Hinduismo
Como hemos visto, a principios del tercer milenio a.C, Menes unificó el Alto y Bajo Egipto, surgieron las primeras civilizaciones en el Egeo y Kish (la primera ciudad en tener reyes después del diluvio) pasó a ser la ciudad dominante en toda Mesopotamia. Vimos también que los lingüistas han clasificado los grupos de lenguas de forma que la mayoría de lenguas de Europa, Gran Irán y Asia meridional pertenecen a la familia indoeuropea. Esta forma de clasificar las civilizaciones del mundo (más o menos sesgada) no es exclusiva de la ciencia moderna, el Génesis, a los que hablaban lenguas emparentadas con el antiguo Egipto, les dio como antepasado epónimo a Cam, y a los que hablaban lenguas emparentadas con los aqueos e iranios entre otros (indoeuropeas), los emparentó con Jafet. El apartado posterior dedicado a la Tabla de las Naciones muestra que los hijos de Jafet poblaron el Cáucaso, las estepas del norte, las islas griegas, etc. Son los pueblos que los historiadores incluyen en la lista de pueblos indoeuropeos. Estos se expandieron por gran parte de Europa y Asia, algunos de ellos son latinos, celtas, germanos y eslavos. La teoría más aceptada sitúa a los protoindoeuropeos (su forma más antigua) en las estepas póntico-caspias, en lo que hoy es el sur de Rusia y Ucrania, alrededor del cuarto milenio a.C. Se expandieron en varias oleadas, alcanzando Anatolia, Grecia, Europa central y occidental y llegaron hasta el sur de Asia, lo que dio origen a culturas como la hitita, la micénica y la persa. Un grupo indoeuropeo llegó al valle del Indo y se asentó allí de forma permanente: los indoarios (una rama indo-irania de los pueblos indoeuropeos). La civilización del Valle del Indo, considerada originaria, fue la primera gran civilización del sur de Asia y desarrolló una cultura urbana tecnológicamente avanzada. En la transmisión de este conocimiento Balj funcionó como el nudo de conexión geográfico e intelectual entre las culturas mesopotámicas y la tradición indo-irania, operando como el puente físico por el cual transitó el mito del diluvio. Ya vimos que está conectada al monte Damavand el lugar asociado a Yamshid, el equivalente a Noé y también vimos, en el apartado dedicado a Sumeria, alineamientos que se dan en Harappa (conectada a Kish). Allí se explica que el “Amo de los animales” encontrado en el Valle del Indo es el equivalente al Heracles europeo o al Melkart de Tiro. Esta figura, también conocida como el “Sello de Pashupati” se convirtió en el dios Shiva a través de un proceso de sincretismo cultural.
Además del sánscrito védico, los indoarios trajeron al valle del Indo, una cosmovisión centrada en Rta (orden cósmico), los 33 dioses, y los sacrificios (yajña) que se fusionaron con las tradiciones locales dando como resultado la cosmovisión que se plasmó en los Vedas. Estos textos, compuestos entre el 1500 a.C y el 500 a.C, cristalizaron la cosmovisión, rituales y filosofía de los indoarios asentados en el valle del Indo, sentando las bases del hinduismo y la cultura india. Los Vedas se han dividido en cuatro estilos de textos: los Samhitas (mantras y bendiciones), los Brahmanas (textos sobre rituales, ceremonias, sacrificios y sacrificios simbólicos), los Aranyakas (comentarios sobre rituales, ceremonias y sacrificios) y los Upanishads (textos sobre meditación, filosofía y conocimiento espiritual). Los Samhitas, que son la capa de texto más antigua de los Vedas, enumeran un panteón de 33 devas. Las divinidades hinduistas han evolucionado de modo que, en general, el panteón consta de un conjunto de 31 dioses (12 Adityas, 11 Rudras y 8 Vasus). La identidad de las otras dos deidades que completan los 33 varía, aunque sus papeles son generalmente el de una deidad creadora (que preside la procreación y es la protectora de la vida) y un gobernante supremo todopoderoso. El mismo nombre sánscrito 'Trayastriṃśa' (Treinta y Tres) se puede encontrar en fuentes budistas como un nombre para el Cielo de los Treinta y Tres Dioses, el segundo en importancia de los seis cielos del mundo del deseo (Kāmadhātu), habitado por 33 dioses, liderados por Śakra (equivalente al Indra védico). Este Cielo de los Treinta y Tres Dioses está ubicado en la cima del monte Meru, el eje cósmico. Más adelante situaremos el monte Meru en nuestro mapa porque se encuentra en esta red de alineamientos y porque comparte profundos paralelismos conceptuales y simbólicos tanto con la piedra Benben egipcia como con el Monte Ararat bíblico o el Damavand de los persas. En el mito egipcio, el Benben surge del agua primordial para dar origen a la vida, en el bíblico, el Ararat aparece cuando las aguas del Diluvio se retiran, para que la vida y la humanidad vuelvan a poblar la Tierra. En la cosmografía hinduista, el Monte Meru está rodeado por grandes océanos concéntricos y es el punto más alto e inmutable del planeta. Las tres tradiciones funcionan bajo la misma lógica arquetípica: la idea de que el ser humano necesita un punto alto, firme y sagrado para comunicarse con Dios y entender el orden del cosmos.
Los relatos del diluvio en la India no fueron invenciones sino la memoria deformada por el tiempo de una catástrofe climática real que destruyó el mundo conocido de los habitantes del Valle del Indo, el final del Dryas Reciente (hacia el 9600 a.C), visto en el apartado ‘Marco Geohistórico y Conceptual’. Como vimos, en la mitología hinduista, el primer hombre, Manu, es advertido por el pez Matsya (un avatar de Vishnu) de que un gran diluvio destruirá la creación. Manu construye un gran barco con semillas de todas las especies. Cuando las aguas cubren la Tierra, el pez gigante arrastra el barco y lo amarra firmemente en la cima más alta del Monte Meru (o los Himalayas en otras versiones) hasta que el agua retrocede. La ciudad más grande de la civilización del Valle del Indo es Rakhigarhi y esta se encuentra a 333 millas del monte Kailás (Meru).
