Escocia Medieval

En el apartado titulado ‘Escocia’ vimos que la Casa de Alpin unificó el reino de los pictos y el de los escotos reinando en Alba (Escocia) desde Kenneth I de Escocia (Kenneth MacAlpin) en 840 hasta Malcolm II de Escocia en 1034. Inicialmente el reino comprendía la zona norte de los ríos Forth y Clyde, restando el territorio de la Escocia actual bajo el poder de los britones, los cuales establecieron una serie de reinos que posteriormente fueron unidos a Escocia. Así en tiempos de Constantino II de Escocia y Malcolm II las fronteras se establecen en los alrededores del río Tweed. Los Dunkeld llegan al poder tras dos siglos de luchas internas durante la dinastía Alpin y consolidan la independencia de una Escocia unida, a pesar de las frecuentes escaramuzas con Inglaterra. En 1124, Alejandro I consiguió incorporar al reino los territorios del Reino de Strathclyde y Lothian, territorios que fueron confirmados por su hermano David I, y que en 1237 fueron ratificados con el rey de Inglaterra como intermediario en la firma del Tratado de York. En el apartado dedicado a la división territorial, uno de los ejemplos muestra que con este tratado, el límite occidental de la línea fronteriza se estableció a 66,6 millas del castillo de Edimburgo, el centro de poder de Escocia. El rey David I (r. 1124-1153) desarrolló Edimburgo como sede del poder real principalmente a través de sus reformas administrativas denominadas por algunos eruditos modernos la Revolución Davidiana. La primera referencia documental a un castillo en Edimburgo es el relato de Juan de Fordun sobre la muerte del rey Malcolm III en 1093. Entre 1139 y 1150 David I celebró una asamblea de nobles y eclesiásticos, precursora del parlamento de Escocia en el castillo de Edimburgo. Vimos en el apartado dedicado a Escocia que el castillo de Edimburgo se encuentra conectado a la isla Avalon (Glastonbury Tor). A diferencia de lo que se suele creer, los primeros relatos sobre Arturo no nacieron en Gales o Inglaterra, sino en lo que hoy es el sur de Escocia. Hacia el año 600 d.C, mucho antes de que Escocia existiera como un reino unificado, la región de las Lowlands (el sur escocés) estaba habitada por tribus celtas britanas. En el famoso poema épico Y Gododdin, atribuido al poeta Aneirin y ambientado en los alrededores de la actual Edimburgo, se hace la mención literaria más antigua de la historia a un guerrero llamado Arturo, alabando su valor en combate. Para este pueblo, Arturo no era un rey de cuento, sino un general real o un héroe local del norte de Gran Bretaña. Debido a estas raíces tan antiguas, el paisaje escocés se inundó de referencias artúricas mucho antes de que se escribieran los libros medievales. El ejemplo más icónico es Arthur's Seat (El asiento de Arturo), la majestuosa colina volcánica de Edimburgo la cual también se encuentra a 333 millas de Glastonbury Tor. Como se dijo anteriormente, el primer autor en vincular a Arturo y Glastonbury fue un cronista galés contemporáneo a Geoffrey de Monmouth llamado Caradoc de Llancarfan. En su obra Vitae Gildae (Vida de San Gildas), escrita hacia mediados del siglo XII, Caradoc introduce por primera vez un relato artúrico ubicado en esa localidad: el rapto de Ginebra. Desde el apartado dedicado a Britania tenemos marcado en nuestro mapa de alineamientos la Piedra de Arturo (Arthur’s Stone), un imponente monumento megalítico (una tumba con cámara del Neolítico) situado en Herefordshire, Inglaterra, cerca de la frontera con Gales. Data de entre el 3700 a.C. y el 2700 a.C, lo que significa que fue construido más de 4.000 años antes de la época en la que supuestamente vivió el Arturo histórico (siglos V-VI d.C). La leyenda popular afirma que Arturo libró allí una feroz batalla contra un gigante. Al derrotarlo y matarlo, el gigante cayó con tal fuerza que partió la piedra. El mito asegura que las marcas