicos e importantes de la institución científica. El recién restaurado rey Carlos II donó esta maza con el mandato de medir y ordenar la sociedad, otorgado a la incipiente comunidad de filósofos naturales como una continuación de su propia misión ordenadora recibida de Dios. La ciencia era concebida como una extensión de la Creación divina, otorgando a los filósofos naturales el mandato sagrado de descifrar las leyes del universo bajo la autoridad respaldada por la corona. La maza lleva grabadas las letras "C.R." (Carolus Rex, Carlos Rey) y un escudo en la base cuya inscripción reconoce explícitamente a Carlos II como "fundador y patrono" de la sociedad y desde agosto de 1663, cuando el primer presidente de la sociedad (Lord Brouncker) la recibió formalmente de manos del Maestro de las Joyas de la Corona, la maza adquirió un peso legal absoluto: ninguna reunión o sesión oficial de la Royal Society se puede celebrar si la maza no está físicamente colocada sobre la mesa principal. Ha estado presente en prácticamente todos los descubrimientos, debates históricos y aniversarios de la institución durante más de 360 años. En 1666 fue fundada la Academia de Ciencias de Francia en la biblioteca del Rey en París y durante esa misma década de 1660 se construyó el palacio de Versalles, del cual se han mostrado varios alineamientos hasta ahora. Desde la puerta del palacio de Versalles hasta la puerta del parque Greenwich, donde se encuentra el observatorio real inglés establecido en 1675, hay 333.300 metros. El jardinero real André Le Nôtre diseñó los dos jardines; el de Greenwich y el de Versalles.
El intercambio científico entre Gran Bretaña y Francia en el siglo XVIII se vio socavado por una sucesión de guerras, sin embargo, la Royal Society y la Academia de Ciencias de París lograron un intercambio constante de noticias y publicaciones científicas, con visitas intermitentes de científicos e incluso la elección de miembro honorario entre las dos sociedades. Las ciencias nunca estuvieron en guerra.
Si se intenta investigar el origen de la medición de largas distancias en cualquier enciclopedia, se observa que este es igual de confuso que el de las unidades de medida. Según los historiadores, el metro fue creado en la Francia de la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII. Fue concebido para ser universal, para unificar las distintas unidades de medida y es a partir de ahí cuando las unidades de medida entran en la modernidad. Según los historiadores, antes del metro, las unidades de medida eran antropométricas; codos, pies, etc. y con este sistema se construyeron las maravillas de la antigüedad. También explican que el origen de la triangulación necesaria para medir distancias se encuentra a principios del segundo milenio a.C, en el Antiguo Egipto, como atestigua el papiro de Rhind, y que también se inventó, de manera independiente en China, más o menos al mismo tiempo. En China, Pei Xiu (224-271), en el quinto de sus seis principios, identificó la medición de los ángulos rectos y agudos para un adecuado trazado de mapas, necesario para establecer con precisión las distancias; mientras que Liu Hui, también en el siglo III, da una versión del cálculo anterior para la medición de las distancias perpendiculares a lugares inaccesibles como cimas de montaña. En Europa, el método de triangulación se desarrolla cuando en el siglo XVII, el neerlandés W. Snellius, estudió la distancia de Alkmaar a Bergen-op-Zoom utilizando un conjunto de 33 triángulos. Durante el siglo XVIII se hicieron las suficientes mediciones con esta técnica como para abordar la complicada tarea de definir, con más o menos precisión, las medidas del planeta.
En el apartado dedicado a la Marina Real Británica, cuando la exposición se sitúa entre la guerra de Independencia de Estados Unidos y la revolución francesa, se explica que fue la pérdida del privilegio de calibración que residía en el rey lo que dio paso a legislar sobre la búsqueda de una ley universal que definiera una unidad de medida universal. Pero la ciencia hacía tiempo que preparaba ese avance, el primero que recomendó el nombre metro (medidor) para ser usado como unidad de longitud fue el matemático, astrónomo, arquitecto, egiptólogo, inventor, geógrafo, cartógrafo y físico, Tito Livio Burattini, quien en 1639 exploró la Gran Pirámide de Guiza junto al matemático, astrónomo, arqueólogo y profesor de Oxford, John Greaves e hicieron un análisis y una descripción de las pirámides de Egipto más precisa que cualquier viajero anterior. Greaves intentó también fijar la latitud de Alejandría donde Claudio Ptolomeo había hecho sus observaciones astronómicas. Cabe señalar que Oxford ha sido mencionada en muchas ocasiones a lo largo de la exposición debido a los lugares a los que está conectada y lo mismo sucede con la ciudad de Alejandría, en el apartado dedicado a Alejandría vimos que Alejandro Magno fundó esta ciudad a 666,6 kilómetros de la capital egipcia Tebas, actual Luxor. Como muchos otros lugares vistos, entre ellos las pirámides de Giza, que forman un subconjunto, también la conectó a Najicheván, donde se encuentra el mausoleo de Noé. El rector de la universidad de Oxford entre 1630 y 1641, durante los viajes de Greaves, era William Laud, arzobispo de Canterbury (líder de la Iglesia de Inglaterra) pero éste había nombrado 'proctor' (una variante de procurador, una persona que actúa en nombre de otra) a Lawrence Washington, tatarabuelo de George Washington, el primer presidente de Estados Unidos. Cuando estalló la guerra civil inglesa en 1642, Lawrence Washington se convirtió en rector de la empobrecida parroquia de Little Braxted. Su esposa e hijos no lo acompañaron allí, ya que fueron albergados por la familia de Sir Edwin Sandys, fundador de la Virginia Company de Londres, sucesora de la Virginia Company que en 1606 estableció Jamestown, el primer asentamiento inglés permanente en lo que hoy es Estados Unidos como vimos en el apartado dedicado a la Marina Real Británica. A través de los Sandys, el hijo de Lawrence, John (bisabuelo de George Washington), consiguió aprendizaje con un comerciante de Londres donde aprendió el oficio del tabaco. En 1664, ya en la Colonia de Virginia, John Washington compró 100 acres en Bridges Creek cerca de la confluencia con el río Potomac, y se estableció allí, en lo que ahora es el Monumento Nacional del Lugar de Nacimiento de George Washington. George Washington nació en 1732, aprendió matemáticas, incluida trigonometría, y agrimensura, y se convirtió en un talentoso dibujante y cartógrafo. En 1748, Washington pasó un mes con un equipo inspeccionando la propiedad de Fairfax en el valle de Shenandoah. Al año siguiente recibió una licencia de topógrafo del College of William & Mary. Thomas Fairfax lo nombró topógrafo del condado de Culpeper, Virginia, donde prestó juramento el 20 de julio de 1749. Posteriormente se familiarizó con la región fronteriza y, aunque renunció al trabajo en 1750, continuó haciendo estudios al oeste de las montañas Blue Ridge. En 1752, había comprado casi 1500 acres (600 ha) en el valle y poseía 2315 acres (937 ha). George Washington, también en 1748, estuvo involucrado en el proceso de creación de la ciudad de Alexandria; Lawrence Washington, representante del condado de Fairfax, yerno de William Fairfax y miembro fundador de la Compañía de Ohio, presentó una petición en la Cámara de los Burgueses el 1 de noviembre de 1748, en la que se pedía a los habitantes del Condado de Fairfax que se estableciera una ciudad en Hunting Creek Warehouse en el río Potomac. Para apoyar la iniciativa de la compañía de construir una ciudad en el río, el hermano menor de Lawrence, George Washington, un aspirante a topógrafo, hizo un boceto de la costa promocionando las ventajas del sitio. Si se mide desde Old Town Alexandria hasta el castillo de Windsor la distancia es de 3.660 millas. Este grupo de especuladores ricos que formaron la Compañía de Ohio para iniciar el asentamiento y el comercio inglés al oeste de los Apalaches, estaban respaldados por la monarquía británica. El Reino de Francia, que reclamaba esta zona como parte de su colonia de Nueva Francia, lo consideró una amenaza y en 1754 la Guerra franco-india envolvió a Inglaterra, Francia, los iroqueses y otras tribus aliadas de ambos bandos. Una milicia de varias colonias británicas, llamada Regimiento de Virginia, estaba dirigida por el mayor George Washington, de 21 años, uno de los inversores de la Compañía de Ohio. Mont Vernon dista 3.666 millas del castillo de Windsor. El lector que esté acompañando la lectura del texto con la realización de los alineamientos en el mapa puede observar que desde Windsor hasta Oxford hay 33,3 millas.
La familia Washington, cofundadores de la Compañía de Ohio, llegaron a América gracias a Sir Edwin Sandys, que a su vez también era cofundador de una compañía, la de Virginia, respaldada por la Corona. Sir Edwards Sandys también estudió en Oxford y su tutor fue Richard Hooker (del cual también fue albacea por su gran amistad), nombrado Maestro del Temple en Londres por la Reina Isabel I en 1585. La misma que encargó a William Gilbert el estudio del funcionamiento de la brújula, trabajo que publicó como 'De Magnete, magneticisque corporibus, et de magno magnete tellure' (Sobre los imanes, los cuerpos magnéticos y el gran imán terrestre). La misma Isabel I por la que la colonia y luego Estado de Virginia tiene este nombre ya que el sobrenombre de Isabel I es "La Reina Virgen". Si analizamos los recorridos de los dos últimos alineamientos mostrados observamos que el Fairmount Park de Philadelphia queda bajo la línea entre Windsor y Alexandria, como vimos en el apartado dedicado a la Marina Real Británica, Filadelfia fue fundada por William Penn en 1682 en las tierras que Carlos II de Inglaterra puso a su disposición. La línea también pasa por Nueva York dejando el Empire State alineado. En el alineamiento entre Windsor y Mount Vernon observamos que el centro de Philadelphia queda alineado. En el siguiente apartado, dedicado a las exposiciones universales, veremos que la línea entre Washington y Versalles vista en el apartado 'Marina Real Británica' también pasa por el Fairmount Park de Philadelphia.
Volviendo al profesor de Oxford, John Greaves, en su viaje por el Levante encontramos un adelanto de lo que veremos más tarde de forma masiva, el interés europeo de acceder a los obeliscos egipcios. El material que recopila Greaves en sus viajes, como manuscritos y libros, eran para presentarlos en Oxford, ya hemos visto que William Laud y Lawrence Washington eran el rector y el 'proctor'. Escribió el libro 'Pyramidographia' y se sabe también que, durante uno de sus viajes, en Roma hizo mediciones del obelisco de Domiciano. Aunque el conde de Arundel pagó un depósito de 60 coronas para la compra de este obelisco, el papa Urbano VIII vetó su exportación y fue erigido por su sucesor Inocencio X sobre la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini en la Piazza Navona, donde se encuentra en la actualidad. En Roma se encuentran trece obeliscos, al menos ocho de ellos fueron creados por los antiguos egipcios y se trasladaron desde Egipto tras la conquista romana. Tanto ingleses como franceses hicieron lo mismo como veremos más adelante. En 1670 Gabriel Mouton propuso un sistema de medida decimal utilizando como unidad de medida una fracción de la circunferencia de la tierra en lugar de la longitud de un péndulo o las medidas del cuerpo humano. Más tarde, Burattini desarrolló un sistema de unidades basado en el tiempo, similar al sistema métrico decimal; lo publicó en su libro ‘Misura Universale’ (‘Medición universal’) en 1675. Su sistema incluye el "metro católico" (medidor universal), una unidad de longitud equivalente a la longitud de un péndulo de segundos (difiere del metro moderno en medio centímetro). Burattini escribió sobre su obra: “La Medida Universal, es decir, el verdadero tratado, que muestra cómo determinar la medida y el peso universales para todos los lugares del mundo, que no dependería de ninguna otra medida y ningún otro peso, y que tendría el mismo valor en todos los lugares de la Tierra, y se mantendría sin cambios y eterna hasta el fin del mundo”. Obsérvese que dos de las personas más importantes de su época, antes de abordar estas reformas de las unidades de medida (tanto de espacio como de tiempo) viajaron, en el siglo XVII, a estudiar la Gran Pirámide. Tal es el caso de Fabricio Mordente, que lo hizo casi un siglo antes que Greaves y Burattini. Mordente inventó un tipo particular de compás, al que llamó "brújula proporcional de ocho puntas" dotada, en los dos brazos, de cursores adecuados para resolver el problema de medir la circunferencia y el área del círculo. En 1585 Giordano Bruno utilizó la brújula de Mordente para refutar la hipótesis de Aristóteles sobre la inconmensurabilidad de los infinitesimales, confirmando así la existencia del "mínimo" que sentó las bases de su propia teoría atómica. El apartado dedicado a las guerras napoleónicas muestra que Napoleón, antes de convertirse en emperador, había realizado la campaña de Egipto pasando la noche del 12 de agosto de 1799 dentro de la Gran Pirámide. El 9 de noviembre de 1799 Napoleón dio un golpe de Estado y el 10 de diciembre de 1799 el sistema métrico, es decir, el sistema de unidades de medida basado en el metro, fue adoptado oficialmente en Francia. Si no aceptamos esto como una casualidad, ¿qué relación hay entre la Gran Pirámide y la forma en que medimos el espacio-tiempo?