Los janapadas (del sánscrito jana = tribu, pada = pie o territorio) fueron los primeros reinos o territorios tribales que surgieron en el norte de India durante el período védico tardío. Eran asentamientos semipermanentes de las tribus indoarias, que pasaron de un estilo de vida seminómada y pastoril, descrito en el Rigveda, a uno más sedentario y agrícola. La civilización védica tardía se extendió sobre la llanura indogangética y gran parte del subcontinente, y fue testigo del surgimiento de estados mayores conocidos como mahajanapadas. Los más poderosos de estos reinos fueron el reino de Kuru (área de Delhi) y sus aliados más al oriente, como también el reino de Gandhara y posteriormente, alrededor de la época en la que vivió Buda, el reino de Kosala. Según los textos del hinduismo, la capital de Kosala era Ayodhya, en este lugar nació Rama y fue el escenario de la gran epopeya Ramayana. Por eso es considerada como primera entre los siete lugares de peregrinación más importantes (Mokshdayini Sapt Puris) para los hindúes, mientras que Delhi se asocia con Indraprastha, la capital de los Pandavas en el otro gran relato épico hindú, el Mahabharata. El centro de Ayodhya y el centro de Nueva Delhi están distanciados por 333 millas.
Según el Mahabharata la ciudad de Mathura, capital del reino Surasena, era la tierra sagrada del dios Krishna, quien nació, se crió y gobernó en Surasena. El templo Krishna Janmasthan, en la ciudad de Mathura, se considera el lugar de nacimiento de Krishna y dista 330 millas del monte Kailás. El monte Kailás, en el Tíbet, es un lugar sagrado en el hinduismo, considerado la morada de Shiva y el eje cósmico que une cielo y tierra. Está estrechamente vinculado al monte Meru, el mítico centro del universo en la cosmología hindú, descrito como una montaña cósmica que conecta los mundos físico y espiritual. El Kailás es visto como la manifestación terrenal del Meru, simbolizando el eje espiritual y cósmico. Los peregrinos realizan el parikrama alrededor del Kailás para purificar pecados y acercarse al moksha (liberación), reforzando su conexión con el Meru como símbolo de trascendencia y centro universal. En el hinduismo védico, los 33 dioses eran el foco principal del culto, con Indra, Agni y Varuna como figuras prominentes. Con el tiempo, en el hinduismo puránico, la Trimurti, en la que, creación, preservación y destrucción, se personifican como una tríada de deidades, emergió como un concepto teológico más estructurado, relegando a los 33 dioses a un rol secundario. En la Trimurti, Brahma es el creador, Vishnu el preservador y Shiva el destructor. Varanasi, también conocida como Kashi y también como Benarés, es considerada la morada espiritual de Shiva. Según los textos hindúes, como el Shiva Purana y el Kashi Khanda, Shiva reside eternamente en Kashi como Vishwanath (Señor del Universo), y la ciudad es un centro supremo para alcanzar moksha (liberación). El Templo Kashi Vishwanath, dedicado a Shiva, es el primero de los doce lugares (Jyotirlingas) considerados manifestaciones espontáneas de su energía divina y se encuentra a 660.000 metros de la cima del monte Kailásh. El Templo de Brahma en Pushkar, Rajasthan, es uno de los pocos templos dedicados a Brahma, el dios creador, y un importante centro de peregrinación. Está considerado el templo más importante dedicado a Brahma, lo que lo hace un sitio de peregrinación clave y se encuentra a 330.000 metros del centro de la ciudad de Mathura.
Las dinastías de reyes de la mitología hinduista más destacadas son dos: la Lunar y la Solar. El Ramaiana, el Mahabharata y los Puranas, sobre todo el Visnú-purana, cuentan las leyendas del clan de la Dinastía Solar que gobernaba desde Ayodhya. La dinastía fue fundada por el legendario rey Ikshvaku, descendiente de Manu (Noé/Yamshid, etc). Tras sobrevivir al Diluvio, el sabio Vaivasvata Manu (el progenitor de la humanidad actual) tuvo varios hijos. Uno de los más prominentes fue el rey Ikshvaku, quien fundó la legendaria Dinastía Solar y gobernó el reino de Kosala desde la ciudad de Ayodhya. Según las tradiciones budistas e hindúes, y algunos textos históricos, Siddhartha Gautama (Buda) pertenecía a la dinastía Solar (Suryavansha), específicamente, se le identifica como parte del clan Shakya, que era una rama descendiente del rey Ikshvaku, un figura prominente en la mitología hindú. Aunque Buda renunció a su vida principesca para convertirse en asceta, su linaje noble como miembro de la dinastía Solar es un elemento importante en las narrativas de su vida, reforzando su estatus como una figura de alto rango antes de su iluminación. Del hinduismo surgió el budismo y el lugar donde lo hizo está conectado al lugar donde se originó la civilización del valle del Indo que dio origen al hinduismo. El lugar de nacimiento de Buda (Maya Devi Temple) está a 666 millas de Harappa. Como podemos ver en el mapa desde el apartado dedicado a Sumeria, Harappa se encuentra conectada a Kish, el otro gran centro civilizatorio de la fase anterior. Algunos eruditos sostienen que los Sakya eran escitas de Asia Central o Irán, y que el nombre Śākya tiene el mismo origen que "escita", llamado Sakas en India.
Maya Devi también se encuentra conectada al actual centro de poder de India ya que se encuentra a 330 millas náuticas del centro del jardín de la residencia oficial del Presidente de la India en Nueva Delhi, llamada Rashtrapati Bhawan.
Cuando Buda nació, alrededor del siglo V a.C o VI a.C, la república de Sakya, donde nació Siddhārtha Gautama (Buda) en Lumbini, en la región que hoy corresponde al sur de Nepal y el norte de India, funcionaba como una especie de estado vasallo o tributario de Kosala, un poderoso reino, de los primeros mahajanapadas. Después de Ayodhya, Shravasti se convirtió en la capital del reino de Kosala, aproximadamente en el siglo VI a.C. Aunque no hay una fecha exacta documentada, los textos budistas como el Canon Pali indican que Śrāvastī ya era la capital prominente de Kosala durante la vida de Buda, bajo el reinado del rey Pasenadi, un contemporáneo de Buda. Shravasti se encuentra a 66 millas náuticas de Maya Devi Temple.