y hendiduras que hoy se ven en la roca superior son las huellas que dejaron las rodillas del propio Arturo al arrodillarse sobre ella para rezar o dar gracias por la victoria. Otra versión del folclore regional sostiene que el dolmen no fue construido por el rey, sino que es la tumba real del gigante o del rey enemigo al que Arturo derrotó en combate, sirviendo la colosal piedra como una lápida mística para confinar su cuerpo. Arthur's Seat (Edimburgo) tiene una leyenda folclórica sumamente parecida, donde el paisaje se explica a través de la presencia de un Arturo de dimensiones colosales que interactúa con la geografía escocesa. Al igual que con Arthur's Stone, el folclore medieval transformó al héroe en un gigante mítico para dar sentido a la caprichosa silueta del antiguo volcán inactivo de Edimburgo. La leyenda popular más extendida afirma que la colina volcánica no es una formación geológica, sino el mismísimo cuerpo del Rey Arturo transformado en piedra. Según este relato, tras librar interminables y agotadoras batallas contra invasores y monstruos en el norte, Arturo subió a lo alto de la llanura para descansar. Al tumbarse sobre su espalda, cayó en un sueño tan profundo que la tierra y la roca crecieron sobre él, modelando la colina. Otra variante mística sostiene que Arthur's Seat está hueco. En el corazón del volcán apagado, el Rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda yacen dormidos dentro de una cámara oculta. La leyenda asegura que permanecen allí en un estado de animación suspendida, esperando el día en que Escocia o Gran Bretaña sufran su hora más oscura y peligrosa, momento en el cual el volcán se abrirá y Arturo despertará para liderar de nuevo a su pueblo. Este mito es sumamente parecido al que vimos en el apartado dedicado al Islam con la desaparición del rey Kay Khosrow y la trágica muerte de sus paladines (o caballeros) en la nieve del Damavand, entre los cuales el líder militar más destacado era el orgulloso guerrero Tus. Tras lograr la paz definitiva y vengar la muerte de su padre, Kay comenzó a temer que el orgullo terrenal corrompiera su alma, rezó durante semanas hasta que el ángel Sorush se le apareció en sueños y le indicó que su tiempo en la Tierra había terminado y que debía ascender al cielo en cuerpo y alma. El rey abdicó, repartió sus riquezas y se dirigió a las altas y gélidas montañas del Alborz (la cordillera donde se encuentra el monte Damavand). Sus caballeros más leales se negaron a dejarlo ir solo. Aunque héroes máximos como Rostam y Zal obedecieron al rey y regresaron a las llanuras, un grupo de valientes generales liderados por Tus, insistió en escoltarlo hasta lo más alto. Al llegar a un manantial sagrado en la montaña, Kay Khosrow se purificó, se despidió de ellos y les lanzó una profecía de advertencia: «Regresen de inmediato, porque esta noche se levantará una tormenta de nieve como Persia jamás ha visto, y los borrará de la tierra». Los caballeros, cansados, decidieron acampar junto al agua. A la mañana siguiente, descubrieron que el rey había desaparecido sin dejar rastro (había ascendido al cielo). Mientras lo buscaban desesperados, se desató la temible tormenta profetizada. Una colosal ventisca envolvió las montañas en nieve y, a pesar de sus intentos por resistir, los caballeros de Tus quedaron completamente sepultados y congelados bajo el manto blanco. Al igual que Arturo y sus caballeros durmientes en el volcán (bajo la colina de Arthur's Seat), la tradición persa afirma que estos caballeros de Tus están esperando en animación suspendida. El mito sostiene que al final de los tiempos, cuando el mundo enfrente su cataclismo final y llegue el salvador (el Saoshyant), Kay Khosrow despertará y estos caballeros sepultados en la nieve romperán sus tumbas de hielo para levantarse en armas, defender a Persia y restaurar la justicia cósmica en el universo.