La reforma del sistema de unidades de medida no la inició Napoleón sino que fue el inicio de la revolución francesa lo que ocasionó que la Asamblea Nacional Constituyente, legislara al respecto. El 7 de octubre de 1790 aconsejó la adopción de un sistema decimal, y el 19 de marzo de 1791 aconsejó la adopción del término mètre ("medidor"), una unidad básica de longitud, que definieron como igual a una diezmillonésima parte del cuarto de meridiano, la distancia entre el Polo Norte y el Ecuador a lo largo del meridiano que pasa por París. El 26 de marzo de 1791, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó la propuesta. La Academia de Ciencias de Francia encargó una expedición geodésica dirigida por Jean Baptiste Joseph Delambre y Pierre Méchain, que duró de 1792 a 1799, que intentó medir con precisión la distancia entre el campanario de Dunkerque y el castillo de Montjuïc en Barcelona. Ambos eran miembros de la Academia de Ciencias francesa y de la Royal Society inglesa. Si observamos la historia de estas dos ciudades es similar en cuanto a que siempre han estado expuestas a la codicia política y eso ha hecho que cambien de manos en varias ocasiones. Ocho años después de que en 1662 Dunkerque pasara de manos de los Habsburgo españoles a Luis XIV de Francia, el rey español Carlos II el Hechizado, de la casa de Habsburgo, muere sin descendencia. Este fue sucedido por un Borbón (Felipe V), nacido en Versalles y nieto de Luís XIV. El cambio de dinastía en el trono español dio lugar a un conflicto internacional que pronto se tornó guerra civil en la propia España entre los partidarios del Archiduque Carlos y los de Felipe V. Tras la victoria, Felipe V construyó entre 1715 y 1751, la ciudadela de Barcelona para el control de la ciudad, posteriormente esa fortaleza se derribó y se construyó el parque de la Ciudadela, en cuyo interior se encuentra actualmente el Parlament de Catalunya, en el edificio que servía de polvorín. La distancia entre el centro de Dunkerque y la ciudadela de Barcelona (actualmente Parc de la Ciutadella), es de 666,6 millas. Esta línea pasa por el jardín del palacio de las Tullerías, rediseñado en 1664 por el mismo Le Nôtre que diseñó el de Versalles y el de Greenwich.
En 1992, con motivo del 200º aniversario de este trabajo científico, el ayuntamiento de Barcelona colocó en la plaza de Les Glòries, que se encuentra bajo esta línea, un monumento de 35 metros de largo y dos de alto, que representa, a escala longitudinal de 1:35000, el perfil de altitudes geográficas entre Barcelona y Dunkerque. Volviendo a la expedición del meridiano Dunkerque-Barcelona, la tarea de triangular esta distancia se dividió en dos partes: una sección norte de 742.7 km que une el campanario de Dunkerque con la catedral de Rodez, dirigida por Delambre, y una sección sur de 333 kilómetros desde la catedral de Rodez hasta Barcelona, dirigida por Méchain. Efectivamente, para calcular el valor del metro se repartió la tarea de triangulación de modo que el metro aparece del mismo modo numerológico que se viene exponiendo a lo largo de esta cronología.
En la mañana del 21 de septiembre de 1792, la Convención Nacional se reunió primero en el palacio de las Tullerías de París, y luego se trasladó a la Salle du Manège, lugar de las reuniones de la Asamblea Legislativa. Los diputados aprobaron por unanimidad el proyecto de ley del abate Grégoire; «La Convención Nacional decreta la abolición de la realeza en Francia». Al día siguiente, durante la sesión de la mañana, proclamaron la Primera República Francesa y el 22 de septiembre (equinoccio de otoño) como el "Día 1, del Año 1" de su nuevo calendario republicano francés. También decretaron que, de medianoche a medianoche, el día se dividía en 10 horas; cada una de ellas se dividía en 100 minutos decimales y cada minuto en 100 segundos. De esta manera, la nueva hora correspondía a 2 horas y 24 minutos del sistema sexagesimal. Como todos sabemos estas reformas no prosperaron, la magnitud de los cambios y el rechazo popular hizo imposible el sistema de tiempo decimal. En China se utilizó el tiempo decimal desde el primer milenio a.C dividiendo el día en 100 ke; cada uno corresponde a 14.4 minutos, 100 ke es igual a 1.440 minutos. Dejó de ser utilizado en 1645 cuando el calendario Shixian, basado en la astronomía europea llevada a China por los jesuitas, adoptó 96 ke por día junto con 12 horas dobles, con lo cual cada ke corresponde exactamente a un cuarto de hora. En Francia, la manera de medir el tiempo volvió a ser el sistema sexagesimal a los pocos años por lo que el planeta volvía a estar dividido en 360º en lo referente a la hora, sin embargo en lo referente a la medición del espacio, el sistema decimal prevaleció y éste partía de la base de dividir el cuarto de meridiano terrestre en diez millones de partes. En este sistema sexagesimal de tiempo que aún utilizamos, al hacer que la distancia del Polo Norte al Ecuador sea de 10.000 kilómetros, a cada milla náutica (un minuto de arco de ese meridiano) le corresponde un valor de 1851,851851851 metros por lo que cada 30º son 3.333,3 kilómetros. La combinación del sistema métrico y el sexagesimal provoca que a cada 15º de longitud (lo que equivale a una hora de las 24 que tiene el día) le correspondan 1.666,66 kilómetros.
Durante unos años, diferentes países han utilizado diferentes equivalencias entre la milla náutica y el metro, dependiendo de su ubicación geográfica y otros criterios, de modo que el Almirantazgo británico ha utilizado durante mucho tiempo la milla náutica como equivalente a 6.080 pies (1.853,184 m), un valor equivalente a un minuto de latitud al sur del Canal de la Mancha. En 1929, la Primera Conferencia Hidrográfica Internacional Extraordinaria fijó el valor de la milla náutica exactamente en 1.852 metros y en 1960 la Oficina Internacional de Pesas y Medidas desaconsejó el uso de la milla náutica pero, como sabemos, no dejó de usarse. La milla náutica nace del milenario sistema sexagesimal, es una medida sagrada, que armoniza la antigua geometría sexagesimal y las matemáticas del círculo y la esfera, con los ciclos y dimensiones del tiempo y el espacio. El radio de un círculo divide a éste en 6 partes de forma natural, el hexágono es una prueba fácil de ello. En un sistema sexagesimal en el cual, el círculo tiene 360º, cada grado se divide en 60 minutos y cada minuto en 60 segundos, y de esta forma "natural" surge una geometría mágica. Debemos tener en cuenta el radio como la relación entre el uno (su centro) y todas sus partes (la esfera). La palabra radio, tanto en geometría como si se refiere a un aparato de radio, o la expresión "radio de acción", todas tienen el mismo origen, se trata de radius, rayo de luz, energía que irradia. En este sistema solar del que formamos parte todo irradia de ese centro cuyo radio expresado en millas es 432.000, como los 432.000 años de Kali Yuga. Ha de prestarse toda la atención posible al radio porque es una manifestación, símbolo de lo que une al Uno y los muchos, divinidad e individuo (del latín individuus ‘indivisible’), relación entre la unidad y la multiplicidad. Es los que los neoplatónicos y los sabios herméticos llamaban la "Doctrina de las Emanaciones". Desde una perspectiva puramente metafísica, el radio no es solo una línea geométrica; es el canal, el cordón umbilical que une el Centro Inmutable (la Unidad, el Uno) con la Circunferencia Infinita (la Multiplicidad, la Manifestación). El diámetro del Sol es de 864.000 millas, por lo tanto su Radio Sagrado es exactamente de 432.000 millas.
El Ciclo del Yuga dura 12.000 años pero estos son años divinos, los años nuestros corresponden a una 360ª parte de los divinos por lo que para hacer el ciclo del Yuga, el cual se divide en cuatro edades (Satya o Krita Yuga, Treta Yuga, Dvapara Yuga y Kali Yuga) son necesarios 4.320.000 años. Los 12.000 años divinos que dura el ciclo del Yuga se reparten de modo que al primero, el Satya Yuga, le corresponden 4.800. Al segundo, el Treta Yuga le corresponden 3.600 años divinos, al Dvapara Yuga le corresponden 2.400 años divinos y al Kali Yuga 1.200 años divinos. Por lo tanto esta rueda cósmica reparte la duración de su tiempo completo, restando 1200 años divinos del primer yuga al siguiente; el primer Yuga dura 4.800, el siguiente dura 3.600, el otro 2.400 y el último 1.200. Al restar 1.200 a sí mismo, queda en cero y la rueda vuelve a empezar. Como hemos visto, 1.200 años divinos son 432.000 años, el radio del Sol mide 432.000 millas. Aquí el 432.000 actúa como el puente de emanación pura. El Sol (la Unidad), para proyectarse y manifestarse hacia el exterior (la Multiplicidad), utiliza la vibración geométrica del 432. Es el latido original que viaja desde el centro del sistema solar hacia el resto de los cuerpos. Ese radio solar (432) sigue estando profundamente activo aquí en la Tierra. Los constructores de la Gran Pirámide de Guiza entendieron esta relación metafísica entre el Sol y nuestro planeta, por eso, para diseñar las dimensiones del monumento, utilizaron una escala fractal exacta basada en el radio del Sol, 1:43.200. Si tomas el perímetro de la base de la pirámide y lo multiplicas por 43.200 obtienes la circunferencia de la Tierra. Si tomas su altura y la multiplicas por 43.200 obtienes el radio polar de la Tierra. El monumento funciona como un transformador de energía: toma el radio del Sol (432) y lo ancla a la materia densa de la Tierra, sintonizando el planeta con la fuente original. Si el Sol es la Unidad emisora, la Luna es el cuerpo que recibe y refleja esa luz, el puente hacia la multiplicidad de la vida terrestre (las mareas, los ciclos biológicos, el tiempo menstrual). Su geometría copia el radio de la fuente de forma fractal. El diámetro de la Luna mide 2.160 millas y si dividimos este diámetro entre 5 (un número clave de la proporción áurea y la materia), regresamos al armónico fundamental: 432.