Buda nació en el clan sakia de la Dinastía Solar cuya sede como clan era Kapilavastu, que se encuentra cerca de la frontera en el actual Nepal. En Kapilavastu se encuentra la tumba doble de los reyes de Sakia, la madre y el padre de Buda, si se mide desde ese lugar hasta Nigrodharam, también conocido como Kudan, la distancia es de 3,33 millas náuticas. Es aquí donde el rey Suddhodan Shakya, el padre del Buda, construyó un gran vihara para encontrarse con su hijo por primera vez después de que Siddhartha alcanzara la iluminación. También es el lugar donde Buda pronunció su primer discurso después de la iluminación a sus seguidores, incluida su esposa Yashodhara y su hijo Rahul. La tumba doble de los reyes de Sakia se encuentra a 66 millas náuticas de Ayodhya, la capital fundacional de la Dinastía Solar a la que pertenecía el clan Sakia y lugar de nacimiento de Rama. Además, esta tumba también se encuentra a 330 millas de Mathura, lugar de nacimiento de Krishna y capital de Surasena. El lugar donde murió Buda y fue incinerado es la estupa Ramabhar de Kushinagar, esta se encuentra a 330 kilómetros de la cima del monte Everest.
En el centro de la antigua ciudad de Madurai se encuentra el templo hindú en funcionamiento más grande del mundo, el templo de Meenakshi Amman, uno de los lugares más sagrados para los hindúes. Es un gran complejo de templos dedicado a la diosa Meenakshi Amman Nayak (una forma de Parvati) y a su consorte Sundareshwarar (una forma de Shiva). El templo contiene 33.000 estatuas que reproducen, no sólo a la mayoría de dioses, diosas, demonios, personajes míticos, animales importantes y plantas destacadas de la cosmografía del país, sino a multitud de personajes anónimos que están realizando las más diversas actividades. Los santuarios automanifestados (también conocidos como Swayam Vyatka Kshetras en sánscrito) son lugares de culto en la tradición hindú donde se cree que las deidades se han manifestado o revelado de manera espontánea, sin intervención humana. Estos lugares son considerados muy sagrados y se cree que tienen una energía especial. Srirangam es el principal de los ocho santuarios automanifestados (Swayam Vyakata Kshetras) del Señor Vishnu. El templo Sri Ranganatha Swamy, ubicado en un terreno de 63 hectáreas, es un gran templo vaishnavita dedicado a Vishnu. También se considera el primero y el más importante de los 108 templos principales de Vishnu. Entre el templo de Meenakshi y Sri Ranganatha Swamy hay 66 millas náuticas. El templo Ranganatha está construido a 333.300 metros del punto extremo meridional de India, el cabo Comorin. Identificamos aquí otra analogía; el valle de los Reyes se encuentra a 666 kilómetros del punto extremo septentrional de Egipto, la Kaaba se encuentra conectada al punto extremo meridional de la península arábiga, y como veremos más adelante, la basílica de San Pedro también se conecta al punto extremo meridional de la península itálica mediante 333 millas. Pero hay más ya que, la tumba de Guru Nanak también se encuentra conectada al cabo Comorin. Y no es la única analogía que encontraremos en el sijismo porque también tiene un fuerte vínculo con el arquetipo Manu/Noé/ Utnapishtim en Babilonia/ Ziusudra en Sumeria/Yamshid (o Yima) etc… Vamos a romper temporalmente el orden cronológico pero valdrá la pena.
El Punyab es la región de los cinco ríos que descienden la cara sur del Himalaya en la parte norte del subcontinente indio, entre el noroeste de la India y el noreste de Pakistán. Estos, tributarios del río Indo, son el Jhelum, Chenab, Ravi, Sutlej y el Beas. El sijismo es una religión monoteísta fundada en el siglo XV en la región del Punyab por Gurú Nanak Dev (1469-1539). Surgió en un contexto de tensiones religiosas entre el hinduismo y el islam, promoviendo una fe igualitaria que rechaza la casta y enfatiza la devoción a un solo Dios, la igualdad, la justicia y el servicio comunitario. El fundador Gurú Nanak, predicó la unidad de Dios, la igualdad social y la vida ética y su obra la continuaron nueve gurús, quienes consolidaron la comunidad sij. El epicentro del sijismo tiene una relación directa y profunda con el mito de Manu, ya que ambas tradiciones se desarrollaron exactamente en el mismo suelo. Los textos antiguos (como el Manusmriti y los Vedas) sitúan el hogar de Manu, su reino y la posterior civilización aria en el Brahmavarta, un territorio sagrado que abarcaba el actual estado de Haryana y las zonas orientales del Panyab. Por lo tanto, los Gurús del sijismo caminaron, vivieron y fundaron su religión en el mismo suelo físico donde la tradición sitúa las crónicas de Manu. Sin embargo, a nivel teológico y doctrinal, el sijismo se distancia por completo de la mitología de Manu, nació como una revolución espiritual que desafió abiertamente el orden social atribuido a Manu. El Manusmriti (Las Leyes de Manu) es el texto que históricamente estructuró y codificó el sistema de castas en la India, otorgando privilegios a los brahmanes y segregando a los estratos más bajos. El fundador del sijismo, Guru Nanak, y los gurús posteriores rechazaron esto de manera radical, en el libro sagrado de los sij, el Guru Granth Sahib, se mencionan en varias ocasiones a figuras de la mitología hinduista, incluidos los Vedas, los Puranas y al propio Manu, pero se hace desde una perspectiva crítica o pedagógica. Aunque el sijismo rompió teológicamente con el pasado, utilizó los mismos contenedores simbólicos y arquetipos que ya habitaban en el inconsciente colectivo de los habitantes del Punyab y les dio una reorientación revolucionaria. Es posible que también se haya apropiado de lugares que ya eran motivo de culto en el Punyab y que estemos ante otro caso de palimpsesto, como veremos a continuación.