Recordemos que Arthur's Stone se encuentra a 66 millas de Glastonbury Tor y que tanto el castillo de Edimburgo como el volcán Arthur's Seat se encuentran a 333 millas de Glastonbury Tor, que también se asocia con la tumba del rey Arturo a partir de Geoffrey de Monmouth. Cuando la Revolución Davidiana conectó a Escocia con la literatura continental en el siglo XII, el Arturo que regresó en los libros de Geoffrey de Monmouth generó una enorme paradoja geopolítica. En la Historia Regum Britanniae de Geoffrey, Arturo es retratado como un rey que, en su camino a la gloria, invade Escocia, masacra y subyuga a los pictos y a los escotos. Durante las Guerras de Independencia (siglos XIII-XIV), los reyes de Inglaterra (como Eduardo I) utilizaron este texto de manera maliciosa: argumentaban que, dado que ellos eran los herederos de Arturo, tenían el derecho histórico y legal de volver a someter a Escocia. Por ende, a nivel político oficial, los escoceses detestaban ese Arturo imperialista de los libros ingleses. A pesar del rechazo político, el folclore artúrico era tan popular que los narradores y cronistas escoceses no quisieron renunciar a él, absorbieron la leyenda y la adaptaron a su conveniencia nacional.

Según los historiadores, los Dunkeld fundaron la ciudad de Ayr mediante Guillermo el León que construyó una primera fortificación en 1197. Se encuentra a 66,6 millas de Holyrood Abbey, fundada por David I en 1128 en Edimburgo (la 'Royal Mile' es el espacio entre Holyrood y el castillo de Edimburgo). La dinastía Dunkeld se extinguió cuando Alejandro III murió sin hijos varones en un accidente de caballo en 1286. Su única nieta Margarita tenía tres años y era princesa de Noruega. Temiendo la influencia que pudiera tener el padre, Erik II de Noruega, y el comienzo de otra guerra civil, los nobles escoceses acudieron a Eduardo I de Inglaterra y Margarita es prometida al hijo de este, el futuro Eduardo II de Inglaterra. Pero murió poco después de llegar a Escocia. Con el fin de esta dinastía comienza la primera guerra de independencia escocesa con Inglaterra. Es entonces cuando entra en la historia William Wallace, popularizado a nivel global mediante la película 'Braveheart', dirigida y protagonizada por Mel Gibson representando el papel de William Wallace. Cuenta la leyenda que en la villa de Ayr, William Wallace junto a unos cuantos hombres, atacó en 1296, el destacamento inglés destinado en el condado de Ayr y asesinó a un gran número de soldados. Apenas un par de días más tarde fue capturado por las fuerzas realistas y encerrado en prisión. Existen dos leyendas; una cuenta que una multitud lo liberó de la mazmorra, mientras que otra indica que su astucia le sirvió para evadir la cárcel. Tras esto, Wallace comenzó a juntar a hombres y a enseñarles las artes de la guerra para luchar contra la dominación inglesa. El 11 de septiembre de 1297, Wallace arrasó por completo al ejército inglés comandado por el conde de Surrey en la batalla del Puente de Stirling. El castillo de Stirling fue construido por Alejandro I, predecesor de David I, en el año 1110, y era desde entonces el centro de poder escocés. La ubicación de Stirling es estratégica porque es clave en las rutas norte - sur de Escocia por ser la "Puerta de entrada a las Tierras Altas" y a menudo se cita "el que tiene Stirling, tiene Escocia". El castillo de Stirling ha sido durante mucho tiempo una residencia favorita de los monarcas escoceses y se desarrolló como un palacio renacentista durante los reinados de los últimos reyes Estuardo. La Iglesia de Holy Rude, adyacente al castillo, se asoció de manera similar con la monarquía escocesa, albergando bautizos y coronaciones reales. Es una de las tres iglesias todavía en uso en Gran Bretaña que han sido lugares de coronaciones. Por todo esto Stirling es de gran importancia para la nación escocesa. En el siglo XIX, en una colina con vistas a Stirling llamada