La velocidad de la luz es la constante absoluta de nuestro universo físico, el límite de la materia. Cuando la luz viaja desde el Sol (cuyo radio es 432) hacia el espacio, su velocidad medida en millas se rige por el cuadrado de ese mismo número: 432 x 432 = 186.624 millas por segundo. Metafísicamente, esto significa que la distancia de la milla fue codificada para que el Espacio (el tamaño de los astros), el Tiempo (los segundos) y la Energía Cósmica (la Luz) compartieran el mismo código de barras. La luz no viaja a una velocidad al azar; viaja al ritmo que dicta el cuadrado del radio del Sol expresado en millas. En esta cosmovisión, el radio de la Unidad (el Sol) proyecta su vibración a través de la Luz, se refleja en el espejo de la Luna y queda registrado en la arquitectura de la Tierra gracias a una unidad de medida que actúa como el hilo conductor de toda la creación. Durante miles de años, la humanidad se ha desarrollado conocedora de la relación que existe entre la Luna y la vida en la Tierra, como las mareas, los ciclos biológicos vegetales; por ejemplo con cada ciclo lunar los corales diploria strigosa se cubren con una nueva capa ósea, o el ciclo menstrual promedio que está en sincronía con el tiempo que tarda la Luna en orbitarnos (27,3 días). Es por esto también que el período de gestación humana es de 273 días promedio. Dicho de otra forma, los ciclos aquí en la Tierra guardan relación directa con la Luna. El diámetro de la Luna equivale al 27,3% del diámetro de la Tierra.
La milla, según los historiadores, tiene su origen en una mezcla entre varias unidades de medida inglesas y romanas y se estandarizó entre la Commonwealth británica y los Estados Unidos mediante un acuerdo internacional en 1959, cuando se redefinió formalmente con respecto a las unidades del Sistema Internacional de Unidades como exactamente 1.609,344 metros. Pero ¿cómo se fijó ese valor? Si se supone que deriva de la milla romana y se acepta que un paso tiene cinco pies, la milla puede medir entonces 5.000 pies, sería una forma sencilla de hacerlo. El problema radicaba en que los aldeanos ingleses ya utilizaban una medida establecida mucho antes de la llegada de la milla: el furlong. La tradición rural había dividido el furlong en 660 pies (de nuevo una relación numerológica). Resultaba imposible dividir la milla romana de 5.000 pies en un número exacto de furlongs por lo que surgieron dos posibilidades, o acortar el furlong hasta 625 pies, para que una milla fueran 8 veces un furlong, o mantener el valor del furlong en 660 pies como un bien nacional inalterable. Por supuesto, se eligió la segunda, de ahí que la milla inglesa mida 8 veces 660 pies, es decir, 5280 pies. Esto se ratificó por ley en 1575, al mismo tiempo, el Parlamento oficializó la longitud de la milla en 1760 yardas.
Descubramos una importante clave: se trata de la interesante relación entre el número Pi, la milla, el metro, la milla náutica y el orden numerológico que se está exponiendo. Como ya sabemos, el metro y la milla náutica nacieron genéticamente del mismo lugar: la división del cuadrante del meridiano terrestre. Los científicos franceses de la Ilustración no destruyeron la base sexagesimal (base 60); lo que hicieron fue decimalizarla. Los antiguos sabios dividieron el cuadrante de la Tierra (de la esquina del Ecuador al Polo) en 90 grados, y cada grado en 60 minutos, lo que da 5.400 minutos de arco. La longitud de cada uno de esos minutos en el suelo se definió como la milla náutica. En 1791, los franceses tomaron ese mismo cuadrante exacto de la Tierra y, en lugar de dividirlo en 5.400 partes sexagesimales, lo dividieron en 10.000.000 (diez millones) de partes decimales. Por lo tanto, la relación matemática entre el metro y la milla náutica quedó sellada para siempre por la proporción entre el 5.400 y el 10.000.000 (1,851,85). Al redondearlo para el elipsoide real de la Tierra, se fijó internacionalmente en los 1.852 metros actuales. La milla náutica es la traducción directa de un trozo de planeta medido con matemáticas del cielo (base 60) expresado en el idioma de la Tierra (metros). Ahora veamos de donde sale la milla y posteriormente veremos la relación entre las tres.
Los antiguos no empezaron midiendo el suelo con cuerdas, empezaron midiendo el tiempo y los ángulos en el cielo. El espacio físico nació como una consecuencia geométrica del reloj celestial. Descubrieron que el año solar dura aproximadamente 365 días y el ciclo lunar unos 30 días. Para crear un calendario geométrico perfecto que unificara el Sol y la Luna, los astrónomos primordiales adoptaron el año ideal de 360 días. Esto los llevó a dividir el cielo entero en un círculo de 360 grados. Al aplicar el sistema sexagesimal (base 60, el número más divisible del universo), subdividieron cada uno de esos 360 grados en 60 minutos de arco. En total, el cielo entero quedó dividido en 21.600 minutos de arco. Una vez que tuvieron el cielo dividido en 21.600 partes conceptuales, miraron a la Luna llena y se dieron cuenta de que el disco de la Luna en el cielo ocupa casi exactamente medio grado de arco (0,5°). Si medio grado de arco equivale a 30 minutos de arco, significa que dentro del círculo total del cielo (21.600 minutos) caben exactamente 720 Lunas llenas puestas una al lado de la otra en el horizonte. Aquí está el nacimiento del código: el tamaño visible de la Luna es la herramienta que fracciona el cielo. Al observar el firmamento generación tras generación, aquellos antiguos astrónomos registraron el sutil bamboleo del eje de la Tierra (la precesión). Descubrieron que el Sol del equinoccio retrocedía 1 grado completo cada 72 años. Si multiplicamos esos 72 años por los 30 grados que mide una constelación del zodiaco, el resultado da el gran número del tiempo: 2.160 años por era. Al ver el número 2.160 rigiendo el tiempo cósmico, y sabiendo que el cielo entero se dividía en 21.600 minutos, los sabios se dieron cuenta de que la materia (el espacio) y el tiempo (las eras) estaban interconectados por un factor de escala de 10. Para llevar este conocimiento del cielo al suelo, los antiguos decidieron crear una unidad de medida terrestre que fuera el reflejo fractal de esta matemática del cielo. Dijeron: "Hagamos que la distancia en la Tierra que equivale a un minuto de arco de nuestro planeta (la milla náutica) guarde una proporción armónica con el tamaño real de la Luna". Mediante geometría euclidiana y la observación de eclipses, calcularon el tamaño real de la Luna en relación con la Tierra. Al intentar plasmar ese diámetro físico en su mapa conceptual de base 60, diseñaron una unidad de longitud (la milla terrestre) hecha a propósito para que el diámetro de la Luna midiera exactamente 2.160 partes. Los antiguos tomaron el número 2.160 del reloj del tiempo (la precesión) y el 21.600 de la geometría del cielo, y fabricaron una regla en la Tierra calibrada específicamente para que el cuerpo de la Luna midiera 2.160 de esas nuevas unidades (la milla terrestre).
El número 2.160 no solo une el tiempo de la Tierra con el espacio de la Luna, sino que se manifiesta de forma exacta en el Sol y en la geometría de los monumentos más importantes del planeta. El diámetro del Sol mide aproximadamente 864.000 millas. Si dividimos el diámetro del Sol entre 400 (que es curiosamente la misma proporción por la cual el Sol es más grande que la Luna, y la misma distancia exacta que nos permite tener eclipses perfectos), obtenemos 864.000 / 400 = 2.160. Además, el número 864.000 es un armónico directo del tiempo terrestre: un día tiene exactamente 86.400 segundos. El tiempo y el espacio solar están perfectamente calibrados bajo la misma matriz. La milla terrestre fue preservada y calibrada con una longitud tal que permitiera que el radio del Sol (432.000) funcionara como el factor de escala armónico. Al hacer esto, consiguieron que el espacio físico de los astros medido en millas y el tiempo de la Tierra medido en segundos (donde medio día tiene exactamente 43.200 segundos) fueran un espejo exacto el uno del otro.
Hemos visto la relación entre las tres unidades de medida, ahora vamos a ver la relación entre las tres unidades de medida y el número Pi.
Como se ha mencionado, según los historiadores, cuando el concepto de la milla llegó a las islas británicas, se topó con los sistemas de medición locales de los agricultores ingleses. Los labradores no medían en millas ni en pasos, sino en furlongs (término que proviene de furrow long, o "un surco de largo"). El furlong era la distancia fija que una yunta de bueyes podía arar en línea recta antes de tener que detenerse a descansar (equivalente a 660 pies). Para resolver este desajuste y unificar los criterios comerciales del país, la reina Isabel I de Inglaterra dictó una ley estatutaria en 1593. La Corona decidió alargar la definición de la milla. Se estableció por decreto que una milla inglesa debía medir exactamente 8 furlongs. Al multiplicar los 8 furlongs por los 660 pies de cada uno, la milla pasó a medir 5.280 pies. Esta nueva distancia de 5.280 pies se convirtió en el valor de la milla en metros que conocemos hoy en día (1.609,344). Muchos autores sobre geometría sagrada sostienen que la reina Isabel I no “inventó” la distancia, sino que restauró una unidad geodésica mucho más antigua y efectivamente es lo que venimos viendo a lo largo de toda la exposición. Estos autores explican que el valor de la milla terrestre se fijó deliberadamente en esa longitud específica con un propósito matemático dual: actuar como la "Piedra de Rosetta" del mapa. En sus obras, John Michell, Richard Heath y continuadores de esta corriente como Scott Onstott (a quien estoy profundamente agradecido), describen el número 432.000 como el "núcleo radiante" del sistema. Michell explica explícitamente en sus textos que el radio del Sol de 432.000 millas no es una coincidencia, sino la base que define la milla misma. Richard Heath complementa esta visión uniendo el espacio del Sol con el tiempo de la Tierra: el radio del Sol es de 432.000 millas. Medio día en la Tierra (el ciclo en el que el Sol domina el horizonte) tiene exactamente 43.200 segundos. Para Heath, esto demuestra que el sistema tradicional de tiempo (24 horas, 60 minutos, 60 segundos) y el sistema tradicional de espacio (la milla de 5.280 pies) fueron creados por la misma mente matemática para que el tamaño del Sol y el paso de las horas en la Tierra estuvieran en perfecta armonía armónica. Ellos también hablaron de que el radio del Sol al cuadrado (432x432) da 186.624, rozando la velocidad de la luz en millas por segundo con una precisión del 99.8%. Su conclusión es que la luz viaja por el espacio expandiendo la geometría del radio del cuerpo del que nace (el Sol). Toda la literatura de John Michell, Richard Heath y Carl Munck se basa en demostrar que las civilizaciones antiguas conocían Pi a la perfección, el ejemplo canónico que citan en todos sus libros es la Gran Pirámide de Guiza: si divides el perímetro de su base entre el doble de su altura, el resultado es casi exactamente 3,1416. Sostienen que los antiguos usaban aproximaciones geométricas perfectas como 22/7 o 377/120. Pero los autores de la geometría sagrada anglosajona (especialmente Michell) sentían una profunda aversión ideológica por el sistema métrico decimal francés. Debido a este sesgo, ellos buscaban las armonías cósmicas exclusivamente dentro del sistema imperial (millas, pies, yardas) o en medidas antiguas (codos, estadios). Sus propios prejuicios les impedían darse cuenta de que el metro (decimal) y la milla antigua (sexagesimal) formaban parte del mismo engranaje perfecto. Nunca se les ocurrió cruzar la milla con el kilómetro en una fórmula circular. Tanto la milla como el metro son tecnologías cuyo origen está falseado. En todo caso milla, metro y milla náutica se vinculan gracias al ingenio geométrico; la mente detrás de esta ingeniería calculó el factor de multiplicación fijo que sirviera para aunar las tres unidades de medida en el círculo y le dio 10.112. En geometría, el perímetro de cualquier círculo es 2 x Pi x r (radio). Si dibujamos un círculo en la Tierra cuyo radio sea exactamente 1 milla terrestre, su perímetro será de 10,112 kilómetros (o 10.112 metros). Este factor 10.112 roza de forma limpia la base decimal pura (el 10). Esto significa que, a escala práctica en el planeta, las millas terrestres lineales se transforman en decenas de kilómetros curvos Si un radio crece a 5 millas, el perímetro pasa a ser casi exactamente 50 kilómetros. Es la pasarela directa al Metro. El remanente decimal del factor 0,112 no es ruido; si tomamos ese perímetro de 10,112 km y lo medimos en millas náuticas, el resultado es exactamente 5,46 millas náuticas (el cuadrante de la Tierra dividido en 5.400 minutos de arco). Si el metro y la milla náutica nacieron de la división del planeta (uno en base 10 y el otro en base 60), la milla terrestre se introdujo en la ecuación con una longitud física exacta diseñada para provocar este 10.112. Al fijar la milla terrestre en los 1.609,34 metros, los diseñadores del sistema lograron crear una constante de proporcionalidad. Gracias al factor 10,112, cualquier navegante o astrónomo antiguo podía trazar un círculo en su mapa y saber el radio medido en líneas rectas anglosajonas (millas terrestres) el perímetro medido en la cuadrícula del planeta (millas náuticas) y la distancia medida en el sistema decimal de la materia (Kilómetros). De esta manera quedan unificados bajo el multiplicador fijo de 10. Si la milla terrestre hubiera tenido cualquier otra longitud (por ejemplo, si midiera 1.500 metros o 2.000 metros), esa proporción limpia con el 10 y el 5.400 se habría roto por completo, y los tres sistemas jamás habrían podido sincronizarse en el mismo círculo. El factor 10.112 es la prueba de que las tres unidades están calibradas para funcionar como un solo engranaje planetario. La milla es la única unidad capaz de hacer que la velocidad de la luz cuadre con el radio del Sol (432) y que, al mismo tiempo, permita que la geometría del círculo (2π r) actúe como el engranaje perfecto que traduce el mundo de la milla sexagesimal al mundo del kilómetro decimal.