Gurdwara Janam Asthan en Nankana Sahib, en el Punyab paquistaní, se considera el lugar exacto donde nació Guru Nanak Dev, el fundador del sijismo, en 1469. Este sitio, también conocido como Gurdwara Nankana Sahib, está construido en el lugar tradicionalmente aceptado como el hogar de la familia de Guru Nanak en Rai Bhoi di Talwandi (el nombre histórico de Nankana Sahib). En 1469, RaiBhoidi Talwandi era una pequeña aldea de poca importancia perteneciente al Sultanato de Delhi, sin embargo, el lugar de nacimiento de Gurdwara Janam Asthan se encuentra a 33 millas del centro de Lahore que era una capital administrativa regional clave en el Punyab, también bajo el Sultanato de Delhi. Cuando tenía alrededor de 16 o 18 años, Guru Nanak se mudó a Sultanpur Lodhi, en el actual distrito de Kapurthala del Punyab indio. Vivió en Sultanpur Lodhi durante unos 14 años cuando, gracias a una experiencia mística en el río Bein, tuvo su iluminación, marcando el inicio de su misión espiritual. Gurdwara Ber Sahib es donde la tradición sitúa este hecho y es un lugar de peregrinación importante. Tras su iluminación, Guru Nanak comenzó sus Udasis, una serie de cuatro grandes viajes espirituales para difundir sus enseñanzas sobre la unidad de Dios, la igualdad y la devoción. Estos viajes lo llevaron a través del subcontinente indio, Asia Central y el Medio Oriente, y tras completarlos, Guru Nanak se estableció en Kartarpur, a orillas del río Ravi, donde compró tierras y fundó una comunidad modelo basada en sus enseñanzas y vivió sus últimos años, hasta 1539. El lugar es conocido como Gurdwara Darbar Sahib, alberga la tumba de Guru Nanak y se encuentra a 666,6 millas náuticas de la cima del monte Everest, el punto extremo de mayor altitud. En el apartado dedicado al Imperio Nuevo de Egipto veremos que el Valle de los Reyes se conecta al Everest mediante 3.330 millas y que también se encuentra alineado con otro punto extremo de Egipto, en este caso el septentrional, algo que también sucede en el lugar elegido por Guru Nanak para su tumba; se encuentra a 1.660 millas del punto extremo meridional de India. Cabe señalar que, como vimos, el hinduismo también ubicó uno de sus principales templos, el Ranganathaswamy de Srirangam, alineado con el punto extremo meridional de India a 333 kilómetros. Pero hay otros ejemplos análogos a lo largo de la exposición, por ejemplo, la tumba de San Pedro se encuentra a 333 millas del punto extremo meridional de Italia y el doble de esa distancia, 666 millas, es lo que hay entre la Kaaba y el punto extremo meridional de la península arábiga.
Volviendo al Punyab, observamos que, si se hace un círculo con el centro en el lugar de nacimiento de Guru Nanak (Gurdwara Janam Asthan) y el radio se lleva hasta el lugar donde se iluminó, en Sultanpur Lodhi (Gurdwara Ber Sahib), la distancia es 77,7 millas náuticas, algo que no estaría aquí escrito si no fuera exactamente la distancia que hay entre el lugar de nacimiento de Guru Nanak y el lugar donde murió, en Kartarpur. Pero hay algo más que une estos dos lugares; el cuarto gurú, Ram Das, fundó la ciudad de Amritsar en 1577, adquiriendo tierras alrededor de un estanque natural que convirtió en el Amrit Sarovar cuyo significado es 'Estanque de Néctar'. Amritsar se convirtió en el corazón espiritual y cultural del sijismo, sentando las bases para el Harmandir Sahib, el Templo Dorado, que fue completado en 1604 por Guru Arjan, el quinto gurú. Guru Arjan fue martirizado dos años después por el imperio mogol en las inmediaciones del fuerte de Lahore, que había pasado de manos del Sultanato de Delhi al imperio mogol en 1526. Gurdwara Dera Sahib, es un templo que marca el lugar exacto del martirio. Si se hace un círculo con un radio de 33,3 millas, con el centro en el Templo Dorado de Amritsar, la circunferencia pasa por el lugar donde Guru Nanak se iluminó (Gurdwara Ber Sahib), por el lugar donde fundó Gurdwara Darbar Sahib, en Kartarpur, y por el centro de poder regional, el fuerte de Lahore, donde fue martirizado Guru Arjan.
Guru Hargobind (1595-1644), el sexto gurú, estableció el Akal Takht (Trono Eterno) ese mismo año de 1606, frente al Templo Dorado en Amritsar (aproximadamente a unos 100 metros), como el primer trono de autoridad temporal del sijismo. El Akal Takht es la sede de la autoridad política y militar de los sijs, y complementa la autoridad espiritual del Harmandir Sahib. Bajo el Gurú Hargobind, los sijs adoptaron un carácter más marcial para protegerse de la persecución mogol y el décimo gurú, Gobind Singh, fundó en 1699 la orden de la Khalsa, una comunidad de sijs iniciados comprometidos con la fe, la disciplina y la defensa armada, y para ello estableció el Takht Keshgarh Sahib en Anandpur, a 666 millas del monte Everest.
Cabe señalar que cuando se eligió el lugar para fundar Amritsar, se preparó también la posibilidad de conectarla al Everest ya que la fortaleza Gobindgarh, situada a poco más de un kilómetro del Templo Dorado y actualmente dentro de la ciudad, queda a 666 millas náuticas de la cima del Everest.
Tras instituir la Khalsa en 1699, en 1708, Guru Gobind Singh declaró el Guru Granth Sahib como el gurú soberano. Este acto marcó el fin de los gurús humanos y estableció la escritura sagrada como la guía eterna consolidando la identidad sij. Después de su muerte en 1708, la región del Punjab enfrentó inestabilidad debido a conflictos con los mogoles y otros poderes locales.