Abbey Craig, se construyó un monumento a William Wallace, una enorme torre de 67 metros cuyo nombre es National Wallace Monument. El proyecto fue parcialmente financiado por contribuciones de varios donantes extranjeros, incluido el líder nacional italiano Giuseppe Garibaldi y la primera piedra fue colocada en 1861 por el duque de Atholl en su papel de Gran Maestro Masón de Escocia. La torre se encuentra en Abbey Craig, un peñasco volcánico desde donde se dice que Wallace vio la reunión del ejército del rey Eduardo I de Inglaterra, justo antes de la batalla del puente de Stirling en 1297. Si se mide desde el National Wallace Monument hasta el menhir que hay en el centro de la colina de Tara, sede del Gran Rey de Irlanda, la distancia es de 333.330 metros. Alineado se encuentra, en Glasgow, el monumento a Nelson, considerado como uno de los mejores comandantes navales de la historia por sus victorias decisivas durante las guerras revolucionarias francesas y napoleónicas. Véase el paralelismo con Wallace. También el túmulo de Knowth en Irlanda se encuentra alineado entre la colina de Tara, el monumento a Nelson y el monumento a Wallace. Además, desde el monumento a Nelson de Glasgow hasta el castillo de Edimburgo hay 66.000 metros.
A principios de siglo XII, con la revolución Davidiana, es cuando la corte escocesa se instala en el castillo de Stirling y es precisamente cuando Geoffrey de Monmouth escribió obras como Prophetiae Merlini (Las profecías de Merlín) y la Historia Regum Britanniæ (Historia de los reyes de Bretaña), lo cual dio origen a las leyendas artúricas asociadas a la isla de Avalon y el castillo de Tintagel. Tintagel dista de Verulamium, vista en la primera parte de la exposición, 330,3 kilómetros y la línea pasa por West Kennet Long Barrow, en Silbury Hill, lugar que también hemos visto en la primera parte. El castillo de Tintagel además, está alineado con otros castillos ingleses muy importantes, esto lo veremos más adelante porque la construcción de esos castillo es posterior, sin embargo sí podemos añadir a esta exposición un alineamiento más. Tintagel dista del peñasco volcánico de Stirling 330 millas náuticas. Si dejamos de lado la literatura artúrica y nos enfocamos estrictamente en la geografía y la economía del lugar, tanto Tintagel como Stirling son dos de los nodos más importantes. La ubicación de Stirling es estratégica porque es clave en las rutas norte - sur de Escocia por ser la "Puerta de entrada a las Tierras Altas". Es un dicho popular; "el que tiene Stirling, tiene Escocia". Cualquier ejército, comerciante o viajero que quisiera moverse del sur de Escocia hacia el norte (o viceversa) estaba obligado a cruzar por Stirling. Era un centro neurálgico desde tiempos ancestrales. Por otra parte Tintagel es uno de los nodos más importantes de la antiquísima ruta del estaño, una red comercial global que conectaba el Atlántico norte con el mar Mediterráneo desde la prehistoria. El bronce es una aleación que requiere un 90% de cobre y un 10% de estaño. Mientras que el cobre es relativamente común en la cuenca del Mediterráneo, el estaño es un metal extremadamente escaso en la corteza terrestre. Las civilizaciones más poderosas de la antigüedad (como los egipcios, los micénicos en Grecia o los imperios de Mesopotamia) necesitaban estaño para fabricar sus armas, herramientas y estatuas de lujo, pero no tenían minas propias en Oriente Próximo. Cornualles y la vecina Devon poseían los yacimientos de estaño aluvial más puros, ricos y accesibles de todo el continente europeo. Estudios científicos demostraron, mediante análisis químicos y de isótopos de plomo, que los lingotes de estaño encontrados en naufragios de la Edad del Bronce en las costas de Israel y Grecia procedían directamente de Cornualles. El metal viajaba más de 4.000 kilómetros a través de una compleja red atlántica. Aunque la ruta ya funcionaba miles de años antes, el asentamiento