La ciencia oficial y el consenso académico asiriológico confirman de manera unánime que, en la cosmovisión y el canon literario mesopotámico, el período de los reyes antes del Diluvio duró exactamente 432.000 años. En la cosmología de la India, descrita en los Puranas y las Leyes de Manu, el tiempo no es lineal sino cíclico. La gran era cósmica o Maha-Yuga dura 4.320.000 años humanos y se fragmenta en cuatro eras menores con una proporción decreciente de 4:3:2:1 Satya Yuga: 1.728.000 años humanos. Treta Yuga: 1.296.000 años humanos. Dvapara Yuga: 864.000 años humanos. Kali Yuga (La era actual): Exactamente 432.000 años.
El puente que une a los sumerios de Mesopotamia con los sabios del Valle del Indo es el sistema sexagesimal (Base 60) y el calendario astronómico de 360 días. Ambas culturas compartían la noción de que un "Año Divino" era equivalente a 360 años humanos (porque un año humano terrenal era considerado apenas un día en la vida de los dioses). Si tomas los 1.200 años divinos que los textos védicos le asignan al Kali Yuga y los multiplicas por la constante astronómica de 360 días, obtienes 1.200 x 360 = 432.000. Si tomas el sistema sumerio, sus grandes bloques de tiempo se calculaban multiplicando factores de 60: el Soss (60), el Ner (600) y el Sar (3.600). Al estructurar matemáticamente sus dinastías celestiales, llegaron al mismo límite geométrico de 432.000. A través de esta relación, la duración de una era de oscuridad en la India (Kali Yuga) equivale exactamente a la suma del tiempo que los "dioses" sumerios gobernaron la Tierra antes de que las aguas borraran su civilización.
La precesión de los equinoccios es considerada el "reloj maestro" de la Tierra porque determina los cambios climáticos, geográficos y culturales más profundos de nuestro planeta a gran escala. Para la ciencia, la precesión es una realidad astronómica crucial, mientras que para las civilizaciones antiguas era la clave de su mitología y religión, es el origen de las Eras Astrológicas (El Zodiaco). Esto pudimos verlo en el apartado dedicado al judaísmo; para las civilizaciones antiguas, el movimiento de precesión de los equinoccios no era un simple dato astronómico, sino el gran motor oculto detrás de su mitología y su religión. Debido al cambio de constelación de fondo cada 2.160 años, los antiguos entendían este cambio como el fin de un orden cósmico y el nacimiento de una nueva. Los antiguos actualizaban sus mitos, sus símbolos y sus dioses para reflejar la constelación que en ese momento "sostenía" al Sol. Vimos que este código astronómico se refleja con total claridad en los sacrificios rituales de los mitos. Al matar al toro, Mitra estaba "moviendo los engranajes del cielo", cerrando la era cósmica anterior porque el bamboleo de la precesión obligaba al Sol a mudarse a la siguiente constelación del zodiaco, Aries. En el Génesis, Dios le pide a Abraham que sacrifique a su hijo Isaac. En el último segundo, un ángel lo detiene y le muestra un carnero atrapado por los cuernos en un zarzal. Abraham sacrifica al carnero en lugar de a su hijo. El Dios de Abraham prohíbe los antiguos sacrificios humanos y los cultos vinculados al Toro (el becerro que Moisés destruirá más tarde) y decreta que el nuevo animal de conexión divina es el carnero. A partir de ahí, los judíos comenzaron a sonar el shofar (un cuerno de carnero) para conectar con Dios, marcando su sintonía con la nueva era del cielo. Este patrón de actualización cósmica continuó de forma matemática: cuando la Era de Aries llegó a su fin en el siglo I a.C, el Sol entró en la constelación de Piscis, por eso, el cristianismo primitivo adoptó el símbolo del pez y Jesús nombró a sus discípulos "pescadores de hombres" y se autoproclamó como el "Cordero de Dios" que se sacrifica (cerrando la era de Aries) para dar paso a la nueva era. El bamboleo del eje de la Tierra cambia la orientación de nuestro planeta respecto al Sol a lo largo de su ciclo de aproximadamente 25.920 años, esto altera la cantidad de radiación solar que reciben los hemisferios norte y sur en diferentes épocas del año. La precesión es uno de los motores principales de los Ciclos de Milankovitch, los cuales determinan cuándo la Tierra entra en una Era de Hielo o en un período de calentamiento global. Sin la precesión, no podríamos comprender la historia climática a largo plazo de nuestro planeta. Debido a este movimiento, el eje de la Tierra no siempre apunta hacia el mismo lugar del espacio profundo. Hoy en día, nuestra estrella guía es Polaris (la Estrella Polar), sin embargo, en la época en que se construyeron las pirámides de Egipto (hace unos 4.500 años), el eje apuntaba a la estrella Thuban en la constelación de Draco. Dentro de unos 12.000 años, la estrella polar de la Tierra será Vega. Para los antiguos navegantes y astrónomos, ver que el "eje fijo" del cielo cambiaba lentamente con los siglos era un fenómeno astronómico sobrecogedor que requería un registro meticuloso. La precesión es importante porque es la medida de tiempo más grande que afecta directamente a la Tierra. Une la astronomía profunda, el cambio climático geológico y la obsesión de todas las culturas antiguas por registrar el ritmo del cosmos a través de números fractales como el 72, el 2.160 y el 432.000.
27, 54, 108, 216, 432, 864, es una secuencia mágica y se utiliza mucho en tecnología; las 1080 líneas que dan nombre a la resolución 1080p, o las 2160 que hacen el 4K UHDV es una muestra. Pero también se utiliza mucho en construcción, como la cruz del Valle de los Caídos que mide 108 metros, conectada al punto extremo meridional de la península Ibérica. También encontraremos esta cifra profundizando en las tradiciones orientales, especialmente en el Bön, el Budismo, el Hinduismo y el Jainismo. El templo de Ranganathaswamy, visto en la tercera parte, conectado al punto extremo meridional del subcontinente indio, es un ejemplo. El pentágono se compone de ángulos de 108º, cuando alargamos sus lados hasta que cada lado vuelve a formar un vértice con el resto de lados prolongados, el pentágono pasa a ser un pentagrama, figura mágica por tradición. Uniendo los vértices del pentagrama se forma de nuevo un pentágono mayor y es posible repetir esta operación tanto hacia adentro como hacia afuera, combinando así, el pentágono con el pentagrama infinitamente. En ese infinito está la prueba de que nos encontramos ante geometría sagrada o mágica.
Esos ángulos nuevos que se forman cuando se pasa del pentágono al pentagrama son de 36º y 72º, la relación entre 72 y 108 es 0,6666666666666667, la misma que entre 24 y 360. La disposición de esos grados, es decir, esa forma de desplegarse geométricamente, provoca que aparezca la proporción áurea, fácilmente identificable en la medida entre los segmentos que se forman al cruzarse los lados que forman la estrella. Y también en la medida o proporción existente entre las áreas de los triángulos pequeños y grandes, dentro y fuera de la estrella.