En 1743, Kapurthala, que todavía era una aldea y tenía un nombre diferente en ese momento, fue confiscada a los jefes musulmanes feudatarios de los mogoles y anexada al estado de Kapurthala por los gobernantes sijs de la dinastía Ahluwalia. Kapurthala fue transformada en un centro político sij donde la dinastía Ahluwalia prosperó hasta la independencia de India en 1947 y su centro se encuentra a 66 millas de Takht Keshgarh Sahib en Anandpur, donde en 1699 se fundó la orden de la Khalsa. La edificación más significativa de Kapurthala, conocida como el "París del Punjab" por su riqueza arquitectónica, es el Palacio Jagatjit, hecho a semejanza del Palacio de Versalles. Se encuentra a 66,6 millas del Virasat-e-Khalsa en Anandpur, también conocido como el Museo del Patrimonio Sij o Khalsa Heritage Centre, dedicado a preservar y mostrar la historia, la cultura y los valores del sijismo, con un enfoque especial en la creación de la Khalsa por el Gurú Gobind Singh en 1699. El Takht Keshgarh Sahib queda bajo la línea.
Tras años de resistencia, los sijs, liderados por Maharaja Ranjit Singh, establecieron un poderoso imperio sij en el Punyab (1799-1849), conocido por su tolerancia religiosa y fortaleza militar, y cuya capital fue Lahore. La tumba de Ranjit Singh se encuentra en Lahore, justo al lado de Gurdwara Dera Sahib, por lo que se encuentra a 33,3 millas de Akal Takht en Amritsar, la sede del poder Sij. El declive del Imperio Sij comenzó con la muerte de Ranjit Singh en 1839, seguido por inestabilidad política, luchas internas y un ejército Khalsa difícil de controlar. Las Guerras Anglo-Sij (1845-1849) resultaron en la anexión británica del Punjab, incluyendo Lahore y el Fuerte Gobindgarh, marcando el fin del imperio. La herencia sij, sin embargo, perduró a través de instituciones como el Akal Takht e instituciones como el Virasat-e-Khalsa.
Como veremos más adelante, la capital elegida para el Raj Británico fue construida desde la nada por los británicos y se llamaba Calcuta (hoy Kolkata), desde el siglo XVII era una zona que estaba bajo el control del Imperio Mogol, pero no tenía relevancia política, económica o cultural significativa en comparación con ciudades como Delhi, Agra o Lahore. Según los historiadores, la importancia de Calcuta comenzó a crecer solo después de que la Compañía Británica de las Indias Orientales estableciera una base comercial en 1690. El núcleo fundacional de Calcuta es donde se encuentra el Fort William y el Raj Bhavan, una mansión construida en 1803 donde residió el gobernador del Raj de la India, situada a 333,3 millas náuticas de la cima del Everest. En la actualidad también se encuentra allí la Asamblea Legislativa de Bengala Occidental. Por lo tanto, esos centros espirituales del sijismo, Amritsar y Kartarpur, conectados al punto extremo de mayor altitud (Everest), fueron, de alguna manera, sustituidos por Calcuta. Y quizás estos mismos centros ya estaban sustituyendo los cultos vinculados a la cultura del valle del Indo y la védica que se realizaban en estos lugares vinculados a Manu. El Templo Dorado de Amritsar se eleva majestuosamente en el centro del estanque como una recreación arquitectónica perfecta de una "isla de la creación", un Ararat o un benben egipcio, emergiendo de las aguas tras el caos.
Durante el dominio colonial (1849-1947), el Punyab se convirtió en una provincia clave del Raj, con los sijs integrados en la administración y el ejército británico, aunque perdieron su autonomía política. La comunidad sij mantuvo su identidad religiosa y cultural, pero surgieron tensiones por la marginalización política y económica. A medida que crecía el movimiento por la independencia de India, las diferencias religiosas entre hindúes, musulmanes y sijs se intensificaron. La Liga Musulmana exigió un estado separado (Pakistán), mientras que los sijs buscaban proteger su identidad y tierras en el Punjab. En 1947, la partición de la India dividió el Punjab entre India y Pakistán, trazando una frontera que separó comunidades y desencadenó una de las mayores migraciones forzadas de la historia, con millones de sijs e hindúes desplazándose hacia India y musulmanes hacia Pakistán. La violencia sectaria hizo que los viajes, especialmente a través de la nueva frontera, fueran extremadamente peligrosos. Los sijs que vivían en lo que se convirtió en Pakistán occidental (como Lahore) emigraron en masa hacia India, mientras que los que permanecieron en Pakistán enfrentaron hostilidad y restricciones. Muchos lugares sagrados del sijismo, como el Gurdwara Darbar Sahib en Kartarpur (lugar del fallecimiento de Guru Nanak) y el Gurdwara Nankana Sahib (lugar de nacimiento de Guru Nanak), quedaron en el lado paquistaní. Esto impidió el acceso para la mayoría de los sijs, que estaban en India.
Volviendo al círculo con radio de 33,3 millas y centro en el Templo Dorado, si se observa el recorrido del círculo a su paso por Lahore, se puede descubrir el Minar-e-Pakistan. El parque que lo alberga, conocido como Greater Iqbal Park, fue donde, el 23 de marzo de 1940, la Liga Musulmana de Toda la India aprobó la Resolución de Lahore (también llamada Resolución de Pakistán), un hito clave en la lucha por la independencia de Pakistán, que demandaba un estado separado para los musulmanes del subcontinente indio. El simbolismo del parque y el Minar-e-Pakistan que lo domina son íconos profundos de la identidad nacional paquistaní y su simbolismo se centra en la lucha por la independencia y la pureza espiritual. El parque representa el nacimiento de Pakistán, ya que el sitio exacto de la Resolución de Lahore simboliza el primer llamado oficial a un hogar independiente para los musulmanes.