costero de Tintagel alcanzó su época de máximo esplendor justo después de que las legiones romanas abandonaran Britania. Por lo tanto, en el imaginario colectivo, estos lugares se asocian a ciertos arquetipos hasta que el paso de los siglos y el cambio de las narrativas políticas cambian. Estos lugares conforman esta red de alineamientos global y aunque el significado simbólico de sus mitos se va desdibujando con el tiempo, geográficamente siguen funcionando desde tiempos ancestrales. Desde el castillo de Tintagel (donde Geoffrey de Monmouth situa la concepción mística de Arturo) hasta el palacio de Kensington (lugar de nacimiento de la reina Victoria) hay 333,3 kilómetros. Existe un paralelismo monumental entre el nacimiento de Arturo en Tintagel y el de la Reina Victoria en Kensington, ambos nacimientos fueron diseñados en la narrativa británica como el punto de origen místico de una Era Dorada, y la propia reina Victoria se encargó personalmente de fusionar ambos mundos durante su reinado. Tanto la historia de Arturo como la de Victoria comienzan en un entorno de reclusión o protección antes de dar el salto al trono para unificar un imperio. En la literatura, Tintagel es un castillo inexpugnable, aislado en un acantilado atlántico. Arturo nace allí en secreto y es ocultado del mundo (bajo la tutela de Merlín) debido a la inestabilidad política de Britania, hasta que llega el momento de sacar la espada de la piedra y unificar los reinos. Victoria nació en 1819 en el Palacio de Kensington y pasó toda su infancia allí bajo el infame "Sistema de Kensington", un régimen de aislamiento extremo impuesto por su madre y el sir John Conroy. Victoria vivió prácticamente recluida, sin poder bajar las escaleras sola ni hablar con extraños, protegida de las intrigas de la corte de sus tíos. Al igual que Arturo, salió de su "fortaleza de aislamiento" directamente para ascender al trono y marcar una era de unificación y expansión global (el Imperio Británico). En el imaginario colectivo de Gran Bretaña, ambos personajes representan el clímax del orgullo nacional. El nacimiento de Arturo en Tintagel da origen a Camelot, la utopía de la Mesa Redonda, la justicia cristiana, el orden y la caballería andante. El nacimiento de Victoria en Kensington da origen a la Era Victoriana, el periodo de máximo esplendor industrial, científico y territorial de la historia británica, donde el imperio se extendió por todo el globo bajo una estricta moral puritana (el equivalente decimonónico del código de caballería artúrico). El paralelismo no es solo una interpretación moderna; la propia reina Victoria y su esposo, el príncipe Alberto, estaban obsesionados con el Rey Arturo. Durante su reinado, utilizaron el mito de Tintagel para moldear la estética de su propio imperio; el príncipe Alberto era retratado en pinturas y esculturas vistiendo una armadura brillante, presentándolo explícitamente como un Arturo moderno. Sabremos mucho más sobre los alineamientos vinculados a la reina Victoria más adelante.

Los Templarios tuvieron una fuerte presencia en Escocia durante la Edad Media, llegaron en el año 1128 invitados por el rey David I, quien les concedió tierras en Midlothian, en un pueblo que hoy se llama literalmente Temple. Cuando la orden fue disuelta y perseguida por el Papa y el rey de Francia en 1307, el rey de Escocia, Robert the Bruce, estaba excomulgado por el Papa debido a sus guerras de independencia contra Inglaterra. Al no obedecer las órdenes del Vaticano, Escocia se convirtió en un refugio natural para muchos templarios fugitivos.
Pausamos la exposición de los alineamientos en territorio escocés y seguimos avanzando en la expansión del cristianismo por Europa, más adelante seguiremos conectando estos lugares que dan origen a la nación escocesa con otros que surgirán tanto en Irlanda, como en Francia e Inglaterra, etc…

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