El tiempo, como el espacio, son infinitos; cuando los medimos, lo que estamos haciendo es acotar, limitar, objetivar algo que es subjetivo. El tiempo es cualitativo ya que no se percibe el paso del tiempo del mismo modo cuando uno se aburre que cuando se divierte, por lo tanto el tiempo no es algo homogéneo y dividiéndolo en partes iguales, midiéndolo, se marca un ritmo y así se convierte el tiempo, que debería ser infinito en algo cuantitativo y por lo tanto acotado, limitado. Esto conlleva no sólo unos límites para el propio concepto de tiempo sino que también para la mente humana. Como es la medida de los ciclos de su tiempo, así es la medida de la mente humana. Hace miles de años el año se dividía en 13 lunas, de una forma natural. Es en el inicio de la llamada civilización cuando se impone una frecuencia de tiempo solar. Tras pasar por una fase previa de calendario Juliano, éste finalmente derivaría en el calendario Gregoriano actual. 30 días tiene septiembre, junto con abril, junio y noviembre; los demás 31, y de 28 sólo hay uno. Así es la ilógica naturaleza del calendario gregoriano. El año litúrgico, también llamado año eclesiástico, es el ciclo de las estaciones litúrgicas en las iglesias cristianas que determina cuándo se deben observar los días festivos. El Tiempo Ordinario es la parte del año litúrgico en la liturgia del Rito Romano, que cae fuera de las dos grandes temporadas de Navidad y Pascua, o sus respectivas temporadas preparatorias de Adviento y Cuaresma. De las 52 semanas que suele tener un año, 33 corresponden al Tiempo Ordinario. Algunos ritos de la Iglesia sí dependen de la luna, por eso la Semana Santa puede caer en una fecha u otra ya que se celebra en función del Domingo de Resurrección, que corresponde al siguiente domingo después de la primera luna llena de primavera. Esos días coinciden con la celebración de Beltane, en la antigua Irlanda, a medio camino entre el equinoccio de primavera y el solsticio de verano. La hoguera de Bealtaine principal se encendía en la colina central de Uisneach, ‘El ombligo de Irlanda’, centro ritual del país, que forma parte de esta red de alineamientos, como hemos visto en la segunda parte. La festividad Beltane recibe el nombre del mes en que se celebra, que corresponde a Mayo, en muchos pueblos aún se celebra el árbol de mayo, plantando un tronco en la plaza del pueblo, como signo de fertilidad y de renovación o de resurrección. También en Inglaterra, es un fecha importante el 1 de Mayo, tiene un significado cultural e histórico profundamente arraigado, con raíces que combinan tradiciones paganas, cristianas, y más recientemente obreras ya que, desde finales del siglo XIX, también se asocia con el Día Internacional del Trabajo. El "Maypole Dancing" es el baile alrededor del "maypole" (poste de mayo), un mástil decorado con cintas de colores que los bailarines tejen en patrones mientras giran. Con la cristianización de Inglaterra, el May Day se integró en el calendario litúrgico, coincidiendo con festividades marianas que asocian a la Virgen María con la pureza y la renovación. La tradición de dedicar el mes de mayo a la Virgen María es muy antigua, el mes se asocia a la figura de la mujer, la fecundidad y la llegada de la primavera, con orígenes en las antiguas celebraciones a diosas como Artemisa y Flora. Durante mayo, se organizan devociones especiales, rezos del Rosario y otras expresiones de piedad para honrar a la Virgen. Hoy en día, el May Day en Inglaterra es una mezcla de festividades locales, feriado público y renacimiento pagano. En círculos neopaganos el May Day se celebra como Beltane, con rituales en sitios como Glastonbury o Stonehenge, dos lugares que han sido mostrados en apartados anteriores por estar distanciados 33 millas náuticas y por estar conectados a otros lugares de esta red. Por ejemplo, desde Stonehenge hasta el punto más alto de la isla Gran Bretaña, el Ben Nevis, la distancia es de 660 kilómetros. Esto nos recuerda los ejemplos que hemos ido viendo a lo largo de la exposición de lugares alineados con puntos extremos del territorio por lo que vamos a seguir analizando la fecha 1 de Mayo bajo esta directriz y lo primero que se observa es que, si se unen con una línea los dos puntos extremos del territorio de Inglaterra: el oriental (Lowestoft) y el occidental (Lands' End), ésta se alinea con la salida del sol el 1 de Mayo. Estos puntos los tenemos marcados en el mapa porque el apartado dedicado a Britania muestra que Glastonbury Tor y Silbury Hill, además de estar distanciados 66.000 metros, se alinean entre estos dos puntos extremos de Inglaterra. A su vez, ésta línea entre los dos puntos extremos coincide con la llamada 'Línea de Miguel y María', también conocida como 'Michael and Mary Line' o 'Línea de San Miguel y María', lo que nos lleva a abordar el fenómeno de las 'Líneas Ley'.
El estudio de las líneas Ley implica adentrarse en un terreno insustancial en cuanto a que existe poca literatura al respecto, debido a que pocas personas se han interesado por éste fenómeno. Desde que, a principios del siglo XX, Alfred Watkins escribiera por primera vez sobre ciertos alineamientos entre lugares de Inglaterra, éste concepto ha ido cambiando; en un principio Watkins relaciona los alineamientos con el hecho de que muchos de los lugares alineados tienen nombres que comienzan o acaban en -ley, -leigh o ly, que en inglés tiene un significado asociado a las características del terreno (prado o tierra limpia o despejada). Watkins entendió que esto era parte fundamental del fenómeno, de hecho, acuñó el término líneas ley (Ley Lines) para nombrar lo que había descubierto. En esa misma época Xavier Guichard escribe su obra titulada "Eleusis Alesia: Enquête sur les origines de la civilisation européenne", basada en sus investigaciones sobre la ubicación de Alésia, la ciudad gala donde tuvo lugar la decisiva batalla entre los ejércitos de Julio César y Vercingétorix, también vista en el apartado dedicado a la Galia. Guichard propuso que Alésia era parte de una red más amplia de localidades con nombres derivados de "Alésia" distribuidas a lo largo de Europa. Según él, estas localidades formaban una especie de rosa de los vientos solsticial, señalando que Alaise era un centro geodésico y espiritual. Watkins publicó su trabajo principal, "The Old Straight Track", en 1925, mientras que Guichard publicó "Eleusis Alesia" en 1936. Aunque no se sabe si Guichard estaba directamente influenciado por Watkins, ambos eran contemporáneos. Además de señalar la similitud del nombre Alesia con el de los lugares que comienzan o acaban en -ley, -leigh o ly, señalados por Alfred Watkins, es importante identificar un alineamiento que se da entre Aylesbury y Alesia de 330 millas náuticas, y otro de la misma distancia entre Alesia y Stonehenge, los cuales analizaré a continuación. Uno de los mapas de Guichard, el que ilustra la 'sexta línea de dirección', señala Ellesborough y Ellesmere como localidades de Inglaterra por donde pasa esta sexta línea, demostrando la naturaleza europea de su red radial. Ellesborough también lo tenemos señalado en el mapa desde que el capítulo dedicado a las bases militares mostró que Chequers Court, la casa de campo asignada al primer ministro del Reino Unido, se encuentra a 33 millas de la cámara de los Lores, en el palacio de Westminster. Ahí se indica que además, el lugar se encuentra en la línea que une los puntos extremos oriental y occidental de Inglaterra. Chequers está situada en la base de Coombe Hill, donde también se encuentra el túmulo prehistórico conocido como Chequers Mound o Cymbeline’s Mount. Entre este monte y Aylesbury hay una franja de cinco kilómetros por donde discurren las rutas del peregrinaje moderno de San Miguel y María, y también la Upper Icknield Way, una de las rutas prehistóricas más antiguas y significativas de Inglaterra, de gran relevancia en la teoría de Alfred Watkins. La zona de Aylesbury y los Chiltern Hills funcionaba como un nodo o área de convergencia para varias rutas antiguas, incluida la Icknield Way, tanto la Upper como la Lower. Esta región era un punto clave para la conectividad prehistórica, romana y medieval, ya que combinaba el terreno llano del valle con las crestas elevadas de las colinas, facilitando el comercio y la movilidad. Aylesbury, situada en el centro de una llanura fértil rodeada por los Chiltern Hills al sureste y otras colinas al norte, era un punto de encuentro natural para estas rutas. Su ubicación facilitaba el acceso a recursos agrícolas y comerciales, convirtiéndola en un centro regional desde la prehistoria. El centro de éste nodo es Aylesbury y el centro neurálgico de Aylesbury corresponde con el lugar que ocupa la iglesia Saint Mary The Virgin, la cual se encuentra a 333 millas náuticas del punto extremo de mayor altitud de Gran Bretaña, el mismo al que también está conectado Stonehenge. El apartado dedicado a Hibernia explica cómo funciona el calendario celta; las hogueras de Beltane, un elemento central del festival, están vinculadas al fuego sagrado de Brigit, que representa purificación y renovación. En la mitología, se dice que Brigit "derrota" o sucede a Cailleach, su contraparte, trayendo calor y vida al mundo. En Inglaterra y Escocia, donde también forma parte de la mitología celta, se considera que el trono de Cailleach es el Ben Nevis, el punto de mayor altitud de Gran Bretaña. Y como vimos en el apartado dedicado a Escocia, Perth, que fue la capital de facto de Escocia dada su proximidad con respecto a Scone donde se coronaban los reyes escoceses, se encuentra a 66 millas de la cima del Ben Nevis.
Esto nos vuelve a llevar al alineamiento que se da en Beltane entre la salida del sol y la línea de San Miguel y María. Se hace necesario aclarar que, aunque el nombre indica que es un alineamiento o una línea, realmente hay dos peregrinajes o rutas a seguir, uno sobre la línea de San Miguel y otro sobre la de María ya que éstas se van entrelazando a lo largo del eje del 1 de mayo. Los recorridos que trazan responden a su paso por distintos santuarios, muchos de ellos dedicados a San Miguel y a la Virgen María, repartidos a lo largo de este eje. El peregrinaje en la línea de San Miguel y María es un fenómeno relativamente reciente, aunque sus raíces se remontan a tradiciones prehistóricas, medievales y celtas, como estamos viendo. Los antiguos pobladores neolíticos y de la Edad del Bronce, es decir, los constructores de Avebury y Glastonbury Tor, realizaban rituales en estos sitios, posiblemente caminando entre ellos para encender hogueras como "balizas" visibles a lo largo de la línea. Con la cristianización, el peregrinaje por el alineamiento fue tomando forma incorporando sitios dedicados al arcángel San Miguel y la Virgen María, pero estos "peregrinajes" eran locales y dispersos, no un trayecto continuo por la línea entera. El peregrinaje organizado como ruta unificada comienza con el "redescubrimiento" esotérico de la línea en 1969 por John Michell, en su libro 'The View Over Atlantis', donde "descubre" la alineación de sitios sagrados, inspirado en las líneas ley de Alfred Watkins. Entre 1983 y 1989, Hamish Miller, usando radiestesia (detección de energías con péndulos), mapea la línea como dos corrientes entrelazadas (Miguel: masculina/solar; María: femenina/lunar) en su libro 'The Sun and the Serpent' de 1989. Esto generó los primeros grupos informales de caminantes espirituales, especialmente en Glastonbury y Avebury, durante festivales como Beltane y el peregrinaje moderno, como ruta de caminata guiada y cultural, se formalizó en la década de 2000, impulsado por el auge del turismo espiritual.
Milton Keynes, la ciudad planificada en Buckinghamshire, que fue fundada en la década de 1960 como una "New Town" para aliviar la presión poblacional de Londres, tiene una conexión con las líneas ley. El diseño de la ciudad incorpora elementos esotéricos y astronómicos en su urbanismo moderno. El eje principal de la ciudad, Midsummer boulevard, fue diseñado para que, en el amanecer del solsticio de verano, el sol se alinee con la avenida evocando lugares como Stonehenge, donde el sol también se alinea en los solsticios. La ubicación de la estación de tren, en el extremo suroeste de Midsummer Boulevard, provoca que la salida del sol en el solsticio se refleje en el espejo de la fachada, potenciando el fenómeno. En el extremo noreste de la avenida se encuentra el parque central de Milton Keynes, y en su centro el Belvedere, un camino sobre el eje de la avenida, que lleva a la Pirámide de Luz y que se encuentra a 66 millas náuticas de Stonehenge.
En su libro 'The Architecture and Planning of Milton Keynes', de 1981, el arquitecto jefe Derek Walker, describe el diseño de Milton Keynes, incluyendo la alineación de Midsummer Boulevard, calculada con la ayuda del Observatorio de Greenwich. La ciudad incluye monolitos, obeliscos y círculos de piedra modernos como el Milton Keynes Henge o el Medicine Circle, que atraen a neopaganos y radiestesistas. La escultura Gnomon, de Peter Bowker, en el corazón de la ciudad, es un reloj solar de pizarra y bronce que hace referencia explícitamente al eje central de Milton Keynes. Actúa como un "proyector de sombras" y simboliza las energías telúricas. Una de las principales avenidas tiene el nombre Avebury Boulevard y otra Silbury Boulevard. Aunque Derek Walker no menciona explícitamente “líneas ley”, habla de “patrones subyacentes” en el paisaje y de la ciudad como un “ritual urbano”, lo que resuena con ideas geománticas. Walker se formó en planificación urbana en la Universidad de Pennsylvania, como hemos visto durante la exposición y como veremos en el apartado dedicado a las exposiciones universales, Filadelfia es importante en este fenómeno. Tras la muerte de Derek Walker en 2015, el obituario de The Guardian, escrito por Jonathan Glancey, menciona que Walker, durante su formación en la Universidad de Pennsylvania en los años 50, viajó por Estados Unidos y visitó Disneyland en Anaheim, California (inaugurado en 1955). El artículo señala que esta experiencia influyó en su visión de Milton Keynes, particularmente en la idea de integrar espacios recreativos y una atmósfera de “diversión planificada” en el diseño urbano. Si observamos la ubicación elegida para Disneyland en Anaheim podemos comprobar que se encuentra a 333 millas náuticas de Sutter's Fort, el centro fundacional de la capital de California, Sacramento, y a 330 millas del centro de San José, primera capital de California, ciudad que tenemos señalada en el mapa desde el apartado dedicado a la colonización española. En un apartado posterior veremos que otros parques de atracciones del mundo, como Disneyland Orlando, en Florida, también se encuentran conectados a esta red de alineamientos. Otra conexión que se puede observar en la ubicación elegida para Milton Keynes nos lleva de nuevo a Chequers Court ya que desde el centro de la ciudad hasta la residencia de campo del Primer Ministro hay 33 kilómetros.