Cuando la partición del Punyab se oficializó y se marcaron los límites mediante la 'Línea Radcliffe', Nueva Delhi ya era la capital del Raj Británico. El límite entre India y Pakistán en la costa dista 660 millas del centro de Nueva Delhi. Este último ejemplo es un adelanto de otros muchos ejemplos análogos que se muestran en el apartado dedicado a la división territorial. Sirva también de adelanto, de lo que se verá en el apartado dedicado a las plantas fotovoltaicas, el alineamiento de 333 millas que se da entre Bhadla Solar Park y el Templo Dorado de Amritsar. Y esto podría ser una analogía con los círculos vistos en este apartado ya que, si esta última línea mostrada la convertimos en un radio, la circunferencia pasará por Nueva Delhi.
En el hinduismo, las matemáticas y la geometría no eran simples herramientas de cálculo, sino disciplinas sagradas que servían como puente entre el plano humano y el orden cósmico. Para los antiguos sabios de la India (los rishis), entender los números y las formas geométricas significaba descifrar el lenguaje con el que los dioses estructuraron el universo. En el marco geohistórico vimos que en la cosmovisión hinduista, los sabios supervivientes del Diluvio que subieron a la barca del patriarca Manu son los Saptarishi o los Siete Sabios. Tras el cataclismo, transmitieron las ciencias refinadas (los Vedas y el Yoga) en las cuevas Saptarishi del Monte Kailash. Los Siete Sabios no recibieron su sabiduría matemática, geométrica ni espiritual de otros seres humanos. De acuerdo con los textos sagrados como los Puranas y las Upanishads, ellos son Manasaputras (hijos nacidos de la mente) del dios creador Brahma. Si bien los Siete Sabios originales recibieron el conocimiento directamente de la Divinidad (o de Shiva en su manifestación como Adi Guru o el primer maestro), ellos sí transmitieron esos conocimientos al resto de los rishis posteriores y a la humanidad. Los textos matemáticos más antiguos del hinduismo son los Śulbasūtras (o "reglas de la cuerda"), que funcionan como apéndices de los libros sagrados conocidos como Vedas. Para que un ritual o sacrificio (yajna) fuera efectivo y otorgara abundancia, salud o longevidad, los altares debían construirse con una precisión matemática absoluta. Un solo error milimétrico invalidaba la ofrenda. Siglos antes de que Pitágoras naciera, los textos de matemáticos como Baudhayana y Katyayana ya formulaban de manera geométrica que la diagonal de un rectángulo produce un área igual a la suma de las áreas de sus lados. Utilizaban cuerdas estiradas para trazar estas diagonales y asegurar ángulos rectos perfectos. Los yantras son diagramas geométricos e instrumentos de meditación que representan el plano metafísico del cosmos y del ser humano. Mientras que en otras tradiciones se adora a la divinidad a través de estatuas o imágenes figurativas, en las corrientes tántricas del hinduismo el yantra es la representación de la divinidad en su forma geométrica pura. La planificación urbana y la construcción de templos se rigen por el Vastu Shastra, la ciencia de la arquitectura hindú. Todos los templos tradicionales se diseñan sobre una cuadrícula perfecta llamada Vastupurusha Mandala logrando que el edificio físico sea una réplica a escala microcósmica de las leyes matemáticas que gobiernan el macrocosmos. La matemática de los Yugas (las eras cósmicas del hinduismo) es un sistema numérico fractal y cíclico. A diferencia de la visión lineal del tiempo en Occidente, el hinduismo mide el tiempo en ruedas dentro de ruedas, utilizando múltiplos de base matemática sagrada (el número 108 y el 432 y sus factores) para conectar los ritmos de la vida humana con la respiración del propio cosmos. Un ciclo completo se compone de cuatro eras que van descendiendo en virtud, longevidad humana y capacidades espirituales. La proporción matemática entre ellas es de 4:3:2:1. El Satya Yuga (Era de Oro) dura 1.728.000 años y la Verdad es absoluta y el orden perfecto, la espiritualidad es total. En el Treta Yuga (Era de Plata) aparece el deber y la virtud decae un 25%. Dura 1.296.000 años. El Dvapara Yuga (Era de Bronce) dura 864.000 años y en él se pierde el 50% de la Verdad; surgen las escrituras para guiar al hombre. El Kali Yuga (Era de Hierro) es la era actual, reconocible por su máxima oscuridad, materialismo y olvido espiritual. Dura 430.000 años. El Mahayuga es el ciclo completo de las cuatro eras y dura 4.320.000 años. Los números de los yugas son múltiplos exactos de 432.000. Este número no es casualidad; es un pilar de la matemática védica. 432.000 es 108 x 4.000. El número 108 es la constante sagrada del hinduismo (los malas o rosarios tienen 108 cuentas). En la tradición hindú, estos números no son meras invenciones astrológicas; la literatura astronómica antigua demuestra que los sabios lograron calcular proporciones espaciales muy precisas que conectan a la Tierra con las dos grandes luminarias celestes. Los textos astronómicos de la India, tales como el famoso Surya Siddhanta (el tratado de astronomía védica más importante) y las obras posteriores del matemático Aryabhata, describen una relación geométrica que se conoce hoy en día en los estudios de arqueoastronomía. La literatura indica que la distancia media entre la Tierra y el Sol es equivalente a 108 veces el diámetro del Sol. (La ciencia moderna calcula que es aproximadamente 107.6, confirmando la precisión antigua). Del mismo modo, los tratados registran que la distancia media entre la Tierra y la Luna equivale a 108 veces el diámetro de la Luna. (La astronomía actual promedia unos 110 diámetros debido a su órbita elíptica). Los textos también reflejan que el diámetro del Sol es aproximadamente 108 veces el diámetro de la Tierra mientras la ciencia oficial dice que en realidad son unas 109 veces. Mientras que el 108 es la constante de distancia, el 432 es el número asignado en la literatura al Sol en términos de dimensiones de escala, tiempo cósmico y pulsación energética. En las medidas astronómicas occidentales derivadas (en millas), el diámetro del Sol es de 864.000 millas. El número 432.000 es exactamente el radio del Sol (la mitad de su diámetro). En la literatura védica, la escala