El análisis de la línea entre Alesia y Stonehenge produce resultados peculiares ya que, a su paso por París, lo hace de la siguiente forma; el primer lugar a destacar es la plaza de la Nación, nombrada inicialmente plaza del Trono, debido a la instalación de un trono, el 26 de agosto de 1660, para celebrar la llegada solemne a la ciudad de Luis XIV y de María Teresa de España. Con la Revolución francesa, el 10 de agosto de 1792, la plaza fue rebautizada bajo el nombre de plaza del Trono Derribado, y se colocó una guillotina en la que fueron ejecutadas muchas personas. De esta plaza parte una avenida, llamada Boulevard Voltaire, y toda ella discurre bajo la línea que estamos analizando porque acaba en la plaza de la República, por donde también pasa nuestra línea. Este lugar también lo tenemos marcado en el mapa de la exposición porque surgió en el apartado dedicado a los Habsburgo y en el dedicado a la Marina Real Británica, cuando se explica que Luís XVI estuvo encerrado en la torre del Temple y que ocho años antes se había terminado la construcción del castillo real de Laeken, a 166,66 millas de Notre Dame de París. El apartado Habsburgo muestra también que el castillo Laeken se sitúa bajo una línea entre Hofburg (centro de poder de los Habsburgo en Viena) y la City de Londres, de 666,6 millas náuticas. Siguiendo con el análisis de la línea entre Alesia y Stonehenge encontramos que ésta pasa por el cementerio de Montmartre, otro lugar que ya conocemos de apartados anteriores porque en Montmartre es donde se fundó la orden de sacerdotes jesuitas el 15 de agosto de 1534. Como muestra el apartado dedicado a la Galia, también aquí fue donde San Dionisio, patrón del pueblo francés, fue decapitado. El significado religioso de la colina es aún más antiguo ya que era un lugar sagrado druídico antes de la llegada de los romanos a la zona. Recordemos que Alesia es el lugar donde Roma acabó con los Galos.
Volviendo al alineamiento de San Miguel y María podremos identificar otro lugar que ha surgido en apartados anteriores, se trata del Campus de Ciencia e Innovación de Harwell en Oxfordshire, donde se encuentra también la instalación nacional británica de radiación sincrotrón Diamond Light Source y el Centro Europeo para Aplicaciones Espaciales y Telecomunicaciones. El lector recordará que éste lugar está construido bajo la línea que une los puntos extremos de Inglaterra, como se menciona en el capítulo dedicado a las bases militares.
Existe otro alineamiento de San Miguel, llamado también 'Espada de San Miguel', a nivel europeo. En este caso, el alineamiento conecta varios santuarios y monasterios dedicados al arcángel San Miguel, desde la isla de Skellig Michael en Irlanda hasta el Monasterio Stella Maris en el Monte Carmelo, cerca de Haifa en Israel. Este alineamiento, o más bien consecución de alineamientos, es diferente a los que se exponen aquí porque no arroja cifras numerológicas sino que su particularidad es que alinea los ocasos vistos desde estos santuarios y monasterios durante el solsticio de verano. Un observador que se encuentre en el monasterio de Stella Maris el día del solsticio de verano, verá ponerse el sol en dirección donde se encuentra el monasterio de San Miguel de Panormitis, en la isla griega de Simy, donde hubo apariciones en el siglo V. Un rato más tarde, desde San Miguel de Panormitis, el sol se pondrá en dirección al Santuario de Monte Sant'Angelo, en Gargano, primer santuario dedicado a San Miguel en Occidente y donde también hubo apariciones en el siglo V. En la tarde de ése mismo día, al mirar hacia el ocaso desde el monte Sant'Angelo se estará viendo la puesta de sol alineado con la Sacra di San Michele, otro lugar donde apareció San Miguel. Y así, una vez más, desde la Sacra di San Michele hasta el Monte Saint Michel, donde también hubo aparición, desde ahí hasta St Michael's Mount en Inglaterra y por último Skellig Michael en Irlanda, lugar que ya tenemos señalado en el mapa de alineamientos desde el apartado dedicado a Hibernia. Todos estos lugares están unidos por el ocaso en el solsticio de verano. Cabe recordar la aparición que hubo en Skellig Michael; el arcángel San Miguel (el Matadragones) descendió del cielo con su ejército de ángeles para ayudar a Patricio, echando a las serpientes/demonios al mar.
Así que la medición del tiempo está sujeta a la magia del 360 desde hace milenios, y como estamos viendo, a la hora de medir el espacio global se ha organizado un sistema de coordenadas que mantiene esta magia combinando los dos sistemas. En todo punto al sur del círculo polar antártico hay por lo menos un día del año en el que el Sol está sobre el horizonte durante 24 horas seguidas. Del mismo modo, hay por lo menos un día en el que el Sol permanece bajo el horizonte durante 24 horas seguidas. Esto se debe a los 23º de inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol y se aplica del mismo modo al círculo polar ártico. Por lo tanto, los círculos polares ártico y antártico son paralelos que están definidos por la visión que tiene el observador del sol según su posición en la esfera terrestre. La latitud del planeta donde esto sucede no es una elección humana sino que está condicionada por el movimiento de los astros, dicho de otro modo, es la naturaleza, lo que marca el límite de los círculos polares. Según el sistema sexagesimal de coordenadas terrestre, el círculo polar ártico se sitúa en la latitud 66º33' N y el círculo polar antártico en la latitud 66º33' S. Esa inclinación del eje de la Tierra que fija el paralelo 66,33° encaja de forma exacta con las constantes que hemos estado analizando: el radio de la Tierra en millas, el número 432 y la velocidad de la luz. Hemos visto que el factor central de la milla terrestre y del radio ecuatorial de nuestro planeta es el número 396. El radio de la Tierra mide aproximadamente 3.963 millas. Si tomamos la expresión decimal del círculo polar (66,6°) y aplicamos las matemáticas de base 60 habituales en la antigüedad, tendríamos 66 x 6 = 396. Para los antiguos babilonios y griegos, un grado del mapa no era una cifra aislada. Como el círculo entero tiene 360 grados, las coordenadas se calculaban siempre usando múltiplos de 6 (el factor básico del sistema sexagesimal). Si tomamos la posición del círculo polar (66°) y la multiplicamos por ese factor estructural del mapa (6), el resultado es 66 x 6 = 396. El radio ecuatorial de la Tierra expresado en millas es 3.963, si eliminamos el último dígito o el decimal (redondeando a la escala macro de los mapas antiguos), el número base es 396. Cuando un astrónomo antiguo tomaba esa coordenada natural impuesta por el Sol (66°) y la proyectaba en la matemática de su mapa (multiplicándola por 6), el número que aparecía en su papiro era el 396. De forma casi mágica, el paralelo le estaba diciendo el tamaño del radio del planeta en millas (3.960) antes de haberlo medido en el terreno. Es como si la geografía de la Tierra tuviera impreso su propio tamaño en el lugar donde el Sol roza el horizonte sin embargo, para la ciencia académica actual, que la inclinación del eje de la Tierra sitúe los círculos polares en el grado 66 del cuadrante terrestre es un accidente de la mecánica celeste, provocado por el impacto colosal que formó la Luna hace miles de millones de años. Sin embargo, para la cosmovisión geométrica, el universo no juega a los dados. Que la latitud natural donde el Sol no se oculta (66º,33) contenga el número del radio de la Tierra (396) y sintonice con el cuadrado de la velocidad de la luz en millas demuestra que la geografía de nuestro planeta está tallada bajo el mismo plano arquitectónico que rige el resto del cosmos.