del tiempo y las eras (Yugas) se calculan usando múltiplos de 432.000 años solares. El Rig Veda mismo está estructurado matemáticamente con 10.800 estrofas; si multiplicas 10.800 por 40 (una métrica métrica védica tradicional), obtienes exactamente 432.000. Como vimos anteriormente, la Lista Real Sumeria y las crónicas del historiador caldeo Beroso afirman que los 10 reyes míticos que gobernaron antes del Gran Diluvio reinaron durante un total combinado de exactamente 432.000 años y ambas culturas sabían que el bamboleo de la Tierra avanza 1 grado cada 72 años en el cielo. Si multiplicas 72 por los 360 grados de una circunferencia perfecta, obtienes el Gran Año de 25.920 años. Si divides ese Gran Año por 60 (la base sexagesimal sumeria), el resultado es 432. Sin embargo para la ciencia no hay una evidencia histórica que demuestre que este conocimiento les llegó a los hindúes directamente a través de los sumerios. Autores que estudian el mito sugieren que el código 432.000 está presente también en la mitología nórdica (los 432.000 guerreros del Valhalla) y en las dimensiones de la Gran Pirámide de Giza (construida a una escala de 1:43.200 de la Tierra). Esto apunta a la posibilidad de una ciencia astronómica global compartida en la antigüedad postcataclismo, de la cual tanto sumerios como rishis védicos fueron herederos. También vimos que los sumerios incorporan el mito de los siete sabios en su cosmovisión. Aunque compartían la matemática, la aplicaron de maneras muy distintas. Los sumerios utilizaron el sistema sexagesimal (base 60) principalmente para la administración de sus ciudades, la división del tiempo práctico (24 horas, 60 minutos) y la medición de la tierra. Por su parte, los hindúes tomaron estos números y los llevaron hacia la ingeniería interior. En lugar de dejar el 108 y el 432 únicamente en las estrellas, los mapearon dentro del cuerpo humano, calculando las respiraciones diarias (21.600) y los canales energéticos, uniendo de forma definitiva la astronomía externa con el autodescubrimiento sutil a través del Yoga. Los pueblos indoarios que migraron hacia el oeste que vimos en el apartado anterior (los Maryannu de Mitanni) llevaron exactamente esta misma cosmovisión y este mismo panteón. La prueba histórica más contundente de esto no se encuentra en la India, sino en el Medio Oriente (en los actuales territorios de Siria, Irak y Turquía). Hacia el año 1600 a.C, una rama de estos pueblos indoiranios se asentó en la Alta Mesopotamia y fundó la aristocracia gobernante del Reino de Mitanni. El vestigio arqueológico más antiguo del mundo donde aparecen por escrito los dioses del hinduismo es una tableta de arcilla descubierta en Boghazköy (Turquía). Se trata de un tratado de paz entre el rey hitita Suppiluliuma y el rey de Mitanni, Shattiwaza. Para sellar el pacto con el juramento más sagrado posible, los Maryannu de Mitanni invocaron como testigos a sus deidades primordiales en perfecto orden védico:"...Invocamos a Mitra, a Varuna, a Indra y a los Nasatyas (los gemelos Ashvins de los 33 dioses Trayastrimsha )...". Los monarcas de Mitanni (como Tushratta o Artatama) tenían nombres de raíz puramente sánscrita. Por ejemplo, Tushratta equivale a Dasharatha ("el que posee diez carros de combate"), el mismo nombre del padre del dios Rama en la épica hinduista. Sin embargo, dejaron sembrada la semilla: deidades como Mitra mutaron con los siglos, viajando a Persia y posteriormente transformándose en el Mitraísmo, una religión de misterio que llegó a competir directamente con el cristianismo dentro de las legiones del Imperio Romano, como veremos más adelante. El panteón de los 33 dioses y su sofisticada ingeniería ecuestre y astronómica demostraron haber sido un sistema de pensamiento globalizado mucho antes de lo que la historiografía tradicional solía aceptar.
Si observamos en nuestro mapa de alineamientos los lugares conectados al cinturón Alpino-Himalayo, que además tienen en común el arquetipo Noé/Manu/Yamshid etc, este apartado ha aumentado esta lista considerablemente. Para el hinduismo, esta gigantesca cordillera (que se extiende desde el Hindu Kush y los Himalayas hasta las montañas del sudeste asiático) no es una simple barrera tectónica, sino el cuerpo físico de la divinidad y el eje que sostiene los mundos. El célebre poeta y dramaturgo clásico Kalidasa (siglo IV-V d.C) inicia su obra maestra, el Kumarasambhava (El nacimiento del dios de la guerra), con una de las descripciones geográficas y mitológicas más hermosas de la literatura universal: "Existe en el norte una montaña de alma divina, el rey de las montañas, llamado Himalaya; que hundiéndose en el océano oriental y occidental, permanece como una vara de medir para la Tierra". Los textos la ven como una columna vertebral matemática que estabiliza el planeta. Los Puranas clasifican las montañas del arco himalayo y de Afganistán (el Hindu Kush) como los Varsha-parvatas (fronteras de las eras) y Kula-parvatas (montañas clan). Literariamente se sostiene que estas cordilleras actúan como los pilares de piedra que impiden que los continentes se deslicen o colapsen ante los movimientos tectónicos subterráneos (atribuidos míticamente a la serpiente Shesha que sostiene la Tierra bajo el manto). En la cosmovisión védica e hinduista, el reposo de Shiva es la clave matemática y espiritual para que el universo material no colapse bajo su propio peso o sus fuerzas destructivas. La representación más famosa de este equilibrio se encuentra en la iconografía de Shiva Nataraja (el rey de la danza). Bajo el pie derecho de Shiva siempre hay una criatura enana y retorcida llamada Apasmara Purusha. Apasmara representa las fuerzas ctónicas en su máxima expresión psicológica y cósmica: el olvido, la ignorancia y el caos primario de la materia inerte. Aunque los brazos de Shiva se mueven en una danza frenética, su rostro permanece en una quietud y un reposo absolutos. Shiva no mata a Apasmara; simplemente mantiene su pie apoyado firmemente sobre él en perfecta calma. Si Shiva retirara su peso o perdiera su estado de reposo mental, las fuerzas ctónicas del caos se desatarían, devorando el orden cósmico (Dharma). Su reposo es el ancla que mantiene al