Según los historiadores Hiparco inventó el sistema formal de latitud y longitud pero el sistema de cálculo sexagesimal y la división del círculo en 360º es algo que ya conocían en Babilonia. Como vimos, las ruinas de esta ciudad, la que muchos historiadores de la ciencia consideran como el lugar de la primera revolución científica de la historia de la humanidad, se encuentran en la latitud 32º32'32'' N. Que Babilonia (donde se levantaba el templo de Marduk y el zigurat de Etemenanki), la civilización que inventó el mapa sexagesimal, los 360° y la división de los grados del planeta, esté físicamente construida sobre el paralelo 32° 32' representa una de las conexiones geométricas más potentes del mundo antiguo. Si tomamos la latitud de Babilonia (32,53° en su expresión puramente decimal) y la multiplicamos por el número maestro del reloj de la precesión cósmica, que es el 72 (los años que tarda el Sol en avanzar 1 grado), ocurre lo siguiente: 32,53 x 72 = 2.342. 23,4° es el ángulo de inclinación exacto del eje de la Tierra. La ubicación de Babilonia en el plano del planeta está calibrada de tal forma que su latitud, multiplicada por el tiempo de la precesión (72), te devuelve el ángulo del eje que genera las estaciones del año y los círculos polares. Metafísicamente, el hecho de que Bagdad se ubique en el paralelo 33°33' N (y que se sitúe históricamente como el corazón de la antigua Mesopotamia, muy cerca de la Babilonia del 32°32') representa la culminación del diseño geodésico y espiritual en esta cosmovisión. Si la geografía planetaria es un lienzo divino, la coordenada 33°33' es el punto donde el plano celestial y el plano terrenal se entrelazan de forma matemática. En la numerología sagrada y las escuelas iniciáticas, el 33 es considerado el "Número Maestro" definitivo. Representa la culminación de la evolución espiritual. Es el reflejo macrocósmico de nuestro propio diseño biológico: la columna vertebral humana tiene exactamente 33 vértebras. El sistema nervioso humano es un circuito que debe ascender por estos 33 escalones para alcanzar la iluminación o el despertar de la conciencia en el cerebro. Que Bagdad (cuyo nombre original en persa antiguo, Bagh-dad, significa literalmente "Dado por Dios" o "El Regalo de Dios") esté anclada en el paralelo 33°33' significa que la ciudad funciona geográficamente como la "glándula pineal" o el punto de ascenso energético del mapa de Oriente Medio. Si planteamos la hipótesis metafísica de que Bagdad es el verdadero Jardín del Edén, todo el mapa matemático y geográfico que hemos desglosado cobra un sentido teológico y cosmológico absoluto. En esta cosmovisión, Bagdad no sería simplemente una capital fundada en el siglo VIII d.C, sino la manifestación física y el resurgimiento del centro primordial de la humanidad. El libro del Génesis (2:10-14) no describe el Edén como un espacio abstracto en el cielo, sino que ofrece coordenadas geográficas sumamente específicas basadas en la hidrología del planeta: "Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos...". Bagdad se encuentra construida en el punto exacto donde el Tigris y el Éufrates fluyen más cerca el uno del otro, antes de volver a separarse. Los canales que unen los dos ríos en Bagdad convierten a la ciudad en un centro neurálgico desde donde salir en cuatro direcciones (cuatro brazos) posibles. Metafísicamente, el paralelo 33°33' N actúa como el "nudo" o el corazón donde los dos ríos del paraíso se aproximan para abrazar la ciudad, cumpliendo con la descripción del texto sagrado de ser el centro desde donde emanan las aguas primordiales. Si el Edén representa el estado de perfección original antes de la caída, el lugar donde la Divinidad caminaba de la mano con el ser humano, su ubicación física no podía dejarse al azar. Tenía que ser un "espacio delgado" (thin space), un punto de resonancia magnética y geométrica en la esfera terrestre. Si Dios plantó el Edén en el paralelo 33°33', sembró la semilla de la vida humana en el eje central del planeta. El nombre original de la ciudad, Bagh-dad ("Dado por Dios"), deja de ser una etiqueta idiomática para convertirse en un hecho literal: es la porción de tierra entregada por la Conciencia Universal para albergar el origen de la historia humana. Cuando el califa Al-Mansur decidió fundar formalmente la Bagdad histórica en el año 762 d.C (como vimos en el apartado dedicado al Islam) sus astrónomos y sabios diseñaron algo sin precedentes en el mundo islámico: la construyeron como La Ciudad Redonda (Madinat al-Salam). En la geometría sagrada, el círculo perfecto representa la Unidad, lo Divino y el estado celestial (el Edén). Babilonia está construida en el paralelo 32°32' N. En la numerología mística, el 32 representa el límite de la estructura material, los 32 senderos de la creación, la perfección del mundo físico. Pero el 33 es el nivel divino, el Absoluto, el plano de la Conciencia Pura (el Edén de Bagdad, situado a solo unos kilómetros al norte, en el 33°33' N). Al situarse en el 32, los babilonios estaban físicamente en el "escalón de abajo". Veían el paraíso (el 33) justo por encima de ellos, pero fuera de su alcance. ¿Qué hace una civilización que domina las matemáticas avanzadas, la astronomía de base 60 y la ingeniería pesada cuando se da cuenta de que le falta un escalón para llegar a Dios? Intenta construirlo. La Torre de Babel (el zigurat de Etemenanki, cuyo nombre significa significativamente "La casa de la plataforma de la Tierra y el Cielo") no era una simple torre para mirar las estrellas. Era un intento de forzar el ascenso, querían construir una montaña artificial tan alta que su cúspide alcanzara la frecuencia vibracional y la latitud espiritual del 33. El texto bíblico narra que Dios bajó, vio la torre y dijo: "Nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer", lo que demuestra que los babilonios realmente estaban a punto de lograr algo tecnológicamente viable en su matriz matemática. Para detenerlos, Dios no lanzó un rayo físico; "confundió sus lenguas", Dios alteró los códigos del engranaje matemático. La existencia de la ciudad de Phoenix, Arizona, prácticamente sobre la latitud 33°30' N, y a 6.600 millas náuticas de Bagdad, es una de las evidencias más claras en la geografía contemporánea de que los fundadores modernos de ciertas ciudades conocían y aplicaban intencionadamente estos códigos metafísicos y astronómicos. La ciudad fue bautizada a finales del siglo XIX por un pionero y estudioso de los mitos clásicos llamado Bryan Phillip Duppa. Según los historiadores, el nombre Phoenix (Fénix) fue elegido porque la ciudad se construyó directamente sobre las ruinas sepultadas de la antigua civilización Hohokam. Conocido históricamente como el "Padre de Arizona" (el hombre que logró que el territorio fuera reconocido), era un apasionado de los cultos solares antiguos y de la masonería. Fue sepultado en una pirámide de piedra que él mismo mandó construir en la cima de una colina en el desierto, fuera de Florencia, Arizona, en la latitud 33º. George W. P. Hunt, el primer gobernador del estado de Arizona, fue sepultado junto a su familia dentro de una prominente pirámide blanca de estilo egipcio erigida en el Papago Park de Phoenix. Desde una tumba hasta la otra hay 66 kilómetros. En la ciencia espiritual y las fraternidades de constructores (como el rito masónico, cuyo grado máximo y soberano es el Grado 33), el paralelo 33 norte se considera una de las grandes "autopistas de energía" o líneas ley de la Tierra. En este paralelo, el velo entre el mundo físico y los arquetipos celestes se considera más sutil. En el apartado dedicado a Uruguay vimos que en ese país, en ese paralelo, se encuentra la ciudad de Treinta y Tres. Quien bautizó y trazó la ciudad de Phoenix en el siglo XIX conocía al pie de la letra el Midrash (la tradición exegética judía). El Fénix bíblico es el único animal que no pecó en el Edén, aunque las traducciones modernas de la Biblia a veces traducen la palabra hebrea Chol como "arena", el texto original del Libro de Job (29:18) dice: "En mi nido moriré, y como el Chol (Fénix) multiplicaré mis días". El misticismo judío y los antiguos sabios explican detalladamente en el Bereshit Rabá (el gran comentario del Génesis) que el Chol o Milcham era un ave que vivía originalmente dentro del Jardín del Edén. Cuando Eva comió del fruto prohibido, sintió celos de la inmortalidad de los animales y los tentó a todos para que comieran con ella. Absolutamente todas las bestias cayeron, excepto el Fénix (Milcham), que se negó rotundamente a desobedecer a Dios. Como recompensa por su lealtad dentro del Edén, el Creador le otorgó la bendición de no conocer la muerte: viviría ciclos de mil años, al final de los cuales su nido ardería y él renacería eternamente de sus cenizas. Si aceptamos geográficamente que el Edén estaba en la cuenca de Mesopotamia (donde hoy se asienta Bagdad en el 33°33' N), el Fénix es el guardián de esa frecuencia terrestre, al proyectar esta cosmovisión en el mapa del Nuevo Mundo, el fundador de la ciudad estadounidense ejecutó una obra de magia geodésica. Colocó a Phoenix, Arizona, en el mismo paralelo maestro (33° N) a 6.600 millas náuticas de Bagdad. En todas las escuelas iniciáticas occidentales de los constructores (incluida la alta masonería que diseñó el mapa de los Estados Unidos), existe una ley llamada Translatio Imperii (La Traslación del Imperio) y Translatio Studii (La Traslación del Conocimiento). Esta doctrina sostiene que la luz de la civilización y la sabiduría divina viaja siempre imitando al Sol: nace en el Este (Oriente) y se desplaza hacia el Oeste (Occidente). El conocimiento nació en el Edén de Mesopotamia (Este). Se movió a Grecia y Roma. Cruzó a Inglaterra y finalmente cruzó el Atlántico para fundar la "Nueva Atlantis" en América. El fundador de Phoenix estaba cerrando el circuito, sabía que al llamarla Phoenix en la latitud 33°, estaba decretando que el fuego sagrado del Fénix que inició su viaje en el huerto original de Bagdad, completaba su órbita planetaria resurgiendo con una nueva fuerza en el extremo oeste de la Tierra. Cabe recordar lo que vimos en el apartado ‘Colonización Británica y Francesa’; lo que ocurrió entre París y Washington D.C. en la década de 1790 que generó un alineamiento de 3.330 millas náuticas, no fue una simple casualidad sino una operación de "alquimia geopolítica". La siembra mística de un "Nuevo Orden de los Siglos" (Novus Ordo Seclorum).
Como hemos visto, en 1798 Napoleón Bonaparte había llegado a Egipto, entonces parte del imperio otomano. Para ganarse la simpatía de los egipcios, se dirigió al pueblo con una proclama en que alababa los preceptos islámicos y manifestaba su intención de librarles del yugo mameluco y otomano; "Pueblos de Egipto, se os dirá que he venido a destruir vuestra religión: ¡no lo creáis! Responded que he venido a restaurar vuestros derechos y a castigar a los usurpadores, y que, más que a los mamelucos, respeto a Dios, a su Profeta y al Corán... ¿No somos nosotros los amigos del sultán a lo largo de los siglos?". Efectivamente, desde principios del siglo XVI cuando el territorio de Egipto había sido conquistado por el imperio otomano, la alianza franco-otomana establecida en 1536 entre Francisco I y Solimán I el Magnífico había permanecido vigente. Los mamelucos, que controlaban Egipto, no consiguieron detenerle y fueron derrotados en la batalla de las Pirámides. Fue entonces cuando Napoleón tuvo acceso a la Gran Pirámide quedando en el imaginario el hito histórico de su pernocta en ella. Poco después, la flota francesa fue destruida por los británicos en la batalla del Nilo, pero los franceses seguían dominando en parte del país y Napoleón pudo escapar a Francia. Entonces, el sultán otomano decidió mandar tropas para socorrer a sus vasallos. Así, en 1799 Mehmet Alí fue enviado a Egipto logrando expulsar a los franceses tras ocupar El Cairo en 1803. En virtud del tratado anglo-otomano, que había puesto fin a las pretensiones egipcias tras la derrota en Líbano y Siria, Mehmet Alí firmó en 1838 un tratado de libre comercio con Inglaterra. En 1848, renunció al trono en favor de su hijo Ibrahim Pachá a causa de su avanzada edad. En 1854 éste fallece y le sucede su hermano Mehmet Said, habiendo conseguido Gran Bretaña establecer una línea de ferrocarril entre El Cairo y Alejandría que le permitía reducir en más de dos meses las comunicaciones comerciales con sus posesiones en Asia. Cabe recordar los apartados dedicados al Sudeste Asiático y a la Marina Real Británica donde se menciona que en esta época ya se había construido el fort William, en Calcuta, a 333 millas náuticas de la cima del monte Everest, lugar al que también se encuentra conectado el Valle de los Reyes de Egipto (a 3.330 millas). Calcuta era entonces la capital de la India británica. Desde 1721 Gran Bretaña había estado calculando su propio meridiano moviéndolo en varias ocasiones hasta que en 1851 el meridiano de Greenwich fue adoptado como el meridiano del Reino Unido. Posteriormente, cuando en 1884 sea adoptado internacionalmente veremos lo que provoca la ubicación elegida.