caos sometido. Desde una perspectiva que roza la astrofísica moderna, el "reposo" de Shiva actúa como la fuerza de gravedad o el colapso del espacio-tiempo. Cuando él está quieto, todas las partículas de la creación, incluidas las fuerzas ctónicas y tectónicas que habitan en las profundidades de la Tierra (asociadas a los Asuras o demonios del inframundo), pierden su dinamismo y regresan a un estado de latencia neutra. Shiva en reposo es el agujero negro que absorbe el movimiento del universo para que pueda descansar. La explicación más exacta de este fenómeno se encuentra en la geometría sagrada del Tantra: los textos tántricos afirman radicalmente que "Shiva sin Shakti es Shava" (un cuerpo inerte). Shiva representa la conciencia pura, que es estática, inmóvil y sin atributos. Shakti es la fuerza telúrica y cósmica, ella es la energía dinámica, la kundalini que asciende desde las entrañas de la tierra (fuerza ctónica) y la que da forma a la materia. En las representaciones artísticas, se suele ver a la diosa Kali o Shakti bailando frenéticamente sobre el cuerpo tendido y en reposo de Shiva. Físicamente, el caos y la energía ctónica de la creación se agitan en la superficie, pero se mantienen estables porque descansan sobre el suelo inquebrantable de la conciencia de Shiva. El reposo de Shiva actúa como el amortiguador matemático que permite que la energía se mueva sin destruir la estructura de la realidad. Cuando Shiva está en reposo absoluto, no está "luchando" activamente por equilibrar las fuerzas ctónicas (subterráneas o del caos), sino que las neutraliza y absorbe mediante el peso de su pura conciencia. Como vimos anteriormente, tanto el monte Damavand en la mitología persa (que pertenece al cinturón Alpino-Himalayo) como el Libro de Enoc con los Vigilantes (padres de los Nephilim) repiten la misma fórmula matemática y espiritual que Shiva y Apasmara. En ninguna de estas tres tradiciones el héroe o Dios destruye el mal original. ¿Por qué? Porque estas fuerzas ctónicas representan la materia densa, la energía bruta o la entropía del universo físico. Destruirlas significaría desarmar el tejido de la realidad misma. Por lo tanto, la física mística exige que el caos sea sometido bajo una fuerza de igual o mayor magnitud (la gravedad del volcán, el peso de las rocas o el pie de Shiva). Las instalaciones del CERN en Ginebra, así como el anillo subterráneo de 27 kilómetros del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), están excavados justo en el valle situado entre la cordillera del Jura y los Alpes. Desde una perspectiva geológica pura, el acelerador opera en las raíces estructurales del sistema alpino, compartiendo la misma matriz de roca y las mismas presiones de la corteza terrestre que conectan directamente con el resto del cinturón Alpino-Himalayo. El laboratorio de física más avanzado del mundo no está en una llanura aislada; está conectado por la misma espina dorsal de piedra donde la humanidad antigua proyectó el confinamiento de las fuerzas ctónicas. Como se mencionó en el marco geohistórico y conceptual, en el CERN hay una estatua de Shiva danzando. Justo al lado de la escultura hay una placa informativa oficial grabada que cita textualmente al físico y filósofo Fritjof Capra y su célebre libro de 1975, The Tao of Physics. La publicación de Capra fue la primera en formalizar matemáticamente ante la comunidad científica internacional el paralelismo entre el misticismo oriental y la mecánica cuántica: "La física moderna ha demostrado que el ritmo de la creación y la destrucción no solo es manifiesto en el cambio de las estaciones y en el nacimiento y muerte de las criaturas vivas, sino que es la esencia misma de la materia inorgánica. Para los físicos modernos, la danza de Shiva es la danza de la materia subatómica". Muchas publicaciones científicas y filosóficas coinciden en que el CERN busca entender precisamente qué mantiene "unidas" o "sujetas" a las fuerzas fundamentales de la naturaleza para que el universo físico sea estable y habitable. Al igual que el mito de las fuerzas ctónicas aprisionadas en latencia bajo el peso de la conciencia de Shiva o la roca de las montañas, los físicos del CERN estudian los campos de fuerza (como el Campo de Higgs o la Fuerza Nuclear Fuerte) que actúan como "el pie de Shiva", sujetando la tremenda e inestable energía interna del átomo para evitar que la materia entera del cosmos se desmorone instantáneamente en el caos primordial. En el apartado dedicado a los aceleradores de partículas seguiremos analizando este particular.
En posteriores apartados veremos los alineamientos localizados en la civilización China. Ayodhya y Chang'an (actual Xi'an, capital de la dinastía Tang en el siglo VII), están conectadas principalmente a través de la historia del budismo y los viajes de exploración entre India y China. Esta relación se centra en el intercambio cultural, religioso y de conocimientos a lo largo de la Ruta de la Seda, donde monjes budistas chinos viajaban a la India para estudiar textos sagrados y reliquias, y regresaban con traducciones que enriquecieron el budismo. La figura clave que une estas dos ciudades es Xuanzang (602-664 d.C.), un monje budista chino, erudito, viajero y traductor. Originario de Chang'an, Xuanzang emprendió un peregrinaje épico de 16 años hacia la India para obtener textos budistas auténticos, motivado por las versiones incompletas o mal interpretadas que circulaban en China. En su detallado diario de viaje, Da Tang Xiyu Ji (Registros de los Reinos Occidentales), describe Ayodhya como un lugar próspero con abundantes cereales, frutos y flores y destaca su importancia budista. Tras su periplo, Xuanzang regresó a Chang'an en 645 d.C, donde fue recibido por el emperador Taizong de Tang. Llevó consigo cientos de textos budistas, reliquias y artefactos de sitios como Ayodhya y Nalanda. En Chang'an, tradujo estos documentos al chino, fundando la escuela Faxiang y contribuyendo enormemente a la difusión del budismo en China. Su viaje fortaleció los lazos culturales entre las dos regiones, convirtiendo a Chang'an en un hub de conocimiento indio. Si se mide la distancia entre Ayodhya y Chang'an la distancia es de 1.666 millas.