Mehmet Said retomó la política de obras públicas de su padre y se deshizo de buena parte del monopolio de la agricultura, liberalizando la economía y favoreciendo las inversiones. Al mismo tiempo, su amistad personal con Ferdinand de Lesseps permitió que el sultán otorgase a Francia en 1854 la explotación del canal de Suez, cuyas obras se iniciaron en 1859, siendo abierto en 1869, bajo el gobierno de Ismail Pasha (Khedive Ismail). En el apartado dedicado a la división territorial hemos visto la importancia de los lugares de paso en esta red de alineamientos. El canal de Suez es un lugar de paso fundamental para el tráfico global y el lugar elegido para iniciar el canal en la costa mediterránea es Port Said, que se encuentra a 330 millas náuticas del Valle de los Reyes. Ismail Pasha amplió El Cairo siguiendo el modelo urbano y artístico de París, la plaza Tahrir, que es el centro de El Cairo moderno, llevaba su nombre inicialmente y su centro se encuentra a 6,6 millas náuticas de la Gran Pirámide. En 1876 Egipto se declaró en suspensión de pagos y el Reino Unido se comprometió a ayudarlo a cambio del cumplimiento de severas medidas económicas establecidas por una comisión conjunta de los países europeos acreedores. Se estableció por la misma la cuantía de la deuda pública y se atribuyeron determinados ingresos o los bienes producidos en determinados sectores y/o zonas al pago de la deuda. Bajo la apariencia de solventar los problemas financieros, la comisión dirigida por el Reino Unido terminó por intervenir en el conjunto de la política económica egipcia (con el consentimiento de Ismail) y creando un gobierno de composición mixto de egipcios y europeos, la mayoría británicos. En 1882 Egipto pasó a ser, oficialmente, un protectorado británico. En 1884 la Conferencia Internacional de Meridianos seleccionó el meridiano que pasa por Greenwich como el meridiano principal estándar mundial, al hacerlo, cada lugar de la Tierra pasó a tener una coordenada. A la coordenada de la longitud de la Gran Pirámide le corresponde una cifra que es la velocidad de la luz en el vacío expresada en kilómetros por segundo (29.9792458º N). En 1889 la 1ª Conferencia General de Pesas y Medidas cambió la definición del metro como la distancia entre dos líneas marcadas en una barra de platino. En 1927, la 7.ª conferencia ajusta la definición basada aún en la barra de platino y no sería hasta 1960 cuando la 11.ª CGPM definió el metro como 1.650 763,73 veces la longitud de onda en el vacío de la radiación que corresponde a la transición entre los niveles cuánticos 2p10 y 5d5 de la átomo de kriptón-86. En 1967 la XIII CGPM definió el segundo del tiempo atómico como la duración de 9.192.631.770 períodos de radiación correspondiente a la transición entre dos niveles hiperfinos del estado fundamental del átomo cesio-133, que en la actualidad sigue siendo la definición del segundo. En 1983, la 17ª Conferencia General de Pesos y Medidas, reemplazó la definición anterior del metro por ésta relativa a la velocidad de la luz y que aún es la definición actual. El número siete de los siete acuerdos de la conferencia internacional que adoptó el meridiano de Greenwich en 1884 dice: "Se promoverán todos los estudios técnicos para la regulación y difusión de la aplicación del sistema métrico decimal a la división del tiempo y el espacio". Según la versión más extendida, los franceses aceptaron el meridiano de Greenwich a cambio de que los ingleses aceptaran el sistema métrico. Se supone entonces que ni siquiera tuvieron la voluntad desde Londres de hacer coincidir el valor de la velocidad de la luz con la coordenada de la Gran Pirámide, pero tengamos en cuenta que en 1884 Inglaterra llevaba casi un siglo dominando el territorio egipcio y más de dos enviando a científicos a tomar medidas de la Gran Pirámide. Por otra parte, desde 1830, Francia tenía elementos tan importantes como el obelisco de Luxor, situado en el centro de la plaza de la Concordia de París, lugar donde se llevaron a cabo las decapitaciones de la Revolución Francesa. Los ingleses llevaron a Londres el obelisco llamado Aguja de Cleopatra en 1877 pero disponían del mismo desde hacía décadas. Su gemelo fue llevado a Nueva York en 1881 y como vimos en el apartado dedicado al Antiguo Egipto, John William Bankes adquirió el obelisco de File y lo transportó a su mansión en Kingston Lacy durante la década de 1820, donde aún permanece. En el siguiente apartado, dedicado a las exposiciones universales, en las cuales se buscaba mostrar los avances en las distintas áreas de conocimiento, seguiremos inmersos en pleno siglo XIX ya que la primera de esas exposiciones se realizó en Londres en 1851. La exposición tuvo lugar del 1 de mayo al 15 de octubre de 1851 en el Hyde Park de Londres, allí construyeron una enorme estructura de hierro fundido y vidrio conocida como Crystal Palace. El 2 de diciembre de 1851, Luis Napoleón dio un golpe de Estado, y al cabo de un año exacto Francia creó un Imperio, que se proclamó solemnemente el 2 de diciembre de 1852 convirtiéndolo en Napoleón III. Después de la exposición del Hyde Park, el palacio de cristal se trasladó a un área abierta del sur de Londres (Colina Sydenham), en dos años, el edificio reconstruido estaba completo y el 10 de junio de 1854, la reina Victoria volvió a realizar una ceremonia de apertura en presencia de 40.000 invitados. La ubicación elegida dista 333.000 metros del Palacio de las Tullerías, en el centro de París, actualmente ese lugar corresponde al Cour Carrée, el patio ante el museo del Louvre, donde se encuentra la pirámide invertida. En 1854 este patio aún no existía y el espacio formaba parte del palacio del Louvre y el de las Tullerías que estaban unidos como si fueran uno solo.
El Crystal Palace provocó varios alineamientos que veremos en el siguiente apartado, posteriormente fue desmantelado en 1936 y en su lugar se construyó la estación transmisora de Crystal Palace, que aún está en activo como torre de radiodifusión y telecomunicaciones y cuya forma se inspira en la Torre Eiffel. El siguiente apartado muestra que las exposiciones universales, las ferias dedicadas a mostrar los avances científicos, se encuentran conectadas numerológicamente, no solo entre ellas sino también a lugares muy significativos.
Antes de concluir este apartado en el que se ha intentado mostrar una conexión entre el estudio de la electricidad, el magnetismo, la luz y la exploración de Egipto, recordemos cuando en el apartado dedicado a las guerras napoleónicas se menciona la construcción del arco de Triunfo y del arco de Triunfo del Carrusel por parte de Napoleón en 1806. Estos arcos se construyen de modo que cuando la puesta del Sol se alinea con el Eje Histórico, el espectador (aún no se había demolido el palacio de las Tullerías) observa que esto ocurre bajo el arco del Triunfo. Desde que en 1836, Luis Felipe I erigió el obelisco de Luxor en este mismo eje, en el lugar donde fuera decapitado Luís XVI, había que sumar otro elemento al alineamiento solar. Durante el imperio de Napoleón III, el arco de Triunfo se rodeó de una plaza que fue llamada plaza de la Estrella, evidentemente en referencia al Sol. Como hemos visto en este mismo apartado, en 1983, la 17ª Conferencia General de Pesos y Medidas, redefinió el metro incorporando la velocidad de la luz. En 1985 comenzó la construcción del arco de la Défense sobre este eje histórico aumentando el efecto notablemente; por añadir uno más a los elementos que lo conforman y por la longitud del mismo. Además, el palacio de las Tullerías ya había sido demolido y son más de ocho kilómetros los elementos alineados entre el arco de Triunfo del Carrusel y un Sol "encapsulado" bajo el arco plano de la Défense, que en realidad es un hipercubo. Pero en 1986, mientras se construía la Défense se le añadió otro elemento a este eje, una estatua ecuestre del rey Sol. Con la construcción del palacio de las Tullerías, María de Medici cambió la orientación que hasta entonces había marcado el palacio del Louvre, generando la que hoy tiene el Eje Histórico de París (Campos Elíseos). Como se ha mencionado anteriormente, los dos palacios estaban unidos en la actual plaza del Carrusel, allí se colocó la estatua ecuestre de modo que, aunque no se encuentra centrada en ella sí lo está con el Eje Histórico teniendo un lugar privilegiado para la observación del encarcelamiento del astro rey bajo el arco del Carrusel, el obelisco de Luxor, el arco de Triunfo y el arco de la Défense. El llamado 'Día de la Victoria en Europa' es la celebración que conmemora el 8 de mayo de 1945, fecha en la que los Aliados de la Segunda Guerra Mundial aceptaron la rendición incondicional de la Alemania nazi y por tal la derrota de las Potencias del Eje en el teatro europeo. Ese es el día del año en que mejor se puede apreciar el alineamiento de la puesta de Sol con el Eje Histórico y sus elementos de arquitectura mágica como el obelisco y los arcos. Bajo el arco de Triunfo de l'Etoile hay una tumba al Soldado Desconocido de la primera guerra mundial, como otras muchas que han sido mostradas en apartados posteriores. Cuando Francia realiza el desfile y ceremonia del Día de la Victoria en Europa, el presidente enciende el fuego de la tumba cuyo fogón es un sol con 24 rayos, esto sucede mientras el Sol se encamina hacia el inframundo bajo los arcos, alineándose con los Campos Elíseos.
En el apartado dedicado a las guerras napoleónicas y las guerras mundiales vimos la creación del imperio alemán y su alineamiento de origen entre Berlín y Konigsberg (hoy Kaliningrado) de 330 millas. Vimos también que desde Berlín hasta San Petersburgo hay 1.333 kilómetros. Estos y otros muchos análogos vistos hasta ahora son alineamientos que se han ido conformando a lo largo de la historia y que dejan un rastro identificable; el imperio alemán fue proclamado en Versalles dos décadas después de acabar la construcción del arco de Triunfo, si se hace un línea desde el centro del Cour d'Honneur, el patio de entrada al palacio de Versalles hasta la Puerta de Brandeburgo de Berlín el arco de Triunfo de París queda alineado junto con las avenidas Víctor Hugo y Hoche, que son dos de los doce rayos que parten de la plaza de l'Etoile en cuyo centro está el arco de Triunfo. Se hace necesario en este punto saber que los cuatro caballos de la cuadriga de bronce de la puerta de Brandeburgo son los que se hallaban en lo alto del arco de Triunfo del Carrusel y que fueron parte del botín de guerra que Napoleón se llevó de Berlín, de lo alto de la Puerta de Brandeburgo. Son réplica de los que se encontraban en la plaza de la catedral de San Marcos y habían sido traídos de Constantinopla tras el saqueo de la ciudad en 1204. Seguidamente veremos otro alineamiento relacionado.
Según los historiadores, los británicos exportaban productos manufacturados y opio a China, el cual desencadenó una crisis de consumo en el país asiático que las autoridades buscaron erradicar mediante su confiscación y destrucción, y la supresión del comercio de opio en 1839. Lo anterior llevó a una respuesta militar británica que se tradujo en la primera guerra del opio, un conflicto que finalizó en 1842 con la derrota de los Qing y la cesión de la isla de Hong Kong al dominio británico. El 29 de agosto de ese año se firmó el Tratado de Nankín mediante el cual Hong Kong quedó constituido como una colonia británica. Boundary Street es una calle de sentido único de tres carriles en Kowloon, Hong Kong. La calle marcaba anteriormente el límite entre la parte sur de Kowloon, cedida por la dinastía Qing a Gran Bretaña en 1860 junto con la isla Stonecutters (actualmente Hong Kong), y la parte norte de Kowloon (New Kowloon), que siguió siendo parte de China hasta que fue arrendada como parte de los Nuevos Territorios al Reino Unido en 1898 durante 99 años en virtud de la Segunda Convención de Pekín. Inicialmente los británicos la utilizaron como cantera, de ahí el nombre en inglés de la isla Stonecutters. Se estableció en la isla una estación de radiogoniometría e interceptación de radio de la Royal Navy. De 1935 a 1939, la base fue la principal unidad de interceptación de radio de la Oficina Combinada del Lejano Oriente. Desde Stonecutters hasta el palacio de Windsor hay 9.666,6 kilómetros. Si se hace una línea entre Hong Kong y el palacio de Versalles ésta pasa por los límites territoriales de Astaná, Moscú y Berlín, y cuando pasa por París lo hace por la plaza de la Estrella (l'Etoile). Esta línea es de 6.000 millas. La segunda guerra del opio incorporó también a los franceses apoyando a Reino Unido y duró hasta 1860. De nuevo, Hong Kong se vio sacudida por la guerra en 1940 cuando fue invadida por Japón. En 1984, los gobiernos del Reino Unido y de la República Popular China firmaron la Declaración Conjunta Chino-Británica sobre la cuestión de Hong Kong, por la cual todos los territorios cedidos serían devueltos a la República Popular China el 1 de julio de 1997, como en efecto sucedió. Sabemos de apartados anteriores que Astaná (que se traduce literalmente como "umbral" o "puerta sagrada") se encuentra conectada a Pekín, así como a Kubinka, centro del poder militar ruso, y a Kovinsky Kamen, puesto de mando excavado en una montaña para dar continuidad al gobierno ruso en caso de ataque nuclear, visto anteriormente. Astaná además, es casi equidistante a los extremos de esta línea. El análisis de este alineamiento euroasiático, que se encuentra en el apartado ‘Islam’, hay que abordarlo de forma global, no solo en lo que se refiere al espacio, también en lo referente al tiempo. Seguidamente veremos más vínculos entre estos alineamientos y la luz.